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Marco Tosatti entrevista a Viganò sobre McCarrick

Marco Tosatti: Es conocido el empeño del arzobispo Carlo Maria Viganò, ex nuncio apostólico en los EE.UU., en denunciar el velo de  silencio y encubrimiento en la gestión de los casos de abuso por parte de miembros del clero. Es igualmente notoria la irritada y molesta reacción por parte de las autoridades vaticanas –y en particular de ciertos prelados– a las argumentadas refutaciones del mencionado arzobispo. En esta entrevista profundizamos con su excelencia en las novedades del caso del ex cardenal McCarrick a la luz de un artículo recientemente aparecido en Church Militant titulado McCarrick Bombshell (la bomba McCarrick)1.

Pero antes de pasar al contenido del artículo, retrocedamos un poco. Entre el 21 y el 24 de febrero del año pasado tuvo lugar en Roma una reunión de los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo para tratar el tema de la protección de los menores en la Iglesia2. Hacía pocos días (el 16 de febrero) que la Congregación para la Doctrina de la Fe había comunicado la suspensión a divinis de Theodore McCarrick, acusado de abusos y otros graves delitos, y añadía: «El Santo Padre ha reconocido la naturaleza jurídica definitiva de esta decisión, la cual hace de la causa cosa juzgada, es decir, que no se podrán presentarse más recursos»3.

Marco Tosatti: Excelencia, ¿podría explicarnos las novedades que han surgido en el caso McCarrick?

Mnseñor Viganò:  Desgraciadamente no hay ninguna novedad, y esa es precisamente la noticia. Con la suspensión de McCarrick se quiso dar carpetazo a un caso de larga data que no salió a la luz hasta que di a conocer mi testimonio en 20184, pero se ha hecho todo lo posible para que no trasciendan los resultados y detalles del proceso. El engaño mediante la estrategia de proceder por vía administrativa y no judicial, junto con la decisión de Bergoglio de confirmar autoritativamente la sentencia, ha impedido de hecho que salgan a la luz, junto con las culpas objetivas de McCarrick, la responsabilidad de todos los que durante años han contribuido a ocultar la naturaleza y extensión de los delitos que cometió, y a proteger a sus cómplices y a todos los que con su silencio han cubierto los delitos que él cometió. De este modo, la condena del culpable no ha aclarado los puntos oscuros. Como simple laico, disfruta ya de plena libertad de movimiento y acción, y puede intervenir a todos los niveles: a nivel eclesiástico (también con quienes lo han encubierto y sostenido), en el Vaticano y en todas partes; a nivel político, social y económico, a través de las personas que han seguido en contacto con él y han obtenido favores de él. La suspensión no es en modo alguno una pena correctiva  (no es sino la condición necesaria, en vista de la probada indignidad del reo); no conlleva ninguna penitencia reparadora ni hace justicia a las víctimas, pero permite a McCarrick proseguir sin interferencias sus actividades delictivas, incluidas las de abusador sexual.

El procedimiento administrativo ha impedido por otra parte escuchar en juicio a las víctimas, mientras que los testimonios recogidos sólo recientemente por Lena, el letrado de la Santa Sede, parecen haber sido dictados: quien ha sido objeto de abuso llega a disculpar el retraso de la publicación del informe, atribuyéndolo a la abrumadora cantidad de testimonios5, en un  tono  comprensivo y justificatorio que no se concilia mucho con la extrema gravedad de los delitos imputados6.  Esto hace pensar que algunas víctimas, protegidas por un nombre supuesto, se hayan prestado a una operación destinada a aliviar la responsabilidad de la Santa Sede y convalidar la   versión de ésta ante la opinión pública. Surge igualmente la sospecha de que estos testimonios anónimos sean completamente falsos. En todo caso, se trata de un engaño que hay que denunciar enérgicamente, porque si la corrupción de un  prelado es de escándalo, con más razón lo es el silencio culpable de quien representa a la Iglesia. Si estas situaciones se hubieran dado durante el pontificado de Benedicto XVI, habrían desatado la furia de los medios informativos: una comprensión tan compungida por parte de Jorge Mario delata la actitud cómplice de los medios de información convencionales.

