• El descenso a los infiernos

      “Si yo desciendo a los infiernos, Tú estás allí”·  Fr R. Th. Calmel OP. El siglo pasado se trató de un escenario de discordia donde los hombres entendían estar sufriendo similares aflicciones. Una total falta de sosiego, una ansiedad y un fracaso común dentro del...
  • Francisco: ¡Me tenéis harto!

    Cuando Nietzsche había logrado trasponer las limitaciones de la humildad cristiana, y se preguntaba – no sin sorna – “¿Por qué soy tan inteligente”, sacaba una conclusión que no hay que tirar tan fácil en saco roto por simple aversión al orgullo,  y continuar tontamente cultivando...
  • Vaticano II: de los remedios que son peores que la enfermedad

    Nuestra enfermedad se llama Concilio Vaticano II, no soy muy original al compararla con un síndrome de inmuno deficiencia, es decir, un virus que ataca todas las defensas (doctrina, magisterio, dogmática, tomismo, liturgia, sacramentos, órdenes religiosas, moral  y por sobre todo, PRIMACÍA PAPAL) y deja el...
  • El viejo Hesíodo

    Cuando Hesíodo en su Teogonía describe a los hombres de la “quinta generación”, no podemos dejar de vernos retratados en aquella “era de hierro”: “Nunca durante el día se verán libres de fatigas y miserias ni dejarán de consumirse durante la noche, y los dioses les...
  • Mujer (a raíz de la legalización del aborto en Argentina)

    Un viejo amigo me precisó que la palabra “mujer” era un adjetivo sustantivado. Ese ser que Dios puso como compañera del hombre  era en el inicio designado como “varona” (virago), que es lo que significa Eva, y en algún lugar de la historia su mejor expresión...
  • De Lutero a la filosofía alemana, y vuelta

    Nos decía Gacougnol, aquel simpático personaje de León Bloy, que hay dos clases de filosofías “si hemos de atenernos a esta innoble palabra”, vale decir: “la teología del Papa y la del “papel higiénico”; la una para el mediodía y la otra para el norte”, y...
  • Un pensamiento asfixiante

    A raíz de un intercambio epistolar, recibí esta definición con respecto a mis pobres barruntos; parece que resultan un “pensamiento asfixiante”. Las notas que así lo hacen son la permanente impresión de estar al borde del apocalipsis, el de no admitir ni escuchar a los que...