ADELANTE LA FE

Señor, enséñanos a orar (IV)

CUERPO DE LA MEDITACIÓN METODO DE LAS TRES POTENCIAS
Meditación. Método de las Tres potencias.

Queridos hermanos, consideramos los siguientes métodos de oración mental: Meditación (denominado Método de las Tres potencias), Contemplación  imaginativa y Aplicación de los sentidos.

Empezaremos explicando el método de las Tres potencias (Meditación). En el Breve Esquema de Meditación, el Cuerpo de la meditación está pensado para el presente método de las Tres potencias, por ser el más común para toda materia de oración.

Esta oración mental de la Meditación, o de las Tres potencias, es obra de las tres potencias interiores del alma: memoria, entendimiento y voluntad, aplicando tales potencias a la materia de meditación. Si vamos a meditar sobre un pasaje de  la vida del Señor, entonces haremos uso de estas tres potencias de la forma siguiente:

  1. Con la memoria nos acordamos del Señor con el que se ha de hablar y tratar; nos acordamos, también, del misterio de la vida del Señor, o el texto a meditar, pasando brevemente por la memoria con claridad y distinción lo que es la materia de la meditación; conviene juntar con la memoria actos de fe, creyendo con firmeza lo que se medita, pues dice el profeta Isaías (6,9): Si no tuviereis fe, no entenderéis.
  2. El entendimiento lo utilizaremos para hacer consideraciones y discursos a cerca de la materia o misterio de meditación, buscando las verdades contenidas en él, con todas las causas, propiedades, efectos y circunstancias que tiene, ponderándolas muy en particular, de tal forma que el entendimiento forme un concepto correcto de lo meditado.
  3. Con la voluntad hemos de sacar afectos o actos virtuosos conforme a lo que el entendimiento ha meditado; unos en orden a uno mismo, y otros en orden al Señor, tales como aborrecimiento propio, dolor de los pecados, amor de Dios, confianza en su misericordia, alabanza a Dios, acción de gracias por los beneficios recibidos, deseos de ser virtuosos, etc.

También es propio de la meditación hacer  peticiones al Señor, estableciendo un  coloquio con Él, con el fin de pedirle lo que la voluntad ha deseado y el entendimiento a visto, y cualquier otra cosa que necesitemos; en esto consiste lo que llamamos propiamente oración, que es una petición humilde, confiada y ferviente de las cosas que nos convienen y deseamos alcanzar de nuestro Señor.

 

Modo de meditar y discurrir en la oración.

Lo primero, en la Meditación, es conocer muy bien el misterio a meditar:

  1. Creerle y entenderle perfectamente, cómo pasó y cómo está revelado.
  2. Lo segundo, es conocer las causas de donde procede la cosa que meditamos.
  3. Después hemos de discurrir sobre los provechos o daños que trae consigo lo que se medita.
  4. Y por último, algunas circunstancias y propiedades que acompañan el tema de meditación.

Para conocer bien el misterio a meditar debemos auxiliarnos de la ayuda de una Manual de meditaciones que nos va a  guiar en la meditación; pero en su defecto, nos podemos valer de un comentario bíblico que nos ayude a entender y comprender bien el misterio que vamos a meditar. También podemos recurrir a un Catecismo, o de otro libro donde se nos explique el misterio de fe en concreto que nos interesa meditar.

 

Ejemplo de Meditación sobre los misterios de la vida del Señor.

Pongamos un ejemplo para entender bien el método, en este caso sobre los misterios de la vida del Señor: Meditar el misterio de la Encarnación. Si quiero meditar el misterio de la Encarnación del Verbo de Dios, lo primero que he de hacer es:

  1. Comprender y entender lo que la fe enseña, esto es, que el Hijo de Dios se hizo hombre, uniendo ambas naturalezas -humana y divina- en una sola persona divina, de modo que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre.
  2. Después, consideraré las causas de esta obra divina, que no fue otra que la manifestación del Amor de Dios;
  3. Consideraré  los fines, que no fueron otros que  realizar su Obra de Redención del género humano.
  4. Después tendré en cuenta los provechos que han acontecido por la Redención, como: el perdón de los pecados, destrucción de la muerte eterna, entrada en el Cielo, etc.
  5. También, tendré en cuenta los daños que nos vendrían si la Obra de Redención no se realizara en nosotros: quedaríamos como enemigos de Dios, esclavos del demonio, condenados al infierno.
  6. Y finalmente, las circunstancias de esta Obra de Redención, en cuanto al lugar, tiempo y modo, y las propiedades del cuerpo y alma que tomó Dios cuando se encarnó.

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, me dispondré a hacer la meditación recordando con la memoria el misterio, con el entendimiento haré consideraciones sobre él, y con la voluntad trataré de sacar afectos para el alma, ya de amor, ya de dolor de los pecados, ya de arrepentimiento, ya de cambiar mi vida en esto o aquello, de esforzarme en la santidad, etc. Discurriré en la Meditación haciendo pausas en los distintos aspectos que requieran mi atención y consideración.

 

Ejemplo de Meditación sobre los misterios de nuestra fe.

El ejemplo que hemos puesto anteriormente hace referencia a la vida y misterios de Nuestro Señor Jesucristo. Veamos ahora una meditación sobre un misterio de la fe, por ejemplo, el misterio del Pecado original – también podría ser el pecado de los ángeles caídos, el infierno, el juicio final, el infierno, etc. – Los que se inician en la oración mental conviene que empiecen meditando las verdades de fe, antes de adentrarse en los misterios de la vida del Señor.

