El otro día iba en el automóvil con un amigo, y me dijo: «Hay que ver lo difícil que es con este papa saber qué hacer cuando estás con los niños. No puedes fingir como si tal cosa que no pasa nada con Francisco. Los niños no son tontos; oyen cosas y hacen preguntas. Saben que pasa algo raro. Un día que estábamos rezando el Rosario en familia, dije que íbamos a pedir por las intenciones del Papa. A los niños mayores les pareció raro. ¿Es que el Papa tenía malas intenciones? La respuesta a esta pregunta está bastante clara: es cierto que algunas de sus intenciones, tal como las presenta la Santa Sede en sus videos, parecen muy malas. ¿Qué debemos hacer si queremos lucrar una indulgencia plenaria, ya que una de las condiciones para ello es pedir por las intenciones del Papa?»

En los últimos años he observado que esta cuestión se plantea en muchas ocasiones. Hay familias que han dejado totalmente de rezar por las intenciones del Papa. Algunos, por el contrario, oran para que se convierta. Lo cual, desde luego, no es mala idea, pero a mí me parece que en cuanto a la primera cuestión todos podemos respirar aliviados.

El año pasado oí a dos sacerdotes católicos, cada uno en un continente, predicar una homilía sobre este tema. Y la explicación que dieron de lo que significa rezar por las intenciones del Santo Padre fue prácticamente la misma en ambos casos.

Según la Raccolta, clásico libro italiano de oraciones que gozan de indulgencia, entre las intenciones del Papa se incluyen siempre las siguientes:

1. La propagación de la Fe y el triunfo de la Iglesia.

2. La paz y la unidad entre los reyes y gobernantes cristianos.

3. La conversión de los pecadores.

4. La erradicación de las herejías.

Patrick Hawkins, creador del excelente portal  Sermonry, cita estas cuatro intenciones, y señala a continuación:

Cada vez que se pide por las intenciones del Papa se reza por estas catoliquísimas intenciones. Esto sucede incluso cuando se reza en épocas de sede vacante, es decir, entre la muerte de un papa y la elección del siguiente. (…) Podemos rezar con toda tranquilidad el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria por las intenciones del Santo Padre todas las veces que se nos pida. Tenemos que hacer lo que nos manda la Iglesia para alcanzar indulgencia plenaria. Si lo hacemos con fe y unimos nuestra voluntad a la de Dios, el fruto no puede menos que ser bueno.

En la misma línea, un canónigo del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote explica:

Es muy saludable tener presentes estas intenciones concretas cuando se reza por las intenciones del Santo Padre. Aun cuando no se piense específicamente en ellas, la oración sigue siendo válida por estar incluida en la intención de nuestra Santa Madre Iglesia. Lógicamente, el Papa puede tener otras intenciones personales, que también podrían incluirse en nuestra oración, pero no son imprescindibles.

Podemos, pues, estar tranquilos. El papa que reina en un momento determinado no es el único que determina cuáles son las intenciones del Santo Padre por las que se debe pedir. La propia Iglesia nos dice cuáles son, y sabemos que siempre se debe incluir el bien de la Iglesia en las cuatro formas sancionadas por la Tradición y por textos aprobados. Si un papa cualquiera tiene unas intenciones particulares desviadas que son contrarias a la Fe, esas intenciones serán inválidas y quedarán fuera de nuestra oración.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada. Fuente: lifesitenews.com)

Peter Kwasniewski
El Dr. Peter Kwasniewski es teólogo tomista, especialista en liturgia y compositor de música coral, titulado por el Thomas Aquinas College de California y por la Catholic University of America de Washington, D.C. Ha impartrido clases en el International Theological Institute de Austria, los cursos de la Universidad Franciscana de Steubenville en Austria y el Wyoming Catholic College, en cuya fundación participó en 2006. Escribe habitualmente para New Liturgical Movement, OnePeterFive, Rorate Caeli y LifeSite News, y ha publicado seis libros, el último de ellos, Noble Beauty, Transcendent Holiness: Why the Modern Age Needs the Mass of Ages (Angelico, 2017).