ADELANTE LA FE

¿Jesús fue “un feminista radical”?

“Sueño con una Iglesia en la que mujeres y hombres podamos participar desde la vocación que tengamos”.

Estas palabras pertenecen a la presidenta de la asociación de teólogas española que recientemente han celebrado unas “jornadas”, “congreso”, “conferencia”, como más les guste a Vds. llamar, con el título “Mujeres y Diaconado. Sobre los ministerios en la Iglesia”.

Si curiosean Internet verán que hay bastantes páginas de mujeres teólogas a lo largo del mundo y todas con un nexo común, implícito o explícito, la teología de la liberación. Normalmente son mujeres que, por su baja capacidad, se supone que no pueden participar en un congreso convencional de teología, donde hombres y mujeres formados en la Tradición y en el magisterio de la Iglesia expongan la grandeza de la esencia de Dios. Ante la incapacidad de formar parte de congresos serios y doctos, optan por formar subgrupos feministas desde los que se reclama la igualdad ministerial sin diferencias de sexo, donde se habla de la igualdad entre el Sacerdote y cualquier miembro de la comunidad, la marginalidad al no poder elegir al párroco entre todos, en plan votación electoral y una larga lista de peticiones que los grandes teólogos de la historia, como San Agustín, condenarían por heréticas. Evidentemente estos temas no son propios de la teología, quizás, si acaso, de mentes alteradas neuronalmente.

“No invoquemos la tradición para excluir a las mujeres”, esta fue una de las ideas extraídas del congreso y lo cierto es que en este punto no se equivocan, la tradición no excluye a las mujeres y sería un grave error decir que así lo hace, al contrario, mirando a María y el lugar que ocupó, sabemos que tenemos un lugar prioritario en el acompañamiento de las almas, siendo sustento con nuestras oraciones, resplandeciendo en la oscuridad, acompañando a Jesús en el Sagrario en estos tristes momentos de la historia en las que el Señor está más abandonado que nunca. Pero lo que estos subgrupos saben, pero no quieren admitir, es que la mujer no puede ni podrá acceder al sacerdocio y esto no es culpa de sacerdotes tradicionalistas, como ellos quieren hacer creer, sino del mismo Jesucristo, Él fue el que destinó Apóstoles y no apóstolas, pudiendo hacerlo, PUDIENDO HACERLO NO LO HIZO y ¿somos nosotros quienes de cambiar lo que el mismo Cristo nos confió en la última cena?

Pero lo cierto es que las mujeres hemos abandonado este cometido fundamental, la oración, al igual que el cuidado de nuestra familia, hijos, esposos, padres, relegando todo esto a un plano secundario y poniendo en el podio, nuestras pobres aspiraciones personales. Es más importante estar preparando moniciones para la Misa dominical que recogidas en oración. Es más vistoso y lucido estar dando charlas parroquiales que cumpliendo los cometidos propios de la mujer, ocuparnos de nuestros hogares. Esta falsa igualdad que reclamamos es la bomba destructora de nuestra sociedad, de la familia Católica. Nada más horrendo y masculino que pensar en una señora con casulla, se puede decir que esta imagen viene del maligno.

“Desde la vocación que tengamos”, dice el enunciado. Bien, la vocación es una llamada, ¿puede una mujer sentirse llamada al Sacerdocio, al diaconado…? Es posible, pero entonces habría que saber quién hace esa llamada, si Dios o el demonio. Cuando éramos niños y escuchábamos nuestro nombre, sólo acudíamos si detrás de esa voz estaban nuestros padres, nunca acudíamos al llamamiento de un desconocido. Esto mismo es lo que habría que discernir ante lo que llaman estas asociaciones una “vocación”. ¿Puede un hombre tener vocación de madre? Imposible, puede tenerla de padre, pero jamás de madre, igualmente a la inversa. Así de sencillo se resumen también un tema que en la Iglesia debería estar cerrado, las funciones ministeriales.

Estas, reivindicaciones o como lo quieran llamar, se puede entender en una secta, en una religión que no sea la católica, pero en nuestra Iglesia debería ser impensable. No obstante, ¿saben quiénes apoyan todo esto? los curas modernistas, los curas progresistas, los diáconos permanentes, los laicos y laicas insatisfechos y por supuesto, nuestros jerarcas. Curioseen Vds. en Internet sobre estas y otras charlas y miren quienes son los Obispos que se prestan a todo este baile, los mismos que apoyan el acompañamiento para los recasados y los mismos que dicen con el Papa Francisco, “quién soy yo para juzgar”: Obispos del siglo XXI, más pendientes de los medios de comunicación que de la santidad de las almas.

Estas jornadas femeninas eclesiales han contado con la presencia y el beneplácito episcopal, como no podía ser menos. En este caso el elegido ha sido la réplica española del Papa Francisco, el Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro, promotor e impulsor de la nueva Iglesia Surrealista.

