Durante un vuelo el miércoles, el Papa Francisco comentó a los periodistas en una rueda de prensa,  que optar por los anticonceptivos se pueden justificar ya que constituye elegir el menor de dos males en casos donde existe peligro de deformaciones fetales. El Papa está en realidad citando un ejemplo supuestamente propuesto por Pope Paul VI.  La declaración de Francisco, sin embargo, parece contradecir cabalmente las palabras de Pablo VI acerca de este tema contenidas en su carta encíclica Humanae Vitae de 1968.

La declaración del Papa fue la respuesta a una pregunta de un periodista español quien pregunto acerca del peligro que representa el virus Zika, que ha sido culpado por una racha de casos de deformaciones fetales en América Latina. «En lo que se refiere a evitar embarazos, sobre este mismo tema, ¿puede la Iglesia tomar en consideración el concepto de “el menor de los dos males”?», preguntó el periodista.

El Papa Francisco respondió insistiendo en que el aborto jamás se podría justificar, pero aseveró de manera tácita que los anticonceptivos sí. «El aborto no es el menor entre dos males», dijo Francisco. «Es un crimen. Es echar fuera  a una persona para salvar a otra Eso es lo que hace la Mafia. Es un crimen, un mal absoluto».

Sin embargo, agregó el Papa, «En lo que se refiere a un “mal menor”, evitar un embrazo,  estamos hablando en términos del conflicto entre el quinto y el sexto mandamiento. Pablo VI, un gran hombre en una situación difícil en África, permitió a las religiosas utilizar anticonceptivos en caso de violación».  Después de reiterar que el aborto jamás es moralmente justificable añadió que  «Por otra parte, evitar un embarazo  no constituye un mal absoluto En ciertos casos, como en este, el que mencioné del Beato Pablo VI, no cabe duda».

La referencia que hace el Papa a Pablo VI se trata de una supuesta decisión hecha por el pontífice acerca de una situación en el Congo Belga en los años sesenta, cuando corría peligro de que las monjas fueran raptadas. El Papa reconocía, supuestamente, que las religiosas no estaban entregándose activamente a un acto sexual, sino que eran receptoras pasivas de una agresión; por lo tanto, podrían tomar medidas  para protegerse de la incursión de un violador. (Nota: parece ser que tal decisión jamás ocurrió.  El P. Zuhlsdorf  aporta detalles aquí).( https://adelantelafe.com/no-una-leyenda-urbana-una-mentira-pablo-vi-no-dio-permiso-las-monjas-usar-anticonceptivos)

No obstante lo cual, en 1968 el Papa Pablo VI no solamente condenó el razonamiento citado por el Papa Francisco en su rueda de prensa aérea del miércoles, sino que expresamente rechazó precisamente las mismas palabras que Francisco utilizó.

En el párrafo catorce de su famosa carta encíclica Humanae Vitae, Pablo VI condena el aborto y la esterilización como medios para evitar el embarazo resultante del coito ya que la moral las «excluye absolutamente» como opciones. Agregando que «queda además excluida toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga, como fin o como medio, hacer imposible la procreación».

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En apariencia anticipando casi perfectamente los argumentos del Papa Francisco del miércoles, Pablo VI agrega:

Tampoco se pueden invocar como razones válidas, para justificar los actos conyugales intencionalmente infecundos, el mal menor o el hecho de que tales actos constituirían un todo con los actos fecundos anteriores o que seguirán después y que por tanto compartirían la única e idéntica bondad moral.  En verdad, si es lícito alguna vez tolerar un mal moral menor a fin de evitar un mal mayor o de promover un bien más grande [17], no es lícito, ni aun por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien [18], es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado y por lo mismo indigno de la persona humana, aunque con ello se quisiese salvaguardar o promover el bien individual, familiar o social. Es por tanto un error pensar que un acto conyugal, hecho voluntariamente infecundo, y por esto intrínsecamente deshonesto, pueda ser cohonestado por el conjunto de una vida conyugal fecunda» (el énfasis es mío).