Marco Tosatti: La convocatoria del encuentro en el Vaticano se anunció como una oportunidad de dar respuestas firmes y determinadas a los escándalos sexuales del clero. En su discurso de introducción, el papa Francisco había afirmado: «En este encuentro sentimos el peso de la responsabilidad pastoral y eclesial, que nos obliga a discutir juntos, de manera sinodal, sincera y profunda, sobre cómo enfrentar este mal que aflige a la Iglesia y la humanidad. El Pueblo santo de Dios nos mira y espera de nosotros, no solo simples y obvias condenas, sino disponer medidas concretas y efectivas. Es necesario concreción.»7.

Monseñor Viganò: Las solemnes  proclamas  que han precedido, acompañado y seguido al mencionado encuentro no han resultado en absoluto en medidas prácticas concretas como se esperaba.8 Como tampoco han encontrado respuesta las legítimas e insistentes preguntas de los periodistas a Bergoglio el 26 de agosto de 2018 después de mi denuncia9.

Por lo que se refiere al contenido de las intervenciones, parece que los escándalos sexuales del clero también han servido, más que para hacer más duras las sanciones a hacer más incisivas las intervenciones, para reafirmar de un modo casi obsesivo la nueva organización sinodal de la Iglesia, que responde a un intento concreto de transformar la constitución de ésta en clave democrática. El propio arzobispo de Chigago, Blase Cupich –amigo de Theodore McCarrick y presidente del encuentro celebrado en el Vaticano–, centró su intervención en el tema de la sinodalidad como paso necesario para llegar a la «reforma estructural, legal e institucional» de una acción nominalmente entendida en el sentido de poner coto a los abusos.

Marco Tosatti: ¿De qué manera puede la sinodalidad ayudar a los obispos a resolver el problema de los abusos del clero?

Mònseñor Viganò: La propuesta de crear una comisión independiente de laicos para juzgar la actuación de los obispos, planteada en la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal de EE.UU. en noviembre de 2018, fue bloqueada por el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos.11  Esta intervención del Vaticano niega las afirmaciones sobre la sinodalidad en cuanto las decisiones de las conferencias episcopales no coinciden con lo que se quiere en Roma. Con todo, considero que el cardenal Ouellet no es sino el ejecutor de maniobras impuestas desde más arriba.

Marco Tosatti: ¿No conviene que el Vaticano haga valer decisiones que tienen que ver con cuestiones doctrinales y morales?

Monseñor Viganò: La autoridad del Romano Pontífice, que se da a conocer también por medio de las congregaciones romanas, no puede como es lógico delegarse a organismos meramente consultivos que carecen de la menor jurisdicción y no forman parte de la estructura jerárquica de la Iglesia tal como Cristo la instituyó: en esto hay que ser claros. Con todo, es significativo que el camino sinodal deseado por las cúpulas vaticanas no encuentre el menor obstáculo salvo en el momento en que se corre el riesgo de causar polémica mediática, como en el caso de una comisión especial para recoger las denuncias contra los prelados.

Esta  invocación  a la sinodalidad es un tema grato a la corriente teológica progresista que aspira a desnaturalizar la estructura jerárquica de la Iglesia. A este respecto, son muy aclaradores los recientes artículos de Massimo Faggioli, catedrático de la Universidad Vilanova, en la que el 11 de octubre 2013 el entonces cardenal cardenal McCarrick afirmó haber favorecido la elección del cardenal Bergoglio durante las congregaciones generales previas al cónclave que se habían celebrado, y de haber hablado de ello con «un señor italiano muy influyente»11  que le habría confiado que en el plazo de cinco años el nuevo pontífice reformaría la Iglesia.

Deberían dispararse las alarmas al saber que del mismo círculo provengan actualmente señales inquietantes de insatisfacción por el obrar de Bergoglio, sobre cuyo pontificado han afirmado personas engañadas13 que está en crisis13. Quizás sea porque los cinco años a los que aludía McCarrick no han dado los resultados deseados.

Marco Tosatti: En la relación que leyó en la reunión del Vaticano, el cardenal Reinhard Marx dijo: «Los procedimientos judiciales adecuados sirven para determinar la verdad y constituyen la base para imponer castigos proporcionados a los delitos. Es necesario ver cómo el juez llega a pronunciar sentencia. En la mayor parte de los casos no sucede así, y no me parece que sea bueno para nuestra situación. Por otra parte, generan confianza en la organización y sus dirigentes. Que persistan las dudas en cuanto a la conducta apropiada de los procedimientos judiciales lo único que consigue es perjudicar la reputación y el funcionamiento de una institución. Este principio se aplica también a la Iglesia».14

Monseñor Viganò: La publicación de las actas del proceso me parece que sería una de las piedras angulares de una operación de transparencia y honradez por parte del clero para con las víctimas. Me parece evidente que el cardenal Marx no ha sido escuchado, empezando por el caso McCarrick, precisamente por iniciativa de Bergoglio.