Si Vds. entran en la página de las teólogas, lo primero que llama la atención es que para unirse a causa tan noble conviene “soltar la gallina”, es decir, hacer una aportación económica, en concreto el mensaje es el siguiente, “dona dinero para que sigamos haciendo teología”…todo un lema, debe ser que sin donación, no fluyen las ideas. No obstante, con Monseñor de padrino quizás la CEE tenga a bien destinar algo de nuestras aportaciones a un fin tan santo como que un grupo de mujeres sigan haciendo teología y sean nombradas sacerdotisas del templo.

Lo cierto es que no venía a comentarles la conferencia, sino el papel de la mujer en la Iglesia, pero una cosa me ha llevado a la otra. Leyendo la entrevista que le hacen a la presidenta de dicha asociación, una no puede más que pensar que las mujeres hemos sido devaluadas por nosotras mismas, rozamos lo absurdo con nuestras palabras. A la pregunta de que tipo de Iglesia es la que ella sueña, la señora en cuestión contesta: “Una Iglesia desde la que pudiéramos participar cada uno desde la vocación que tenemos. Yo tengo compañeras que tienen vocación de sacerdotes y que nunca han podido ejercerla. Para mí, eso es una pobreza. Me gustaría una Iglesia donde estas mujeres, o estos hombres que están casados, pudieran ejercer ese ministerio. Pudieran servir a su comunidad. Una Iglesia donde las parroquias tuvieran vida porque se genera una familia y no porque es una simple expendedora de sacramentos”. Una “expendedora de Sacramentos”, ¿Sabrán estas personas que con los Sacramentos se nos abre el camino al cielo? ¿Es más importante un Sacramento o que María de los Ángeles ayude en la Misa? Queridos ¿Les parecen correctas estas palabras de esta individua? De ser así, no están en la Iglesia de Jesucristo, sobra añadir más, esto no es Católico. Pero estas declaraciones que Vds. están leyendo, están apoyadas por un cardenal, por uno de nuestros top ten Obispos que posa en la foto en medio de señoras que por su físico están más cerca de San Pablo que de las Santas mujeres que acompañaban a Jesús, eso sí se puede afirmar. En ese sentido, pueden reclamar un puesto al lado de los Apóstoles, resultan más masculinas a la vista que femeninas. No tomen esto como una falta de respeto o de caridad por mi parte, sino como una realidad visual que cualquier persona con las dioptrías justas puede observar.

No se dejen engañar, todas estas señoras que nos recuerdan que Jesús fue “un feminista radical” son las primeras que con sus formas, ropas y actitudes rechazan la gracia de la feminidad que Dios nos dio. No quieren un puesto como mujeres, sino que quieren un puesto de hombres, esta es la base del tema.

Sobre Monseñor, les diré que es el mismo que unas semanas antes suspendía una conferencia en Madrid de una de las participantes en el congreso y ¿saben por qué? Se lo diré musicalmente hablando, lo otro se hizo desafinando y sin partitura y esto se hace con un coro ensayado, con partitura y con director. Creo que, independientemente de los conocimientos musicales de cada uno, se entiende lo que quiero decir. La señora que pretendía dar la conferencia acababa de ser llamada al orden por un Obispo español por “oficiar” Misa en una diócesis española, les hablé de ello, ¿lo recuerdan? Esta señora va un poco más adelantada que el resto del clan al que pertenece y esa fue la razón por la que, semanas antes, Monseñor suspendió su coloquio, digamos que se vio obligado por el revuelo de la prensa y la cercanía de los acontecimientos, entre otras cosas, pero no porque en su mente estuviera prohibir nada, a los hechos me remito, apadrinó este congreso en el que está fémina tiene cabida.

Hace tiempo que les vengo hablando de estos temas en sus distintas versiones y esto es porque nos tenemos que preocupar, debemos inquietarnos. ¡Señoras, nos quieren masculinizar, despierten! Somos mujeres de nuestra época, del siglo XXI, que amamos a nuestra Iglesia, la fundada por Jesucristo pero que no nos identificamos con todas estas señoronas que, en absoluto, representan a la mujer católica. Lo cierto, es que nuestras parroquias están infectadas y abarrotadas de ellas. Bajen el domingo a Misa y compruébenlo. Miren quién hace las moniciones, quién lee las lecturas, la oración de los fieles, quién colabora en el Altar, quién ayuda a “repartir” la Comunión y etc. ¿Son las Santa mujeres que estaban silenciosas a los pies de la Cruz acompañando al Señor en sus horas finales? No, es Mari Carmen, Lolita, Blanca, Pili, Angustias…son mujeres con nombres y apellido que buscan un reconocimiento en sus parroquias, la mano derecha de los párrocos.

