Aunque el satanismo no es un tema agradable de conversación, últimamente circulan tantos rumores sobre infiltrados que la cuestión está saliendo por fin a la luz. Dado que, por su propia naturaleza, el culto a Satanás tiende a ser clandestino, es difícil encontrar pruebas fehacientes de quién participa en él y de hasta qué punto se ha extendido. En sus extensas entrevistas con Taylor Marshall en Youtube, James Grein, víctima de abusos, insinúa la posibilidad de grupos satánicos relacionados con el caso McCarrick, la mafia de San Galo y otros implicados en la ola de escándalos que ha sacudido la jerarquía, sin excluir al papado.

¿Deberíamos sorprendernos de ello? En cierta forma sí, y en cierta forma no.

Los eclesiásticos más poderosos tienen siempre las mayores tentaciones de aliarse con el ángel de luz que trata de rivalizar con Dios y derrocar su orden; orden que se manifiesta de forma más patente en la diferenciación de la especie humana entre hombre y mujer, y en el ordenamiento de la actividad sexual a la procreación. Todo hombre que ocupe una posición de autoridad en la Iglesia, si no pone todo su empeño en santificar el alma y el cuerpo conforme a las virtudes sobrenaturales, se sentirá inclinado a profanar el alma y el cuerpo con vicios antinaturales. Quien no esté totalmente entregado a Cristo terminará por resbalar lentamente hasta terminar entre las filas de su mayor enemigo.

Que hay que elegir entre el camino de la vida y el de la muerte es algo que se aplica a todo cristiano, pero más todavía a los sacerdotes y obispos, por ser pastores de la grey. El pastor asalariado es quien más necesidad tiene de la humildad, pues se ocupa día y noche en vigilar y mantener el rebaño. ¡Ovejas que ni siquiera son suyas! Qué humillante; que desagradable; qué indigno de las metas que el pastor se ha trazado para su vida. Por eso los buenos pastores destacan por su abnegación, mientras que los malos hieden a egoísmo. Habría que preocuparse más del olor del pastor que del olor a oveja.

La reciente noticia del nombramiento del obispo argentino Gustavo Oscar Zanchetta por parte del papa Francisco para ocupar un puesto importante en el Vaticano a pesar de que al parecer se tiene noticia de graves acusaciones contra él es un ejemplo más entre muchos de los personajes tan impresentables de que se rodea este pontífice. Como vemos, lejos de comprometerse a emprender reformas morales, coloca en posiciones de autoridad a quienes han claudicado en sus deberes morales, mientras aparta o deshonra a quienes se mantienen firmes en la moral.

Cuando en Apocalipsis 22,15 Jesús enumera a los excluidos de la Jerusalén celeste, nombra a una serie de pecadores como hechiceros, fornicarios, homicidas, idólatras y mentirosos. Pero la lista la encabeza la palabra perros. ¿Qué tiene Jesús contra el mejor amigo del hombre? No creo que mucho. La palabra perro aparece también en Deuteronomio 23,17 al enumerar todo lo inmundo que no se puede introducir en el templo de la Jerusalén terrestre: «No lleves a la casa de Yavé ni la merced de una ramera ni el precio de un perro para cumplir un voto, que lo uno y lo otro es abominación para Yavé tu Dios». El Señor deja claro que los israelitas no deben presentar ofrendas inmundas en el templo. La «merced» (ganancia) de las prostitutas y de los sodomitas («perros») está totalmente prohibida, no se permite.

Así pues, el libro del Apocalipsis pone en cabeza de la lista de los excluidos sin excepción de la Jerusalén celeste a los sodomitas. Son esos, por tanto, los perros que deben ser excluidos del reino, tanto en la Tierra como en el Cielo.

«Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad, así en la Tierra como en el Cielo.» Lo que nunca puede tener acceso en el reino celestial tampoco se permite en la Tierra. Lo que Dios castigará por la eternidad debe también castigarse en el ámbito temporal en la medida de lo posible. Porque en este mundo la Iglesia está llamada a ser santa como el Señor es santo, y a derribar todos los ídolos a fin de seguirlo exclusivamente a Él. No se ve otra cosa en los Hechos de los Apóstoles. Ni en los Padres del Desierto. Ni en los hombres y mujeres que iniciaron el monacato. Ni en los innumerables santos que, ya se tratase de contemplativos apartados del mundo o de ministros que intervinieran activamente en su gobierno, defendieron el orden armónico de la creación de Dios y la aún más grandiosa belleza de redención que nos ganó Cristo frente a la disonancia de sus diabólicos enemigos.

Creer que en los tiempos que vivimos no somos testigos y combatientes en una batalla sin precedentes entre ejércitos sobrenaturales del bien y del mal sería engañarnos a nosotros mismos. El enemigo ha abierto brechas en los muros y está dentro, cómodamente sentado en tronos episcopales, dirigiendo oficinas de la Curia y empeñado desde hace tiempo, con la ayuda de Satanás y sus ángeles, en la destrucción de toda forma reconocible de cristianismo que confiesa su fe.

Es mejor saber que lo que realmente sucede: es inquietante pero liberador. Nos libera de la agotadora práctica de fingir que vivimos una nueva era del Espíritu traída por el Concilio, y nos pone en compañía de los santos ángeles cuya ayuda necesitamos con urgencia.

En realidad, es cierto que vivimos una nueva era del espíritu. Lo malo es que se trata de un espíritu malo, y se llama legión, porque son innumerables. Si todavía no reza cada día la oración a San Miguel, es hora de empezar; si ya la reza, persevere. Se acabó el fingir que todo está muy bien. Las armas están cargadas, y la guerra es sin cuartel.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada/Adelante la Fe)

https://www.lifesitenews.com/blogs/troubling-signs-that-satanism-is-infiltrating-catholic-church

Peter Kwasniewski
El Dr. Peter Kwasniewski es teólogo tomista, especialista en liturgia y compositor de música coral, titulado por el Thomas Aquinas College de California y por la Catholic University of America de Washington, D.C. Ha impartrido clases en el International Theological Institute de Austria, los cursos de la Universidad Franciscana de Steubenville en Austria y el Wyoming Catholic College, en cuya fundación participó en 2006. Escribe habitualmente para New Liturgical Movement, OnePeterFive, Rorate Caeli y LifeSite News, y ha publicado seis libros, el último de ellos, Noble Beauty, Transcendent Holiness: Why the Modern Age Needs the Mass of Ages (Angelico, 2017).