Recuerdo por otra parte que el cardenal Daniel di Nardo, presidente de la Conferencia Episcopal Estadounidense, ha sido desautorizado sin muchos miramientos de la intervención vaticana, que en el encuentro celebrado en Roma en febrero de 2019 lo   sustituyó por los cardenales Blase Cupich y Joseph William Tobin, que no han estado exentos tampoco de sospechas por su parte. Está claro que estas interferencias, queridas por desde arriba, han creado una imagen mediática que no corresponde a la realidad, en la que se presenta a Bergoglio como artífice de una inexistente reforma con puros fines propagandísticos. La petición de dimisiones hecha por Francisco a todo el episcopado chileno se muestra una vez más como una operación de fachada claramente desmentida por la realidad.

Me parece emblemática la doble medida aplicada a la Conferencia Episcopal de EE.UU. y a la francesa: por la parte de Estados Unidos el intervencionismo bergogliano ha impedido autoritariamente una operación de transparencia; en cambio, al otro lado de los Alpes permite descaradas vulneraciones del derecho canónico y civil al permitir que las investigaciones del fuero eclesiástico sean confiadas a un magistrado masón partidario de la eutanasia. El espíritu jacobino, al  perseguir a sacerdotes franceses acusados de abusos a menores, no reconoce sin embargo la responsabilidad de los ordinarios y superiores religiosos, culpables de esos mismos ocultamientos que en la práctica van consolidándose,incluso en Roma.

Marco Tosatti: Con todo, hemos oído al Sumo Pontífice  reiterar en el discurso de clausura las palabras que ya había dirigido a la Curia Romana en 2018: «La Iglesia nunca intentará encubrir ni subestimar ningún caso».

Monseñor Viganò: Esta solemne declaración es contradicha por el caso más emblemático, precisamente el de Theodore McCarrick, y hace pensar que otros intereses han llevado a la decisión de liquidar la cuestión por vía administrativa y, lo que es más grave, sin publicar las actas judiciales.

Marco Tosatti: ¿Cuáles serían en su parecer esos intereses?

Monseñor Viganò: Se quiere dirigir la atención hacia los abusos a menores desviándola de la tajante y obligada condena de los comportamientos homosexuales que suelen ser causa de dichos abusos. Para Bergoglio y su entorno, la sodomía no es un pecado que clame venganza al Cielo como enseña en Catecismo. Las palabras de Bergoglio a este respecto –y más aún los actos y palabras de las personas que lo rodean– confirman desgraciadamente que está en marcha una legitimización, y que ese discurso lo llevan adelante prelados y teólogos que han manifestado inequívocamente no ser fieles a la doctrina católica.

El propio cardenal Tobin –cuyos vergonzosos mensajes telefónicos son elocuentes15— ha declarado sin rebozos no estar de acuerdo con la condena del Catecismo a la sodomía, y se niega a calificar los actos homosexuales de «intrínsecamente desordenados»16. Estas afirmaciones perpetúan el respaldo del cardenal al libro Building a Bridge del P. James Martin SJ, que dice lo mismo. Tenemos por tanto a un cardenal amigo de McCarrick y partidario del movimiento LGTB y al jesuita al que Bergoglio ha nombrado consultor de la Secretaría de la Santa Sede para las Comunicaciones, invitándolo además a hablar en el  Encuentro Mundial de las Familias en Dublín en 2018 y recibiéndolo en audiencia17. El cardenal Cupich también ha manifestado varias veces estar a favor de los homosexuales, y durante el Sínodo  para la Juventud  –al cual el Papa lo invitó a participar sin que lo hubieran votado los obispos estadounidenses–se incluyó en el instrumentum laboris el controvertido tema de las relaciones homosexuales sin que ningún grupo de jóvenes lo hubiera pedido. Recuerdo de pasada que Cupich fue nombrado para la sede de Chicago por Bergoglio contra el parecer de la Nunciatura.

