Con una circulación aún mayor que el New York Times, el periódico americano USA Today a veces publica interesantes artículos de opinión o artículos acerca de temas católicos del día.

En la página 6A de la edición del 12 de marzo pasado en papel, que se encuentra también en línea, encontramos este artículo del corresponsal especial Eric J. Lyman, “La Misa Latina hace su reaparición”, quien cita a Joseph Shaw, colaborador de Rorate:

Cincuenta años después de que la Misa Tradicional en latin fuera abandonada por la Iglesia Católica Romana, ésta está haciendo su reaparición.

El Concilio Vaticano II decretó, hace media centuria este mes, que la Misa podría ser dicha en las lenguas locales mientras que el sacerdote mira a los feligreses. La antigua Misa en latín involucraba una elaborada coreografía, y la espalda del sacerdote estaba hacia los bancos.

En 2007, el Papa Benedicto XVI permitió formalmente que la majestuosa Misa en latín fuera más accesible para los fieles. Desde ese momento, la participación se ha multiplicado.

“Los católicos interesados ahora se dan cuenta de que no es una cosa curiosa guardada en un rincón vergonzoso”, dice Joseph Shaw, presidente de la Sociedad de la Misa en latín con sede en Reino Unido. “Una vez que están adentro, la Misa habla por sí misma”.

Muchos seguidores de la Misa en latín son demasiado jóvenes para recordar cuando ésta era común en las iglesias católicas.

“Hay un movimiento entre jóvenes católicos para conocer, descubrir y preservar su herencia católica, y la Misa Tradicional en Latín congenia con esto”, dice Joseph Kramer, sacerdote residente en Roma y defensor desde hace largo tiempo de la Misa en Latín. “Creo que ellos son atraídos por la riqueza litúrgica del pasado”

A pesar de que no hay cifras disponibles sobre la asistencia a la Misa en latín , hay evidencia de que el interés crece.

La Federación Internacional Una Voce, grupos de laicos asociados con la Misa Latina, declara que sus organizaciones de miembros crecen en todas partes del mundo.

“Yo pienso que la gente se siente atraída por la belleza y profundidad de la Misa y por su coherencia interna”, dice James Bogle, presidente de la federación.

Los feligreses que asisten a a la Misa en latín declaran que la seriedad del servicio es atrayente.

“En mi iglesia en Miami, la gente viene vistiendo pantalones cortos y revisando sus teléfonos móviles durante el servicio”, dice Antonia Martínez, de 33 años, administradora de una escuela católica que asistió a un servicio reciente en Roma. “Esta Misa tiene un tono más reverente que parece más apropiado para adorar a Dios”.

[Traducido por Mariana. Artículo original]