En cuanto a estas meditaciones sobre las verdades de nuestra fe, las preguntas que aparecen en el Breve  Método de Meditación servirán como guía y ayuda en las consideraciones de estas meditaciones.

Para apoyarnos en esta meditación hemos utilizado un libro de meditaciones que nos guiará  sobre lo que hemos de recordar, entender, y qué afectos sacar. En caso de no disponer de un libro de meditaciones, podemos utilizar, como ya hemos indicado más arriba,  algún comentario bíblico, o un Catecismo, u otro libro donde esté explicado el misterio del pecado original, y así poder discurrir sobre él de la forma ya conocida.

El Manual ya nos facilita la forma de meditar y discurrir, así que, no hemos más que recordar las preguntas y consideraciones que expone, y meditarlas.

 

Pecado de Adán y Eva.

Punto 1º. MEMORIA.

¿Quiénes eran Adán y Eva? Seres creados por Dios a su imagen y semejanza, con alma espiritual e inmortal.

Reyes de la creación, de la tierra, los mares, las plantas, las aves, los peces…

Hijos de Dios  por la gracia, que los hacía más semejantes a Dios por la santidad.

Libres de la concupiscencia y con señorío de las pasiones y los sentidos.

Llenos de ciencia infusa y muy perfecta, con entendimiento clarísimo para comprender las verdades de orden natural y sobrenatural.

Inmortales, no sólo por naturaleza en cuanto al espíritu, sino por privilegio en cuanto al cuerpo.

Exento de enfermedades y miserias, de todas las que ahora padecemos: hambres, guerras, tristezas, persecuciones…

Señores del Paraíso terrenal, jardín amenísimo, de frutos y flores admirables, entre los que se hallaba el fruto del árbol de la vida.

Amigos de Dios, que conversaba con ellos y los dirigía en todo.

Destinados a la felicidad eterna, sin pasar por la muerte.

¿Qué hicieron Adán y Eva? Comieron de la fruta prohibida, la única prohibida.

Quebrantaron sólo un mandamiento fácil de cumplir, en materia de suyo indiferente, porque  el fruto no era malo: lo malo fue comerlo estando prohibido. Despreciaron las promesas de Dios, si obedecían, y las amenazas si no obedecían.

¿Qué les pasó? En el orden sobrenatural: Perdieron la gracia y la amistad con Dios. La perdimos sus descendientes. Perdimos todos, ellos los primeros, el ser hijos adoptivos de Dios y el derecho a la gloria. Quedamos convertidos enemigos de Dios e hijos de la ira.

En el orden natural: Quedaron ellos, y con ellos nosotros todos, sus descendientes, sujetos a la concupiscencia, que incita a pecar. Quedamos sujetos a la muerte, a la ignorancia, sujetos a todas las miserias que padecemos: guerras, hambres, pestes, pobreza, trabajos…

 

Punto 2º. ENTENDIMIENTO.

Así castiga Dios un solo pecado en materia de suyo indiferente, pero mala por estar prohibida.

Así castiga Dios no sólo a Adán y Eva, sino a todos los millones de hombres descendientes de ellos.

Así castiga un Dios infinitamente sabio, bueno, justo y misericordioso.

Luego, la malicia del pecado mortal es inmensa. Inmensa fue la gratitud, inmensa fue la locura, inmensa la desgracia.

 

Punto 3º. VOLUNTAD

Todo pecado mortal substancialmente tiene la misma malicia que el de Adán y Eva. Luego por un solo pecado mortal he merecido yo todos los castigos del pecado de Adán y Eva.

Luego, si he pecado gravemente muchas veces he merecido por cada pecado mortal todos esos castigos, y por todos los pecados mortales juntos, todos esos castigos muchas veces.

¡Qué vergüenza haber merecido todo eso! ¡Y qué misericordia haber tenido Dios tanta piedad de mí, que no me castigó hasta el presente!

¡Qué confusión para mí considerar que muchísimos hombres están en el infierno por la concupiscencia, fruto del pecado original, y yo, sujeto a la misma concupiscencia y con más pecados que muchos de los que están en el infierno, espero aún salvarme por la misericordia de Dios!

Coloquio: Señor mío Jesucristo, que estás en la cruz por mí: ¿Qué he hecho yo en mi vida por Ti? ¿Qué hago ahora? ¿Qué debo hacer en adelante? Lo que he hecho es ofenderte muchas veces. Lo que hago es vivir tibiamente, sin amor a la santidad. Lo que deseo es vivir contrito, santo y apóstol.

Con este ejemplo de Meditación de las Tres potencias, terminamos este tipo de oración mental, para seguir con la Oración Contemplativa.

Ave María Purísima.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa.

Padre J.M Rodríguez de la Rosa

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa. Nació en Palamós (Gerona) en 1956, y se ordenó sacerdote en 12 de octubre del 2007 en la catedral de Getafe. Es licenciado en Estudios Eclesiásticos y en Derecho Canónico. Preside una Asociación privada de fieles de vida de oración contemplativa. En la actualidad es capellán de una residencia de ancianos de Madrid. Es autor del vídeo “Mysterium Fidei” sobre la Misa tradicional.