Los intereses son, claramente, los del lobby gay infiltrado en la Iglesia Católica y que siente verdadero terrore a que los buenos pastores saquen a la luz la influencia que ese lobby ejerce sobre la Secretaría de Estado, las congregaciones, las diócesis y toda la Iglesia. El obsceno y sacrílego fresco de tema homosexual que monseñor Paglia encargó pintar en la catedral de Terni18 es un arrogante manifiesto ideológico que ninguna autoridad ha censurado ni deplorado; la numerosa cantidad de tejemanejes  financieros del sustituto de la Secretaría de Estado monseñor Edgar Peña Parra19 –asociado al cardenal Madariaga (implicado en el escándalo por abusos homosexuales de su obispo auxiliar Pineda sin que haya noticias de medidas eclesiásticas contra él)– y las gravísimas acusaciones de Sexto  que pesan sobre él20 y he denunciado extensamente21 no han interrumpido en modo alguno su carrera en el Vaticano; lo mismo se puede decir de monseñor Gustavo Óscar Zanchetta22, que hace poco fue renombrado asesor de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica23. Después de la orden de hacer confluir todas las cuentas corrientes de las diócesis y congregaciones religiosas del mundo en el APSA, Zanchetta está gestionando las finanzas de la Iglesia (pudiendo jactarse en su currículum del  autorizado título de mecánico electricista) y es al mismo tiempo fácil objeto de  sobornos  internos y externos24. No olvidemos tampoco la labor del arzobispo Ilson de Jesus Montanari, secretario de la Congregación para los Obispos, secretario del Sacro Colegio y vicecamarlengo de la Santa Iglesia Romana, en nombre y por cuenta de  quien lo ha elevado a los máximos niveles de la Curia Romana en premio a su fidelidad.

Me parece indispensable aclarar de una vez por todas el estrecho vínculo entre la sodomía y la pedofilia, confirmado por las propias estadísticas: vínculo que sobre el que en el encuentro del Vaticano se calló  escrupulosamente para no chocar a la mentalidad actualmente difundida entre muchos prelados. Pero sería hipócrita y culpable condenar   también la sodomía, que no tiene relevancia penal para el pensamiento único pero que la Iglesia incluye entre los pecados que claman venganza al Cielo.

Pero existe también otro interés, de naturaleza política, que no hay que infravalorar lo más mínimo…

Marco Tosatti: ¿A qué se refiere?

Monseñor Viganò: Hablo del papel político de McCarrick, al que alude el último artículo publicado por Church Militant: «Fue McCarrick quien elaboró el acuerdo entre el Vaticano y China, misión que le confió personalmente el papa Francisco. Franscisco suspendió las restricciones impuestas por Benedicto pocas semanas después de ser elegido papa, lo cual confirmó el arzobispo Viganò. Del mismo modo, fuentes chinas ]…] señalan que McCarrick podría haber tenido un papel decisivo en los pagos secretos que se están haciendo por valor de miles de millones de dólares enviados por comunistas chinos al Vaticano de Francisco. De ser esto cierto (y parece plausible, en vista de los contactos comunistas y las cordiales relaciones de McCarrick con Pekín), ello podría ser determinante para explicar por qué el informe sigue en el despacho del Papa, sin publicarse».

Hace pocos días Christian Today divulgó la noticia de que «China ha ordenado a los aldeanos cristianos que renieguen de su fe y rindan culto en su lugar a los dirigentes del Partido Comunista.»25 Ante esta persecución de los cristianos –y de los católicos fieles a la Sede Apostólica– por parte de la dictadura comunista, el silencio de Santa Marta es verdaderamente ensordecedor, como también lo fue hace unos días cuando en su mensaje del Ángelus Bergoglio omitió el llamamiento a favor de Hong Kong que había difundido la prensa.26 El mismo acuerdo secreto estipulado entre la Santa Sede y Pekín y denunciado públicamente por el cardenal Zen demuestra la sumisión de la iglesia bergogliana a los mandatos de la dictadura comunista al colocar la jerarquía local en manos de sus perseguidores y ocultar las violaciones de los derechos humanos llevadas a cabo por el régimen.