La mayoría de estas señoras teólogas no tendrían cabida en un grupo de teólogos serios, y no por ser mujeres, sino por su posible falta de formación teológica. ¿Se imaginan a Santo Tomás de Aquino o a San Agustín diciendo, “es necesario hacer una profunda teología de la mujer”? Esta frase tan absurda es del actual Romano Pontífice.

Todos los días vemos en nuestros Templos como mujeres desocupadas sin oficio ni beneficio suben al Altar, comulgan allí mismo con el Sacerdote y cogen el Copón para dar la Comunión a los fieles. Miren, no nos cansemos de hablar de esto y de denunciarlo, tenemos obligación grave de hacerlo. ¡Queremos que los Sacerdotes sean los que nos den el Cuerpo de Cristo y además, deben de hacerlo!

Lo peor de todo esto es que nuestros Pastores son los que están impulsando toda esta barbarie. En palabras textuales de la entrevistada, ellas mismas dicen que apenas eran conocidas hasta que Monseñor las “apadrinó”. Me pregunto si este Obispo-Cardenal tiene claro el papel de la mujer en la historia de la Iglesia y si está animando a estas damas a vivir en Santidad o más bien las está empujando al abismo del pecado, ¿por qué? Sencillamente porque sus reivindicaciones hablan de falta de humildad, de soberbia, de rechazar el puesto que el Señor nos mostró a través de su Santísima Madre y lo más importante, del respeto a la figura Sacerdotal y a entender que en nuestros Pastores está el mismo Jesús, el mismo Dios, todo esto atenta contra el primer mandamiento… ¿Vds. ven en esas mujeres que ocupan nuestros presbiterios al Señor? Si es así no se conformen con el oculista, se lo repito, si les parece bien es que no están en la Iglesia Católica, quizás con tanto ecumenismo muchos ya se hayan vuelto protestantes sin enterarse.

Dios nos creó hombres y mujeres y por esa razón a cada uno nos destinó un papel específico dentro de la Iglesia. Las diferencias entre el hombre y la mujer aportan la riqueza que el mundo necesita para su buen gobierno. Si en vez de Adán y Eva, hubieran surgido dos Adanes o dos Evas, el mundo su hubiera terminado nada más empezar. De la costilla de Adán, surgió Eva, un hombre y una mujer con sus diferencias físicas y morales.

“El sexo influye  también mucho en la vida moral. El hombre se gobierna mejor por los principios intelectuales que por los impulsos afectivos, al revés de la mujer. El egoísmo, la ambición, la sensualidad, el orgullo, la obstinación en el error, etc., son defectos típicamente masculinos, a diferencia de la debilidad de carácter, vanidad, inconstancia, sugestionabilidad, etc., etc., que prenden fácilmente en el corazón femenino”.

(Royo Marín, Teología Moral para seglares)

Nada hay que nos impida participar en la vida social y ejercer los cargos públicos para los que demostremos nuestra capacitación, pero la Iglesia de Jesucristo no es el congreso de los diputados, las leyes no las pone el hombre, las ha puesto el mismo Dios y las acatamos con amor, Él en su infinita sabiduría nos destinó a cada uno un lugar específico y único.

Somos los Católicos los primeros que nos echamos las manos a la cabeza cuando las ultra femme se congregan en algún sitio, desnudas, reivindicando la patria potestad de su cuerpo matando niños en sus vientres sin piedad, pero cabe pensar si las ultra femme eclesiales no están cometiendo también un asesinato, están matando el alma sacerdotal, esto es de una gravedad sin precedentes.

Cuando escucho a un Sacerdote decir que tal o cual señora es el soporte de su parroquia y que sin ella aquello no funcionaría, me pregunto exactamente que quiere decir ese Cura. Una parroquia funciona mientras exista la Santa Misa y paradójicamente, muchos templos se abren para charlas durante la semana, para actividades mundanas y en ellos, no se Celebra la Misa más que el domingo, ¿Debemos entonces de agradecer a estas laicas que nos permitan tener un lugar cívico donde divertirnos? Para eso están los gobiernos, los ayuntamientos, los cabildos, dejémonos de cosas pueriles, la función de la Iglesia es nutrir el alma y esto se hace en la oración y con los Sacramentos.

El otro día, observando a las urracas, unos pájaros blancos y negros que abundan en mi lugar de residencia, me llamaba la atención que pudiendo volar, a veces optan por correr, dando saltitos, resulta cómico observarlas. Eso mismo nos pasa a nosotras, pudiendo volar, nos conformamos con saltar y al igual que ellas, damos la risa en muchas ocasiones. ¡Volemos, queridas, volemos muy alto, a los brazos de Dios Padre!

¿Cabe alguna reivindicación por nuestra parte dentro de la Iglesia? Sí, debemos de exigir el uso del velo, esto es algo propiamente femenino y con un profundo sentido teológico

Sonia Vázquez

Organista, no sabría, ni querría ser otra cosa. Casada. Laica comprometida con mi Iglesia. La Coruña