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Matrimonios de altos vuelos

Los que atentaren contraer Matrimonio de otro modo que a presencia del párroco, o de otro sacerdote con licencia del párroco, o del Ordinario, y de dos o tres testigos, quedan absolutamente inhábiles por disposición de este santo Concilio para contraerlo aun de este modo; y decreta que sean írritos y nulos semejantes contratos, como en efecto los irrita y anula por el presente decreto.”  (Concilio de Trento)

“Volare, oh, oh, cantare, oh, oh, oh, nel blu dipinto di blu”, así decía aquella canción de Domenico Modugno y que podría ser utilizada como himno nupcial en las ceremonias de altos vuelos. Inaugurada la moda de casarse en el avión, gracias al tan original Papa Francisco, iniciamos la era de altos vuelos. No sabemos si los siguientes matrimonios los realizará el párroco de la novia, nuevamente el Obispo de Roma o se nombrará un nuevo cargo de Capellán aviador, que se me ocurre podría ser aquel super ratón tan famoso de los años 80, ¿lo recuerdan?, cerraba cada capítulo con esta frase: “Hasta el próximo programa amiguitos. Y no olviden supervitaminarse y mineralizarse”, un gran lema para llegar preparados al avión del amor, decidido, le adjudicamos el cargo de Capellán a súper ratón. Y quién sabe si British Airways, Lufthansa, Aeroméxico y demás compañías aéreas no contratarán a los mismos querubines para cantar, todo es posible si tenemos Fe, “Gloria al Señor en las alturas”.

Eso de casarse en las Vegas vestidos de Elvis está pasado de moda, aún encima, si recuerdan bien, aquellas ceremonias, por lo visto, no tenían ni validez civil. Sin embargo, decir el “sí, quiero” en el avión, cuenta con el ok eclesial y si lo haces en horas laborales te sale fenomenal, te ahorras el convite ya que en los vuelos incluyen algún snack gratis, te casa el Papa, se evita la tan aburrida Misa y predicación y lo mejor, se permiten aplausos, besos y abrazos y si aún encima eres trabajador de la línea aérea no te descuenta ese tiempo de ocio, lo consideran laboral, ¿Cómo decir que no a casarse en la Iglesia de altos vuelos? Que pena que esta opción llegue tarde para mi, siempre me encantó viajar en avión, no me imagino aún encima vestida de blanco e intercambiando allí arriba, tan cerca de Dios, las alianzas.

Nuestro clero, capitaneado por Francisco, es el precursor de lo absurdo en el siglo XXI. Si este señor que los casó no fuera el Papa y la Iglesia estuviera pastoreada por un Pedro cabal, mandarían a Francisco a una casa de reposo y lo quitarían de circulación. Es normal que los Obispos hoy en día permitan las Misas en las salas multiusos de los tanatorios, si uno puede casarse en un avión, la puerta del descontrol está abierta a todo.

No obstante, resulta llamativo que si Vds. tienen una capilla privada en su casa, necesiten un permiso para contraer matrimonio allí, para celebrar un bautizo o una Primera Comunión…curiosidades eclesiales…aunque cierto es que en un avión, uno está más cerca del cielo, sí, sí, muy cierto.

Gracias a Francisco estamos viviendo la auténtica primavera eclesial anunciada desde el año 1962, ahora sí, por fin se ha cuajado la faena, esto es una explosión de colorido como no se recuerda otra. …¡para que digan muchos que la Iglesia se ha quedado desfasada o está en tiempos arcaicos! Al contrario, estamos a la vanguardia. Después muchos Obispos se echan las manos a la cabeza con los llamados “bautizos civiles”, pues miren, resulta casi tan dantesco como lo que acabamos de ver en el avión. La Iglesia en estos momentos no se sabe si es madre o madrastra porque sus enseñanzas son un tanto peculiares.

