Hace ya más de dos años, en la más estricta intimidad y con delicada discreción, la hermana Margarita Bofarull Buñuel, presidenta del abortista y eutanásico Instituto Borja de Bioética de Barcelona, fue nombrada miembro de la Academia Pontificia para la Vida, que preside el inefable Mons. Ignacio Carrasco de Paula.

La misma Conferencia Episcopal Española ha querido esconder  púdicamente en el currículum de la monjita su responsabilidad en las vergüenzas del Instituto: Actualmente es profesora de Moral de la Facultad de Teología de Cataluña y de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) de El Salvador, CA. Vicepresidenta de CONFER España (2009-2013). Miembro del Consejo de redacción de la revista Labor  Hospitalaria, siendo la responsable de la sección de ética y salud. Con profundos vínculos con el abortista Hospital de San Juan de Dios de Esplugues, que se cubrió de gloria organizando en diciembre de 2012 una conferencia  sobre la eutanasia conjuntamente con la Asociación para el Derecho a Morir Dignamente, dirigida por el Dr. Montes, ex-matarife del Hospital de Leganés. La organización de la conferencia era competencia de la hermanita Margarita, Presidenta del CEA del Hospital Materno -Infantil Sant Joan de Déu y miembro de la Comisión General de Bioética de la Orden Hospitalaria de Sant Juan de Dios. La denuncia pública de tanta desfachatez les llevó finalmente a trasladar la conferencia a la tumba blanqueada del hotelito contiguo al hospital.

El Instituto lleva su nombre en honor al santo jesuita San Francisco de Borja -que se remueve en su tumba- y fue fundado por el sacerdote de esta orden religiosa y médico Francesc Abel Fabre en 1976.  El Patronato, órgano rector máximo de la organización que avala todo tipo de prácticas anti-vida, está presidido ahora mismo por la hermana Margarita Bofarull Buñuel, de las Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús. El citado Instituto se caracteriza, ya desde su fundación por el P. Abel, no sólo por una descarada heterodoxia en sus planteamientos morales, sino por la aceptación del aborto provocado y de la eutanasia -¡eso sí!- en determinados casos. El Hospital Materno-Infantil de San Juan de Dios de Esplugues lo acoge su sede  y se nutre de sus enseñanzas.

La revista Bioética & DebatTribuna abierta del Institut Borja de Bioética, según dicen ellos mismos, afirma: el simple hecho de haber sido víctima de una violación podría justificar la demanda del aborto. La dignidad de la mujer violada, que se ha visto brutalmente agredida en su integridad, no puede hacer exigible el sacrificio de llevar adelante una gestación fruto de esta agresión, aseguraba el Instituto. El Instituto Borja también avaló el aborto durante las primeras 12 semanas de gestación, asegurando que este plazo garantizaría suficientemente que se haya podido diagnosticar el embarazo y que la gestante disponga de un tiempo de reflexión y ponderación de su decisió”. A los pocos días de publicado, los Obispos catalanes no tuvieron más remedio que advertir que el documento del Instituto Borja al admitir la legitimidad ética y jurídica del aborto, contradice el principio fundamental de la enseñanza de la Iglesia El Instituto Borja nunca rectificó.

A pesar de todo ello, haciendo gala de una ignorancia supina -prefiero pensar eso-, Mons. Ignacio Carrasco de Paula ha nombrado miembro de la Academia Pontificia para la Vida, a la presidenta de un Instituto Bioético que ha hecho gala de posicionarse repetidamente con los promotores de la cultura de muerte. Sin embargo, tal vez no nos debería sorprender la extraña deriva de la Pontificia Academia. Monseñor Carrasco llegó a ella después del escándalo montado por el ingenioso invento del anterior presidente, Mons. Rino Fisichellael aborto por compasión.  Los académicos, muy profesionales y a la vez muy combativos, se rebelaron contra D. Rino y consiguieron su cabeza no sin antes haber sudado tinta.