Recuerdo que en la primavera de 2014 escribí al Secretario de Estado Parolin para preguntarle si las medidas tomadas por Benedicto XVI por lo de McCarrick seguían siendo válidas; lo hice a raíz de un artículo publicado en el Washington Times que daba cuenta de su viaje a la República Centroafricana por cuenta del Departamento de Estado de EE.UU27. El cardenal Parolin me dio la callada por respuesta, pero las noticias que han salido a la luz en estos últimos días parecen aclarar estos aspectos. La libertad de movimiento concedida a McCarrick era  peraltro  notoria28, de la cual él mismo escribió en 2012: «La semana pasada estuve en Doha, y voy a Irlanda… y después… emprenderé uno de mis más largos viajes: Beirut, Jordania, Egipto, Tailandia, Birmania, Camboya y Hong Kong… antes de iniciar otro a Tierra Santa y Bielorrusia»29. Y en 2014: «Salgo para China el jueves 27… Estoy seguro de que ]el Secretario de Estado] Parolin se reunirá conmigo, porque tiene que ver con mi viaje a China».30

Entre otras cosas, la colaboración de la Compañía de Jesús con las jugadas  diplomáticas del Vaticano con la dictadura de Pekín –empezando por la edición especial en chino de La Civiltà Cattolica– confirma la voluntad de la Santa Sede de dar su respaldo a China, precisamente mientras se confirman las sospechas de la responsabilidad de esta país en la propagación del covid-19 con miras a desestabilizar el equilibrio geopolítico internacional. El papel de Antonio Spadaro y otros jesuitas –todos asiduos frecuentadores de la Universidad Villanova — es emblemático y demuestra el hilo conductor  que une la progresía doctrinal y la perversión moral y la corrupción política. Por otra parte, estos tres elementos (herejía, sodomía y corrupción) son tan recurrentes que prácticamente son característicos del deep state y la deep church.

A propósito de deep state, no es de extrañar que la OMS sea cómplice de esta operación de ingeniería social para complacer a la Iglesia, ni que el presidente Trump haya decidido cortar la financiación con que la beneficiaba hasta ahora. Lo que sorprende y escandaliza es por el contrario el silencio cómplice del Vaticano ante una especie de golpe de estado que aspira a convertir a la Iglesia bergogliana en el brazo espiritual del gobierno mundial bajo la  égida  de la tiranía comunista y con la complicidad de los partidos mundialistas. Italia, con su gobierno no elegido y la mayoría en una gravísima crisis política, parece que quiere seguir la agenda y no quiere revisar su postura hacia Pekín: las continuas amenazas de una vuelta a la emergencia del covid y al confinamiento son claramente instrumentales para sostener un poder que en unas elecciones convocadas democráticamente demostraría su propia inconsistencia. Es cierto que una oposición un poco menos incisiva y menos alineada al discurso oficial podría verse positivamente tanto por parte del electorado como por los socios internacionales de Italia.

Marco Tosatti: Volvamos al tema del escándalo del clero. El 19 de febrero pasado, dos días antes de la reunión presidida por el cardenal Cupich, se publicó una carta abierta de los cardenales Raymond Burke y Walter Brandmüller a los presidentes de las conferencias episcopales que decía: «Viendo la deriva en acto de la Iglesia, se diría que el problema se reduce al de los abusos de menores, que no es sino parte de una crisis mucho mayor. Se achacan al clericalismo los abusos sexuales, pero la primera responsabilidad del clero no es de los abusos, sino de haberse alejado de la verdad del Evangelio. Los cardenales y obispos callan ante esta situación. ¿Tambien callaréis vosotros? El Papa no respondió a nuestros dubia; os animamos a alzar la voz para salvaguardar la integridad de la doctrina de la Iglesia».31 ¿Qué fortuna ha tenido esta súplica a eminentes prelados?

Monseñor Viganò: Los cardenales Burke y Brandmüller, al igual que otros altos prelados, no han hecho otra cosa que reiterar loablemente la doctrina católica: lo inaudito es que ellos sean los considerados bichos raros en la Iglesia mientras se da voz a personajes que por las compañías que frecuentan, por su apoyo al plan LGTB y en algunos casos también por las sombras que pesan sobre su conducta deberían ser apartados de la Iglesia y duramente censurados.

En abril de 2019, apareció una enérgica intervención de Benedicto XVI en Klerusblatt, que posteriormente publicó en Italia Il Corriere della Sera y fue objeto de una feroz diatriba de Marco Politi en Il Fatto Quotidiano33. En realidad el artículo iba dirigido a la reunión de Roma a través de la Secretaría de Estado, pero fue boicoteado confirmando la intervención de la mafia rosa para impedir que el Santo Padre diera a conocer a los obispos la postura que tenía al respecto.