A pesar de que el Papa Pablo VI reconoce que males menores podrían ser tolerados por el bien de evitar males mayores, condena explícitamente la idea de que un acto anticonceptivo, que él califico como «intrínsecamente deshonesto», podría justificarse argumentando que un mal menor debe preferirse a un mal mayor.  Esto aparentemente contradice el razonamiento del Papa Francisco.

El Papa Juan Pablo II, en su carta encíclica Veritatis Splendor (Esplendor de la verdad) en 1993, cita el mismo fragmento de Humanae Vitae con el propósito de condenar opiniones erróneas sobre la teología moral. En oposición a los teólogos que preferían afirmar que actos intrínsecamente malos podrían, en ciertos casos y de alguna forma, justificarse Juan Pablo II escribió:

  1. Ahora bien, la razón testimonia que existen objetos del acto humano que se configuran como
    no-ordenables a Dios, porque contradicen radicalmente el bien de la persona, creada a su
    imagen. Son los actos que, en la tradición moral de la Iglesia, han sido denominados
    intrínsecamente malos («intrinsece malum»): lo son siempre y por sí mismos, es decir, por su
    objeto, independientemente de las ulteriores intenciones de quien actúa, y de las circunstancias. Por esto, sin negar en absoluto el influjo que sobre la moralidad tienen las circunstancias y, sobre
    todo, las intenciones, la Iglesia enseña que «existen actos que, por sí y en sí mismos,
    independientemente de las circunstancias, son siempre gravemente ilícitos por razón de su
    objeto» 131.

En seguida el Papa Juan Pablo II cita la misma afirmación de Pablo VI, la que aparece más arriba, en el sentido de que no es posible justificar los métodos anticonceptivos como un mal menor. «Sobre los actos intrínsecamente malos y refiriéndose a las prácticas contraceptivas mediante las cuales el acto conyugal es realizado intencionalmente infecundo, Pablo VI enseña: …». Sigue aquí textualmente la cita de Pablo VI ya referida.

En Veritatis Splendor, Juan Pablo cita así mismo la siguiente alocución de Pablo VI de1967 a miembros de la Congregación del Santísimo Redentor: «Se debe evitar el inducir a los fieles a que piensen diferentemente, como si después del Concilio ya estuvieran permitidos algunos comportamientos, que precedentemente la Iglesia había declarado intrínsecamente malos. ¿Quién no ve que de ello se derivaría un deplorable relativismo moral, que llevaría fácilmente a discutir todo el patrimonio de la doctrina de la Iglesia?».

A pesar de la innegable y clara discrepancia entre las afirmaciones del Papa Francisco y las de sus recientes predecesores concernientes a la maldad intrínseca del contraceptivo, el portavoz del Papa, el P. Federico Lombardi ha defendido las declaraciones del Papa, e incluso cita al Papa Pablo VI para justificarlas.

«El anticonceptivo o el preservativo, en casos de particular emergencia y gravedad, pueden también ser objeto de discernimiento serio de la conciencia», preciso Lombardi a Radio Vaticano hoy. «Esto es lo que dice el Papa».

Lombardi añadió que el Papa se refería a «la posibilidad de recurrir a los anticonceptivos o al preservativo en casos de emergencia o situaciones especiales. No está diciendo que esta posibilidad sea aceptada sin discernimiento; en efecto, ha dicho con claridad que es posible considerarse en casos de especial urgencia».

Lombardi reiteró el ejemplo de Pablo VI, el mismo que el Papa Francisco utilizó,  acerca de la supuesta «autorización del uso de la píldora por parte de las religiosas que se encontraban en grave riesgo» de ser violadas. Esto, afirmó Lombardi, «nos muestra que la situación en la que se hizo esta consideración no se trataba de una situación normal».

Matthew Cullinan Hoffman
Corresponsal para América Latina, LifeSite News.

Traducido por Enrique Treviño. Artículo original.

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