Nos enteramos recientemente por noticias difundidas a través de la web que “el Gobierno Obama de Estados Unidos, mediante los Institutos Nacionales de Salud (NIH), podrá financiar experimentos y pruebas médicas mezclando embriones humanos y animales para así crear los llamados híbridos entre humanos y animales. De este modo, se harán en laboratorios animales con partes humanas como corazones, riñones o hígados.” (2)

Se utiliza el conocido pretexto de crear tejidos y órganos “al servicio del ser humano”, pero ya se han encendido luces rojas de alerta acerca de los límites de este tipo de experimentos.

Javier Lozano de Actuall recuerda que “sobre los híbridos de animales y seres humanos ha escrito en profundidad el director del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia y especialista en Biopatología, el doctor Justo Aznar.”

Dicho especialista ha señañado que “estas prácticas son contrarias a las leyes de la misma naturaleza, fundamento de la biodiversidad animal. Y finalmente, son contrarias a la dignidad humana”.

“Estas experiencias van contra la integridad de las especies, principio moral biológico que nunca debería ser alterado. Son contrarias a las leyes de la misma naturaleza, fundamento de la biodiversidad animal. Y finalmente, son contrarias a la dignidad humana, que junto con la destrucción de embriones constituyen la dificultad ética para desechar la creación de cualquier tipo de híbrido entre hombre y animal”, escribe el doctor en Bioética Web.

Además, el doctor Aznar añade que “gran parte de estas finalidades se pueden conseguir utilizando animales de experimentación, y sobre todo, usando la técnica de reprogramación de células adultas, que permite obtener las deseadas células específicas de la enfermedad, sin tener que destruir embriones”.

La cuestión, como una noria, vuelve a repetirse en forma constante. Si la ciencia y la técnica pretenden “avanzar” sin límites éticos, seguirá sucediendo lamentablemente lo que San Juan Pablo II no se cansaba en reiterar: “Cuando la ciencia actúa desligada de la ética en lugar de ser un progreso es causa de ataque a la dignidad de la vida humana”.

No otro sentido que ese es el que llevó a Naciones Unidas  (http://www.forumlibertas.com/la-onu-ratifica-el-no-a-toda-clonacion-humana/) a ratificar la prohibición de la clonación humana: “En lo que se puede considerar como una contundente victoria de los grupos pro vida, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha ratificado este martes, 8 de marzo, la Declaración sobre Clonación de Seres Humanos en la que se insta a los estados miembros a prohibir todo tipo de clonación y que fue aprobada el pasado 18 de febrero por el Comité Legal. En el texto se especifica que “Los Estados Miembros habrán de prohibir todo intento de crear vida humana mediante procesos de clonación y toda investigación realizada con el fin de lograr este objetivo”.

Que diferencias èticas sustanciales hay entre la clonación de seres humanos con la fábrica de híbridos de humanos con animales? O entre ambas y los experimentos eugenésicos que el Tercer Reich hacía sobre seres humanos en la década del 30 del siglo XX?. Creemos que ninguna. Por ello estamos convencidos que debería aprobarse una Convención Mundial a nivel de Naciones Unidas que fuera terminante en la prohibición de todos este tipo de maniobras en las que la dignidad de la vida humana es puesta en juego. Al fin y al cabo debe tenerse siempre presente que nunca la vida humana puede ser un medio y que ella siempre es un fin en sí misma.

El Estado de Derecho republicano y democrático, y la filosofía personalista que lo sustenta así lo está exigiendo.

Por Carlos Alvarez Cozzi (1)

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(1) Jusinternacionalista uruguayo

(2) Actuall