Soy Luis Flores, les escribo de Tlajomulco de Zúñiga, comunidad a 35 km de Guadalajara capital de estado mexicano de Jalisco y quisiera compartirles esta experiencia.

Soy lector asiduo del portal Adelante la Fe. Fueron varios artículos al respecto de la Misa Tridentina que leí, los que me dieron curiosidad de saber más sobre la Misa de siempre.

Cabe mencionar, que a lo largo de mis 32 años de  vida he asistido a las misas del Novus Ordo y claro, siempre he tratado de ir con la mejor preparación espiritual. Había escuchado acerca de la Misa en latín y en su momento nunca le tomé mucha importancia, me parecía como una reliquia que había quedado superada por la nueva misa, sin dejar a un lado, lo que muchos argumentan de que “no se entiende” o que “no es una misa moderna” o sobre el canto que suena “deprimente” o “aburrido”.

El primer contacto que tuve con la Misa Tridentina (algo que fue motivado por los artículos de Adelante la Fe), fue en un video de YouTube y quedé fascinado. La solemnidad del rito, los gestos del sacerdote, la profundidad intrínseca que tiene la Misa me impactaron en ese solo video explicativo que vi. Pero no me quedé con eso. Comencé a buscar al significado de las oraciones que el sacerdote dice, y pude ver una grandísima diferencia de la Misa Tridentina con la nueva Misa. No solo el lenguaje o que el sacerdote esté de espalda al pueblo, sino que realmente en la sustancia del rito, en la  Misa se lleva a cabo un sacrificio, el cual, aprovecha a nosotros para nuestra salvación y sobre todo para dar gloria a Dios. Sin yo ser un erudito en liturgia, muchas oraciones que se dicen en la Misa Tridentina, no se dicen en la nueva misa, y no creo que no por nada hayan estado esas oraciones por más de 1500 años, en cambio en la nueva misa la mayor parte de las oraciones  me parecen más suavizadas o por decirlo de otra forma más diluidas, sin considerar que muchas veces las misas Novus son misas express.

Después de algún tiempo de ver la Misa Tridentina solo en videos, de conocer el Motu Proprio del santo padre Benedicto XVI y de repasar y estudiar el misalito en mi teléfono celular (creo que no se puede argumentar el “no entender”. Hoy en día la información está al alcance de un celular), tuve el ánimo de solicitar a uno de los sacerdotes de mi parroquia, el que pudiera oficiar una Misa Tridentina. Su reacción fue de ánimo al principio pero después de un año de estarle insistiendo y de meditar su  respuesta de “más delante” o “con calma” caí en cuenta que era un no. Todavía aun cuando lo veo le sigo insistiendo (que ingenuo soy verdad).

Después de estudiar un poco más la Misa tridentina y de entenderla un poco mejor, probé con el párroco, su respuesta me dejó estupefacto. Me dijo que esa misa “había pasado de moda” que ya ni siquiera en el Vaticano se usaba. Argumentó que el lenguaje vernáculo de la misa era la mejor manera de entender lo que sucede en la misa y por consiguiente entender a Dios. Mencionó que el pueblo es lo más importante en la misa, por lo que la Misa Tridentina no ayuda a que el pueblo entienda.

Después de estos intentos fallidos, intenté en otra parroquia, resultado, el mismo. Terminada la misa (Novus) la cual parecía el  festejo de una boda o algún evento social, ya que el coro que “amenizaba” la celebración sonaba a una famosa agrupación venezolana de música balada pop (siendo el colmo el canto del Agnus Dei, parecía una cumbia), abordé al sacerdote. Le pregunté que si en su parroquia oficiaba la Misa Tridentina, y me dijo, que era muy difícil (para el sacerdote) celebrar esa misa, que en la formación en el seminario, no les enseñaron a celebrarla, que no era para el pueblo, ya que no la entiende y que es muy raro que se encuentre una parroquia donde oficien la Misa Tridentina.

¿Uno más? Pues sí, intenté con otro más. Y sin extenderme tanto, su respuesta fue, “ese no es nuestro rito, en Guadalajara hay parroquias donde si la celebran” ¿Cómo que no es nuestro rito? ¿No es entonces el rito de los católicos, de los apóstoles, de los que lo consagraron sacerdote? Y aún más, me manda a un viaje de 1 hora para poder tener la dicha de asistir a una Misa Tridentina.

Todo esto más, los detractores que tenía en mi propia familia.

Dados los resultados, emprendí el viaje. El templo, Nuestra Señora del Pilar, de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro. Había llegado por fin y gracias a Dios, la oportunidad de asistir a una Misa Tridentina. Que sublime, que grandeza y hermosura. Si el culmen y la fuente de la vida del cristiano es la Eucaristía según la Sacrosantum Concilium, entonces la Misa Tridentina es la que expresa mejor, este fin. Fue un momento esperado y que en lo personal fue una autentica experiencia. Recibir de la mano del sacerdote el Cuerpo, la Sangre, e Alma y la Divinidad, de rodillas en el comulgatorio, fue una experiencia realmente conmovedora. Y no intento decir que por lo que yo haya sentido es mejor la Misa Tridentina, sino que fue todo el conjunto de signos y elementos presentes que conducen al fiel a una mejor disposición.

Creo que la Misa Tridentina, es un inestimable tesoro que tenemos los que pertenecemos a la única Iglesia fundada por Jesucristo y no deberíamos de considerarla algo anticuado. Al contrario, sería algo que ayudaría a salir de esta “fétida ciénega en que ha caído” nuestra Santa Madre Iglesia. Promoverla, conocerla y participar de ella. Es muy triste que muchos sacerdotes se nieguen, desconozcan o inclusive se molesten cuando se les pide que celebren bajo el rito Tridentino. En lo personal, seguiré en esta lucha de retomar nuestras raíces, y en la medida de lo posible a que mis hijos conozcan y estimen el grandioso valor, hermosura y mística de la Misa Tridentina

Luis Flores, México

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