Me preguntaba viendo al Papa y a los novios tan sonrientes, si con la próxima que nos sorprenda Francisco será casando en el metro, en un taxi, en un tren, en un restaurante mientras uno está cenando…en fin, no se sabe, con él todo es posible. Pasará a la historia, sin duda, por ser el Papa que remodeló los Sacramentos. En mi ciudad había muchas viviendas singulares y “gracias” a los políticos de turno, los propietarios actuales obtuvieron los permisos para demoler lo que era un edificio histórico y convertirlo en un horrible cubo modernista y ahora se alzan voces, “¿como se permitió esto?”, pues esa atrocidad fue posible gracias a la mala acción de los gobernantes que deberían velar por el bien y la armonía ciudadana y en vez de eso, miran por sus propios intereses. Lo que se destruye desde los cimientos no se puede volver a levantar ¿Puede pasar lo mismo con nuestro edificio espiritual? ¡Cuidado! Muchos católicos, incluidos presbíteros, han pasado con algarabía por wasapp el vídeo de la “ceremonia” en el avión, lo han enviado y reenviado a sus “fieles seguidores” como quién envía el Evangelio diario, repito: ¡cuidado!

Recuerdo una película de hace años llamada “vacaciones en el mar” (the love boat), cada semana nos presentaban un capítulo nuevo de lo que sucedía en aquel crucero del amor, el eje eran las bodas en el barco y el capitán, libro de ruta en mano, daba la bendición a modo de Padre Ángel en el Templo de San Antón. Todo muy romántico y aplaudíamos a rabiar, plas, plas, plas, que bonito es el amor y así mismo sucedió en el vuelo del Papa por tierras chilenas, podríamos titular la película “the love plane”. Unos dicen que fue espontáneo, otros preparado, ¡a saber!, aunque se puede decir que el actual Papa no da puntada sin hilo y de espontáneo tiene poco y de preparado, bastante. En cualquier caso, la cuestión es que los novios muy ufanos ellos, se acercaron al altísimus Franciscus, para pedirle la bendición y él, tan simpaticón como siempre dijo, de bendición nada, aquí os casáis en toda regla. Y es que por lo visto la pareja no pudiera hacerlo antes ya que en el 2010 su parroquia quedara derruida por un terremoto y ellos, pobres víctimas enamoradas, decidieron vivir amancebados hasta que la divina providencia les puso la solución en el mismo lugar de trabajo…sí, ya ven, unos deseando que acabe su jornada laboral y otros, casándose durante la misma, hay para todos los gustos y colores.

Sobre la validez de la ceremonia, “matrimonius habemus”, ya que están casados por el mismo Papa que gobierna la Iglesia actual y dado que el pequeño dictador pone y quita, quita y pone a su antojo, ni se cuestiona que estos señores están casados y bien casados, para dar fe de ello, los testigos que se agenciaron en el avión, que aunque no los conocían de nada, compartían la emoción del momento y confirmaron que esa pareja se amaba y se amará hasta que la nulidad express los separe. No se inquieten, si Paula y Carlos en unos años se dan cuenta de que esa unión fue un craso error provocado por la altitud, llamamos nuevamente al Papa para que en otro vuelo rasante les gestione la ruptura: ¡marchando una de nulidad express!

En su intención de “renovar” la Iglesia, el Papa Francisco toma el Sacramento del matrimonio como el primero a dilapidar, poco más puede hacer por rebajarlo al subsuelo. ¿Saben que todas estas gracietas del Romano Pontífice pueden estar provocando que la gente se tome los Sacramentos como un cachondeo? Sí, cachondeo, esa es la palabra. Después los curas cursis de las Diócesis vienen con la cantinela de ampliar la duración de los cursillos prematrimoniales, pues miren que equivocados están, el lema de Francisco es el refrán “aquí te pillo, aquí te mato”, ni curso ni gatitas, “sí quiero inmediato”, express como el café y la nulidad.

El eje central de este pontificado es rebajar, dilapidar el Sacramento del Matrimonio, menospreciarlo y hundirlo en el fango. Todo gira en torno a la destrucción de este Sacramento: curas casados, nulidad express, amancebamientos aceptados por la Iglesia, bendiciones a parejas homosexuales… ¿Dónde están los matrimonios santos como Celia Guerin y Luis Martín? Está claro que ya no son los modelos que se nos proponen hoy en día en la Iglesia. Dicen los Sacerdotes que la gente llega a casarse sin Fe y sin tener ni idea de nada, ¿No creen que son Vds. los culpables en primera persona de esta debacle? ¿No son Vds. los que hoy en día animan a los novios a casarse sin Misa y sin Comunión? ¿No son Vds. los que permiten la mayor parte de las aberraciones que se cometen en los Templos? No son los novios, no, ni los invitados, son los Sacerdotes. Cada uno cargue con su culpa.

