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El Año Santo del Camino de Santiago (2021-2022)

En Santiago de Compostela se celebra el Año Santo, también llamado Xacobeo. La Providencia siempre tiene sus caminos, por lo cual, mientras el mundo se debate entre la pandemia sanitaria y la ateización masiva de Occidente, el 2021 y el 2022 pueden ser años de gracia en la tierra donde fue sepultado el Apóstol San Santiago Apóstol. De hecho, cada vez que el 25 de julio, festividad de Santiago, cae en domingo, en la Catedral que lleva su nombre es abierta la Puerta Santa en la tarde del 31 de diciembre del año anterior y como símbolo de la dureza del Camino, el Arzobispo de Santiago golpea desde el exterior tres veces con un martillo de plata el muro que cierra este acceso: los peregrinos, hasta el final del Jubileo Compostelano, entrarán.

Con la apertura de la Puerta Santa el 31 de diciembre de 2020, la Santa Sede concedió la prórroga, solicitada excepcionalmente por el Arzobispo de Santiago, Mons. Julián Barrio Barrio, la Xunta y el Concello, del Año Santo Jacobeo hasta el 2022 en razón de las dificultades ocasionadas por el Covid-19. Por primera vez, los beneficios del Año especial durarán dos años consecutivos.

Se cree que esta tradición se remonta al 1428 o al 1434 por voluntad del Arzobispo Don Lope de Mendoza (1363-1445), que fue sepultado en la Capilla de Nuestra Señora del Perdón que está en la Catedral de Santiago de Compostela, pero su tumba desapareció sin dejar rastro alguno. Sin embargo, antes de la oficialización del Año Santo, los peregrinos en la Edad Media podían obtener numerosas indulgencias en Santiago, concedidas por la Iglesia compostelana en nombre del Apóstol, abogado de sus peregrinos ante el Juez Supremo.

Tras la decapitación de Santiago, según la Leyenda Áurea del dominico Jacopo da Varagine o da Varazze, Obispo de Génova, sus discípulos sustrajeron su cuerpo y lograron llevarlo a la costa de Galicia, en España. La tradición afirma que su tumba fue descubierta en el año 830 por el anacoreta Pelagio después de una visión luminosa. El obispo Teodomiro, advertido de este prodigio, llegó al lugar y descubrió los restos del Apóstol, razón por la cual el lugar fue llamado Campus stellae, es decir, «Campo de la estrella», del que derivó el topónimo Santiago de Compostela, capital de la misma Galicia.

Las obras de restauración en el interior de la Catedral (que comenzaron en el 2009 y continuaron hasta la apertura del actual Jubileo), que mucho antes de ser Patrimonio de la Humanidad (UNESCO) es patrimonio de la Iglesia de Cristo, han restituido a los fieles y al mundo entero una obra maestra absoluta de belleza artística, capaz de reconducir a la suprema belleza divina.

El costo total del gran esfuerzo para restaurar el esplendor del templo ascendió a 20 millones de euros, provenientes de la colaboración de la Xunta de Galicia, del Gobierno de España, del Concello de Santiago y de entidades privadas como la Fundación Barrié o Iberdrola, bajo la supervisión del Instituto Patrimonio Cultural de España (Ministerio de Cultura) y de la Fundación Catedral. Así, se ha llevado a cabo el mayor proyecto de restauración de la historia de la Catedral, previsto para el inicio del Año Santo Jacobeo, en el cual substancialmente se recuperaron la Capilla Mayor, donde se conservan los restos del Apóstol, y el Transepto, donde se encuentran las naves y donde está suspendido el Botafumeiro, el enorme incensario que es balanceado por ocho tiraboleiros, que lo levantan hasta una altura de 22 metros en la cruz de la nave central y luego, con un sistema de cuerdas y poleas, le imprimen un movimiento pendular hasta que le hacen rozar el techo de las naves a una velocidad de unos 70 km/h. En el año 1322 el Botafumeiro es mencionado, por primera vez, en los registros históricos de la Catedral y se tiene noticia de aquel que, en plata maciza, donó el rey de Francia Luís XI (1423-1483) y después fue robado en 1809 por el ejército de Napoleón (1769-1821). El actual Botafumeiro, utilizado durante los oficios solemnes, data de 1851 y está hecho de latón, con baño de plata.

La Plaza de la Quintana, del lado que da a la Puerta Santa o Puerta del Perdón, se encuentra al este de la Catedral de Santiago, por tanto, en la parte más antigua de la Plaza, llamada Quintana de Muertos, término que recuerda un antiguo cementerio, posteriormente trasladado a otro lugar. Para proteger la entrada al atrio de la Puerta Santa encontramos un portal de piedra trabajado en estilo barroco del siglo XVII, con 24 esculturas del siglo XII y tres colocadas en el portal que antecede la entrada al atrio, que representan a Santiago, en el centro, mientras que a sus lados están colocados dos de sus más fieles discípulos, Atanasio y Teodoro. Estas obras proceden del antiguo coro románico de piedra, que se encontraba en el centro de la Catedral y que fue esculpido hace casi mil años por el arquitecto, escultor y pintor Maestro Mateo, autor, con su equipo de artesanos, del Pórtico de la Gloria, una obra maestra de la escultura románica, inspirada en el Apocalipsis de San Juan y dedicada a la Historia de la Salvación; una joya que, con la restauración, recuperó su deslumbrante esplendor, revelando partes de la sorprendente policromía de antaño.

Para obtener la remisión de sus pecados, beneficiándose de la indulgencia plenaria, los peregrinos de Compostela deberán recorrer el antiguo Camino de Santiago, visitar la tumba donde están guardados los restos del apóstol Santiago, en la Catedral de la ciudad, y allí confesarse y comulgar. Oportunidad verdaderamente propicia para volver, como lo hacían los católicos de la Europa medieval afectados por pandemias tanto sanitarias como heréticas, al arrepentimiento de sus pecados y a las verdaderas peregrinaciones, que no son en absoluto itinerarios turísticos ni recorridos gastronómicos. Si realmente es una peregrinación, entonces se recuperará, con la ayuda de la Gracia, el sentido de la misma vida eterna, reconociendo en Cristo Rey la única Salvación.

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