Marco Tosatti: ¿Nos podría recordar en qué consistió aquella intervención de Benedicto XVI?

Monseñor Viganò: El eje del artículo de Ratzinger que indignó a los que apoyaban a Bergoglio fue que precisamente ponía de relieve el nexo entre homosexualidad y pedofilia, así como también entre el relajamiento moral que siguió al Concilio y la propagación de la epidemia de abusos.

Empecinándose en cerrar los ojos a toda evidencia, el progresista Politi escribió: «¿Qué tendrá que ver con la los pedofilia el abandono por parte de la Iglesia de una ética basada en en el derecho natural? ¿Qué tendrán que ver los cambios en la teología moral católica, los corrillos homosexuales de los seminarios, las diapositivas pornográficas o la relativización de los valores y del juicio moral?» A pesar de ello, es evidente que donde la formación de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa elimina la disciplina y la vida interior se multiplican los vicios y pecados que más tarde degeneran en gravísimos delitos contra los menores, y no sólo contra los menores.

La causa de esta transformación está precisamente en el espíritu del Concilio al que Benedicto apenas quiso aludir, y los que lo vieron como una crítica al superdogma recogieron inmediatamente el guante. «También es grotesca la tentativa del pontífice emérito de achacar al espíritu conciliar el garantismo extremo de los procesos eclesiásticos enfocado a la tutela a ultranza del acusado”al punto de excluir prácticamente –dice en el texto– la condena del culpable”. ¿Sería entonces la culpa de los que hicieron el Concilio, hablando en plata culpa de los reformadores, que la trama de ocultadores y leguleyos que por todos los medios trataron y siguen tratando de impedir el proceso y condena de los clérigos abusadores se haya manifestado siempre tan arrogante y prepotente?»35

Marco Tosatti: ¿Cree que Marco Politi tiene razón?

Monseñor Viganò: Me parece que la respuesta a esta pregunta retórica del vaticanista Politi puede ser indiscutiblemente afirmativa: existe una relación estrechísima entre la crisis doctrinal de la Iglesia y la inmoralidad del clero, que llega escandalosamente a alcanzar los más altos grados de la jerarquía. Pero es también evidente que esta crisis no sólo es aprovechada por el ala ultraprogresista para imponer una falsa moral junto a una falsa doctrina, sino también para desacreditar irremediablemente a la Santa Iglesia y el Papado ante los fieles y ante el mundo, por obra de sus propios máximos superiores.

Marco Tosatti: ¿No creé que el informe que todos esperan terminará por publicarse?

Monseñor Viganò: En caso de llegar a hacerse luz sobre esta cuestión será a pesar del Vaticano: son enormes los intereses que están en juego y alcanzan a la mismísima cúpula de la Iglesia. Y no sólo en cuestiones de naturaleza doctrinal, moral o canónica, sino también en aspectos políticos y diplomáticos que han convertido a la Santa Sede objeto de un golpe de estado con la complicidad de quienes por el contrario tendrían que haber defendido la soberanía e independencia de ella. Lo que no se consiguió durante el pontificado de Benedicto XVI ha tenido su cumplimiento después de que dimitió. ¿Cómo vamos a esperar que quién está en deuda con él, incluso por haber elegido a McCarrick –que fue uno de los principales autores del acuerdo con China– aclare una serie de sucesos que lo implicarían en primera persona demostrando su connivencia con la dictadura china en perjuicio de los católicos fieles a la Sede Apostólica, y tal vez incluso la responsabilidad de dicho régimen en la dimisión del papa Benedicto? ¿Cómo vamos a imaginar que se aclaren los turbios sucesos de San Galo cuando fue precisamente allí donde los conjurados organizaron la elección de Bergoglio? ¿Y cómo vamos a creer que se va a purificar la Iglesia de la corrupción y el vício de sus sacerdotes cuando ellos mismos son los primeros que se han hecho con el poder y son ascendidos a los puestos más elevados en una trama de complicidades entre herejes, pervertidos y traidores?

Quien tiene que investigar está metido hasta el fondo en el nombramiento, promoción y protección de los culpables. Bergoglio se ha rodeado de personajes comprometidos y por tanto sobornables, y no tendrá escrúpulo en deshacerse de ellos en cuanto se vea en peligro de comprometer su imagen mediática.