Pero las desgracias no acabaron con Fisichella. Ya con Mons. Carrasco en la presidencia, en febrero de 2012 tuvo lugar en Roma una sesión de estudio de la Academia Pontificia para la Vida sobre la infertilidad.  Aquello sí que fue apoteósico… Los ponentes, cantando las bondades de la Fecundación in Vitro (FIV), minimizando los efectos de la píldora del día después y recomendando los anticonceptivos como prevención del cáncer. Eberhard Nieschlag del Centro de Medicina Reproductiva y Andrología de la Universidad de Münster señaló con toda su cara dura que en la inseminación artificial “el proceso de fertilización es totalmente natural.” “La manera de llevar el esperma y el óvulo juntos es artificial,  pero la fertilización no es artificial”. Eso es lo que quiero decir. Pero creo que es principalmente un problema semántico”.

Ante tamaña tomadura de pelo, los académicos no pudieron más: patearon el suelo y silbaron, otros se levantaron y se fueron.  Creo que la reacción del público -los académicos-  no acaba de ser clara, dijo la presidenta de la mesa, prof. Angelique Goverde, agregando que ella no entraría en un debate teórico o filosófico o religioso, pero la respuesta de la audiencia indicaba que tenemos un punto de vista diferente en esta preocupación. ¡El acabose! Thomas Hilgers, director del Centro Nacional para la salud de la Mujer en el Instituto Pablo VI para el Estudio de la Reproducción Humana afirmó: La conferencia ha sido un gran perjuicio para los católicos de todo el mundo y para la Academia, que es la principal organización provida católica. Se puede decir que ha entrado en cooperación formal con un grupo de personas que son diametralmente opuestas a la doctrina moral de la Iglesia. El descomunal cabreo de los académicos duró tanto que llegó a provocar la suspensión de un nuevo simposio organizado también por Mons. Carrasco -peor que el primero- convocado para el mes de abril: la III Conferencia Internacional sobre la Investigación Responsable sobre las Células Estaminales. Algunos de los relatores eran destacados experimentadores con células estaminales  obtenidas a través de ¡embriones humanos! que luego, lógicamente, son desechados.

En mayo de 2012, Josef Seifert, miembro de la Academia y rector fundador de la Academia Internacional de Filosofía en Lichtenstein escribió una carta abierta  al presidente de la Pontificia Academia para la Vida. La misiva expresaba  un profundo sentimiento de tristeza y una enorme preocupación por el gran peligro que percibo de que la Academia está perdiendo su pleno y puro compromiso con la verdad y su entusiasta servicio a la magnífica e irreductible enseñanza de la Iglesia sobre la vida humana y su total esplendor…Y seguía: Los críticos a esta conferencia pública -la de la fecundación in vitro- y a la conferencia sobre células estaminales que fue cancelada, fueron maltratados y ofendidos en esta misma conferencia. De las siete conferencias de ese día relacionadas con la ética de este asunto altamente sensible del tratamiento de la infertilidad, las primeras cinco prescindieron completamente de cualquier explicación antropológica, ética, teológica y especialmente magisterial sobre la doctrina moral católica sobre estos temas y sólo se refirieron a métodos como la píldora, la inseminación artificial y la fertilización in vitro. Los asuntos morales sobre la fuente y los métodos de investigación en células estaminales, que eran los asuntos más significativos que el Congreso promovido por la Academia debía examinar, fueron calificados como ‘controversias inútiles’.

La cosa quedó ahí. Mons. Ignacio Carrasco de Paula calló como un muerto y ahora vuelve a hablar nombrando miembro de número de la Academia Pontificia por la Vida a la presidenta del abortista, eugenésico y eutanásico Instituto Borja de Bioética, Margarita Bofarull. Y es que los académicos nombrados por Juan Pablo II eran demasiado combativos, demasiado irreductibles en sus principios, demasiado profesionales para dejar que pisoteen la doctrina católica en sus narices. Ha sido necesario pues equilibrar la Pontificia Academia con otro perfil que no será ya el de meapilas inofensivo, sino el del Dr. Mengeleel SS Hauptsturmführer de Auswitch- oliendo a incienso. Con esos amigos, la Iglesia puede vivir descansada de sus enemigos: y en efecto, buen descanso que le dan. ¡Que Dios nos asista! 

Padre Custodio Ballester Bielsa