¿Qué ha hecho el Papa Francisco con relación al Sacramento del Matrimonio? ¿Quieren saberlo? Lo ha dinamitado, colocó la carga y pum. Les hago un breve resumen de sus hazañas más significativas: Hemos visto como daba su bendición a parejas adúlteras, entre los casos más señalados figura el presidente Santos de Colombia. Desde el mismo Vaticano se nos presentó como “consorte” al hombre que convive con el presidente de Luxemburgo y se le dio a estos dos señores el mismo trato que a un matrimonio católico, es decir, aceptación de uniones homosexuales. Quizás lo más relevante de todo su pontificado es la “ayuda espiritual” para las parejas que viven amancebadas en una segunda unión, para todos ellos, ni más ni menos que se publica una exhortación, “amoris laetitia”, no para decirles que viven en pecado y cómo volver al estado de Gracia, no, se ofrece a las parejas adúlteras una vía de “acompañamiento”, para que no vayan solos a Comulgar y lo hagan con su párroco de la mano, a esto se llama aprobación pública del adulterio. Para rematar, la cuchillada final viene con la posibilidad de Ordenar curas a hombres casados, eso sí, que sean respetables, esto quiere decir que si se van a divorciar, lo hagan después de la Ordenación.

No quiero extenderme porque con la brevedad se entiende todo mejor, simplemente un último apunte, escucho y leo en páginas neocon como muchos Sacerdotes aparentemente “conservadores” recomiendan a las parejas que viven en una segunda unión, que convivan “como hermanos” hasta que obtengan la tan soñada nulidad express, esto es lo más cursi, ridículo y absurdo que se puede escuchar, ¿Es que acaso el matrimonio se fundamenta en un único acto? ¿La diferencia entre hermanos y esposos es simplemente el tener o no relaciones sexuales? El matrimonio es mucho más que eso y no debe rebajarse sólo a un acto porque sino sería tan mísero como decir que nos casamos para fornicar, ¿Es que acaso los matrimonios que abrazaron la castidad convivían como hermanos? En absoluto, pueden Vds. hacer la prueba e irse una semana a vivir con un hermano o hermana y después háganlo con su esposo o esposa otra semana en castidad y nos cuentan aquí si es la misma relación. Que no nos tomen el pelo, el matrimonio es algo tan bello que Nuestro Señor lo elevó a Sacramento y si un matrimonio por la razón que sea no puede continuar unido, tanto el hombre como la mujer deben abrazar la castidad perfecta y absoluta si quieren vivir en estado de Gracia.

Todas esas personas que conviven en una segunda unión, desayunan, comen y cenan con el pecado en la mesa, compartan o no el colchón, viven como matrimonio pero no son más que “amantes”, como decía Julio Iglesias en aquella romántica canción de hace años. Quizás cualquier día nos la pongan de música de fondo mientras vamos a Comulgar.

Queridos, quizás nuestros Sacerdotes, muchos o simplemente algunos, ya no sean Santos, pero nosotros hagamos el firme propósito de seguirlo siendo hasta el final. Seamos radicales por amor…por Amor a Cristo y por favor, para casarse elijan un Templo, no lo hagan en un avión, no sean irreverentes, sean perfectos como nuestro Padre es perfecto

Después de esto, exhorta el mismo santo Concilio a los desposados, que no habiten en una misma casa antes de recibir en la iglesia la bendición sacerdotal; ordenando sea el propio párroco el que dé la bendición, y que sólo este o el Ordinario puedan conceder a otro sacerdote licencia para darla; sin que obste privilegio alguno, o costumbre, aunque sea inmemorial, que con más razón debe llamarse corruptela. Y si el párroco, u otro sacerdote, ya sea regular ya secular, se atreviere a unir en Matrimonio, o dar las bendiciones a desposados de otra parroquia sin licencia del párroco de los consortes; quede suspenso ipso jure, aunque alegue que tiene licencia para ello por privilegio o costumbre inmemorial, hasta que sea absuelto por el Ordinario del párroco que debía asistir al Matrimonio, o por la persona de quien se debía recibir la bendición. Tenga el párroco un libro en que escriba los nombres de los contrayentes y de los testigos, el día y lugar en que se contrajo el Matrimonio, y guarde él mismo cuidadosamente este libro” (Concilio de Trento)

Sonia Vázquez




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