No olvidemos que la legitimización de la homosexualidad es parte del plan del Nuevo Orden Mundial –al que la iglesia bergogliana se adhiere abierta e incondicionalmente– no sólo por su capacidad para desestabilizar la sociedad, sino también porque la sodomía es el instrumento principal del que se vale el Enemigo para destruir el sacerdocio católico corrompiendo en el alma a los ministros de Dios.

Por eso, al menos mientras le sea posible, nunca saldrá oficialmente a la luz toda la verdad sobre McCarrick.

Marco Tosatti: ¿Qué podemos hacer para remediar esta corrupción?

Monseñor Viganò: Lo que no se puede postergar más es una acción conjunta de los buenos –aquellos a los que en mi carta abierta al presidente Trump califiqué de hijos de la luz– para que se descubran todas las complicidades y delitos de quienes hacen la guerra al bien para instaurar el Nuevo Orden Mundial. En esta operación de verdad y transparencia puede ser decisivo el papel de los Estados Unidos, sobre todo cuando quien podría y debía contribuir por parte del Vaticano calla con un silencio mafioso. El Señor dijo: «Os digo que si estos callan, gritarán las piedras».

Pero hay un aspecto más importante, y es de naturaleza espiritual. Tenemos que comprender que la crisis eclesial es producto de haber querido arrebatarle la corona a su Rey, a Nuestro Señor. Es necesario que vuelva a reinar, no sólo en nuestros corazones y nuestras familias, sino también en la sociedad civil, y máximamente en la Iglesia. Oportet Illum regnare (es necesario que Él reine). Y juntamente con el Rey de reyes, debe reinar Nuestra Señora, Reina y Madre de la Iglesia, a la cual se ha desobedecido culposamente al no consagrar Rusia a su Corazón Inmaculado. Tal es mi más sincero deseo, al cual pido que se unan todas las personas de buena voluntad.

+ Carlo Maria Viganò, arzobispo

22 de julio de 2020

Festividad de Santa María Magdalena

1 https://www.churchmilitant.com/video/episode/vortex-mccarrick-bombshell

2 http://www.vatican.va/resources/index_it.htm

3 https://www.vaticannews.va/it/vaticano/news/2019-02/ex-cardinale-theodore-mccarrick-

dimesso-stato-clericale.html

4 http://www.marcotosatti.com/2018/09/05/la-testimonianza-di-mons-vigano-i-documenti-

dellex-nunzio-fino-al-4-settembre-2018/

5 https://essayforthefaithful.com/

6 Crimini cui se ne aggiungono altri recentemente documentati:

cfr https://www.catholicnewsagency.com/news/lawsuit-claims-ex-cardinal-theodore-

mccarrick-headed-abusive-sex-ring-names-alleged-procurer-63583

7 http://w2.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2019/february/documents/papa-

francesco_20190221_incontro-protezioneminori-apertura.html

8 Cfr. ad esempio https://www.ilpost.it/2019/02/25/incontro-abusi-sessuali-vaticano/

9 http://www.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2018/august/documents/papa-

francesco_20180826_irlanda-voloritorno.html

10 http://www.vatican.va/resources/resources_card-cupich-protezioneminori_20190222_it.html

11 https://www.lastampa.it/vatican-insider/it/2018/11/13/news/le-ragioni-del-rinvio-del-voto-

sulle-norme-anti-abusi-negli-usa-1.34060080

12 https://youtu.be/b3iaBLqt8vg

13 https://international.la-croix.com/news/the-limits-of-a-pontificate-part-i/12170

14 http://www.vatican.va/resources/resources_card-marx-protezioneminori_20190223_it.html

15 https://www.churchmilitant.com/news/article/tobin-tarmac-tweet-raises-eyebrows

16 https://www.today.com/video/how-cardinal-joseph-tobin-found-his-calling-in-the-catholic-

church-1496688707952

17 http://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2019/09/30/0755/01540.htm

