Cuando llegue el día en que entierres tu cabeza entre tus manos y digas “esto no puede estar sucediendo”, entonces inicia tu búsqueda de la Misa Latina más cercana.

Estoy hablando aquí de la Misa en “la forma extraordinaria”, la Misa Tridentina, el usus antiquior, la Misa de acuerdo al Misal Romano promulgado por San Juan XXIII en 1962, la “Misa Tradicional”.  

Encontrarás en la Misa Latina tradicional el refugio en la tormenta, un lugar para descansar de la confusión. La Misa Latina tradicional es una gruta de cordura, donde el santo ángel del Cielo guarda, abriga, protege, visita y defiende a todos quienes se reúnen en ese lugar.  

Esa tormenta y confusión de la que hablo son la desintegración visible y acelerada de la Iglesia Católica institucional que se lleva a cabo en nuestro tiempo. Tal vez seas un católico que soporta de todo corazón lo que ha sido llamado “cambio de paradigma” en la fe y moral católicas. Puede que le encante la idea de que la Iglesia se esté alejando de los principios de creencia y conducta  rígidos y difíciles. No creas que te desprecio. Has sido condicionado durante cincuenta años para pensar de esa manera. Se te han negado tus derechos de nacimiento.

Una vez que has sido sensibilizado, lo ves en todas partes. ¿Puede esto estar sucediendo? Sintoniza EWTN y ve la Pandilla Papal[i]. El trío[ii] está profundamente perturbado por las cosas que debe reportar. Consultas un blog Católico como éste, en el que puedes calibrar tu propias percepciones. Lees libros modernos como Cambiar a la Iglesia de Ross Douthat o el Papa Dictador de Henry Sire y el alcance y escala de la convulsión empiezan a hundirte. Tropiezas con canales de YouTube como el del Dr. Taylor Marshall y eres reintroducido al Catolicismo que siempre has conocido  y que atrajo a tantos a convertirse a la fe. Lentamente vas entendiendo que has sido traicionado por la Iglesia en la que siempre habías confiado.

Tu propia razón e intelecto te están confrontando con una narrativa como si fuera novela de Dan Brown. Eventualmente, llega el día en que lees algo que te cimbra. Y te dices: “Esto no puede ser correcto”.  Entonces es cuando necesitas reconfortarte con la Misa Latina tradicional. En cuando debes ir a la gruta a reconectarte con Dios de la forma más profunda posible.

La Misa Latina tradicional  es tu salvavidas hacia la verdad. En esta gruta, las preguntas del día—¿Es el Papa hereje? ¿Pueden los dogmas de la Iglesia evolucionar? ¿La sodomía no es un pecado grave?—son secundarias. Por el breve tiempo que estarás en la gruta lo que en realidad importa es tu adoración a Dios Quien Te creó desde el inicio del tiempo y Quién te ha dado un Camino para unirte a Él en la vida eterna.

No te preocupes si no sabes latín. El sacerdote hace todo el trabajo. Los acólitos le dan las respuestas en tu nombre. Tal vez haya un “misalito” para que lo uses. Tendrá la traducción al inglés de lo que se está diciendo en latín e instrucciones para que sepas cuándo sentarte, levantarte y arrodillarte. Al principio todo lo que tienes que hacer es lo que hacen los demás.

No te preocupes por “encajar” en la congregación. Te sorprenderás al ver quienes están en la iglesia contigo. No serán sólo ancianos católicos del pre Vaticano II. Habrá un número sorprendente de familias jóvenes. Habrá niños y bebés llorando. Habrá jóvenes reverentes. Muchas razas y etnias estarán representadas. De hecho, podrás preguntarte por qué tardaste tanto en descubrir lo que estas personas ya conocen.

Las personas en la iglesia contigo tendrán varias cosas en común. Muy notablemente, no tienen prisa. Éste es su evento principal del día. No están aquí para simplemente “terminar ya”. Muy probablemente llegaron mucho antes del horario de la Misa. Están en silencio y perdidos en la oración antes de que inicie la Misa. Si el sacerdote tarda, ni siquiera lo notan. La mayoría de las mujeres tienen una mantilla o algo con que cubrir sus cabezas. Muchos de los varones usan traje o una chaqueta deportiva. Las personas se quedan hasta el canto final  y aún se quedan más tiempo ofreciendo oraciones de acción de gracias. Eventualmente salen reticentes a regresar al valle de lágrimas.

Después de hacer esto un par de veces, te sentirás más a gusto con el latín y el curso de la Misa. Entenderás que el poder de la gruta ha hecho su labor cuando finalmente unas tus intenciones a las del celebrante. A través del sacerdote estás ofreciendo a Dios su divino Hijo, en acción de gracias por todo lo que El ha hecho por ti y en reparación por todo lo que no has hecho por Él.

Éste es el culto de los tiempos, el usus antiquior. Cada palabra de la Misa, cada gesto, cada vestidura del celebrante, cada posición del celebrante cerca o no del altar, cada vela, cada objeto usado durante la Misa, tiene un significado enraizado en la antigüedad.

La gruta tiene muchas cámaras y muchos pasadizos en los que tomar refugio de la tormenta. Además de la Misa Rezada hay Misas solemnes, Misas Pontificales, Misas Pontificales Solemnes y Misas de difuntos. Hay diáconos, subdiáconos, acólitos y coro que desempeñan funciones distintas en Ella. Hay mucha riqueza que  descubrir, mucha paz que encontrar.

Ve a la gruta. Refréscate; refuérzate. Mantente alerta en la entrada contra el día en que el malvado venga a sellarla. Entonces te levantarás y les dirás: “de tan lejos vienes y no más lejos llegarás”

Raymond Kowalski

[i] The Papal Posse, espacio televisivo informativo de la cadena EWTN.

[ii] Referencia a los presentadores del espacio televisivo de EWTN The Papal Posse

(Traducido por Enrique Nungaray. Artículo original)