18 https://lanuovabq.it/it/e-paglia-ando-in-cielo-con-trans-e-gay

19 https://www.repubblica.it/cronaca/2020/06/07/news/vaticano_il_verbale_di_mos_carlino_pe

na_parra_mi_disse_come_procedere_su_torzi_-258667074/

20 https://espresso.repubblica.it/attualita/2018/10/12/news/le-condotte-immorali-del-nuovo-

braccio-destro-del-papa-spunta-un-dossier-che-fa-tremare-il-vaticano-1.327763

21 https://www.marcotosatti.com/2019/08/01/accuse-di-vigano-a-pena-parra-conferme-da-

maracaibo-vigano-accuses-pena-parra-confirmations-from-maracaibo/

22 http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2017/12/28/vaticano-senza-pace-soldi-

sesso-e-presepe-lgbt/

23 http://www.korazym.org/44412/lo-strano-caso-del-presunto-abusatore-zanchetta-riapparso-

e-il-processo-promesso-dal-papa-a-carico-del-suo-amico/

24 http://www.korazym.org/44391/saga-60sa-inchiesta-della-magistratura-vaticana-per-

scandalo-finanziario-in-segreteria-di-stato-riflettore-sulle-normative-vaticane-vigenti/

25 https://www.christiantoday.com/article/china-tells-christians-renounce-faith-in-jesus-

worship-president-xi-jinping/135221.htm

26 https://www.lanuovabq.it/it/hong-kong-la-santa-sede-si-inchina-al-regime-cinese e

https://www.liberoquotidiano.it/news/italia/23616123/papa-francesco-socci-hong-kong-cina-

angelus-passaggio-sparito.html

27 McCarrick, nella sua corrispondenza con il suo segretario mons. Figuereido, si qualifica

come: «an adjunct member of the foreign service».

cfr.https://www.cbsnews.com/news/cardinal-theodore-edgar-mccarrick-vatican-restrictions-

anthony-figueiredo-letters-report-2019-05-28/

28 Così scrive Catholic News Agency: «In a 2009 visit to China, then-Speaker of the House

Nancy Pelosi conveyed McCarrick’s greetings to Bishop Aloysius Jin of Shanghai, a priest

who was a leading Chinese Jesuit, then spent decades in prison on charges of aiding

counterrevolution before his release in 1982. He was ordained an auxiliary bishop without

Vatican approval in 1985, though he received Vatican recognition in 2005. The bishop said he

and Cardinal McCarrick had exchanged visits “beginning when the latter was Bishop of

Newark (sic).” Pelosi said she would convey the bishop’s greetings back to Cardinals

McCarrick and William Keeler, then an Archbishop emeritus of Baltimore».

Cfr.https://www.catholicnewsagency.com/news/despite-mccarrick-abuse-claims-state-

department-leaves-questions-unanswered-70448

29 https://www.cbsnews.com/news/cardinal-theodore-edgar-mccarrick-vatican-restrictions-

anthony-figueiredo-letters-report-2019-05-28/

30 Ibidem

31 http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2019/02/19/anche-il-summit-sugli-abusi-

crea-seri-%e2%80%9cdubia%e2%80%9d-la-lettera-aperta-di-due-cardinali/

32 https://www.corriere.it/cronache/19_aprile_11/papa-ratzinger-chiesa-scandalo-abusi-

sessuali-3847450a-5b9f-11e9-ba57-a3df5eacbd16.shtml

33 https://www.ilfattoquotidiano.it/2019/04/12/pedofilia-qualcosa-non-torna-nel-

contromanifesto-di-papa-ratzinger/5104990/

34 Ibidem

35 Ibidem

36 Lc 19, 39

(Traducido por Bruno de la Inmaculada/Adelante la Fe)

Mons. Carlo Maria Viganò
Mons. Carlo Maria Viganò
Monseñor Carlo Maria Viganò nació en Varese (Italia) el 16 de enero de 1941. Se ordenó sacerdote el 24 de marzo de 1968 en la diócesis de Pavía. Es doctor utroque iure. Desempeñó servicios en el Cuerpo Diplomático de la Santa Sede como agregado en Irak y Kwait en 1973. Después fue destinado a la Nunciatura Apostólica en el Reino Unido. Entre 1978 y 1989 trabajó en la Secretaría de Estado, y fue nombrado enviado especial con funciones de observador permanente ante el Consejo de Europa en Estrasburgo. Consagrado obispo titular de Ulpiana por Juan Pablo II el de abril de 1992, fue nombrado pro nuncio apostólico en Nigeria, y en 1998 delegado para la representación pontificia en la Secretaría de Estado. De 2009 a 2011 ejerció como secretario general del Gobernador del  Estado de la Ciudad del Vaticano, hasta que en 2011 Benedicto XVI lo nombró nuncio apostólico para los Estados Unidos de América. Se jubiló en mayo de 2016 al haber alcanzado el límite de edad.

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