Este reportaje “intensivo” que viene a continuación está obtenido de la página web:
www.catolicidad.com en fecha de hoy 17 de Octubre. No nos puede dejar indiferentes, y al tener constancia de tales aberraciones hemos de hacer firme propósito de rezar mucho por aquellos que las provocan (y aquellos que las sufren aunque no sean conscientes de ello) y ante todo que cada uno de nosotros viva la liturgia desde la Fe y el Amor, que incluye en respeto y la fidelidad al Magisterio de la Iglesia Católica.

jueves, 17 de octubre de 2013

¿A ESTO LE LLAMAN “MISA”, “SERVICIO LITÚRGICO”, “PACHANGA” O CÓMO?, ¿PUEDE HABER ALGO MÁS DESACRALIZADOR Y OFENSIVO A DIOS?

Los modernistas han modificado la estructura profunda de la liturgia

Danza Litúrgica presentado por Arts Co. Shalom (Comunidad Católica Shalom / Botafogo / Rio de Janeiro / Brasil) en el” 12 º Congreso Mundial de las Nuevas Comunidades “(New Song – Renovación Carismática Católica – RCC), 02 de noviembre de 2006 (jueves, Todos los Santos):

La Misa es la renovación incruenta del mismo e idéntico sacrificio del Calvario. Vean como profanan la liturgia estos modernistas. ¿Tendrán Fe y la intención de realizar lo que hace la Iglesia? ¿Podemos llamar a eso “Misa”, “servicio litúrgico” o cómo?



Cualquier parecido, ¿mera coincidencia?

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Vender no es malo, pero emplear el templo para ello es
  lo que provocó que Cristo expulsara a los mercaderes.
“Cada cosa en su lugar”, dice sabiamente el refrán.
Ya señalamos en otro post que si Cristo arrojó del templo a los mercaderes por su vendimia, ¿qué no haría hoy con quienes profanan su santuario, que es casa de oración, convirtiéndolo en un antro de show y baile?
No se trata de si gusta o no tal o cual interpretación de una danza -o ese tipo de música-, sino de lo impropio del sitio, pues cada cosa tiene su lugar. Peor aún cuando se emplean ritmos o música de origen profano.

Respecto a la danza “se deberán de tomar los cuidados necesarios para que esto ocurra fuera de la liturgia, en áreas de asambleas que no sean estrictamente usadas para fines litúrgicos. Más aún, los sacerdotes deberán estar siempre excluidos de la danza (Sagrada Congregación para los Sacramentos y la Alabanza Divina, Notitiae, 1975, 11, pgs. 202-205). La danza en nuestra cultura está entrelazada con el romance, la diversión, la profanidad. Por esa razón no debe ser introducida ni dentro de la celebración litúrgica ni dentro del templo, sea la danza de la índole que fuere, menos aún -como ya hemos dicho- cuando se trate de música alejada de los sentimientos religiosos o se trate de ritmos profanos, aunque se pretendiera -por la letra- darle un supuesto sentido religioso.

LA EXPLOTACIÓN DE LA EMOTIVIDAD DESACRALIZADORA

Vemos, por ejemplo, en el primer video a un sacerdote de la tercera edad, en un congreso carismático (Renovación Carismática), donde empieza a dar brincos y saltos alrededor del altar, grotescamente danzando -vestido con ornamentos-, llevando en sus dos manos ¡una custodia con el Santísimo Sacramento! que alza rítmicamente. A él se unen, dando también grandes saltos y vueltas por el altar varios jóvenes.

Dice Jacques-Paul Migne, en su “Diccionario de Herejías” del año 1850:
“DANZANTES: secta de fanáticos que se formó en el año 1373, en la ciudad de Aquisgran, de donde se extendió al país de Lieja, al Hainault y a la Flandes. Estos sectarios, así hombres como mujeres, comenzaban a bailar de improviso, asidos entre sí de las manos, y daban vueltas hasta perder la respiración y caer al suelo sin casi señales de vida. Pretendían ser favorecidos con visiones maravillosas durante aquella agitación extraordinaria. Pedían limosna de pueblo en pueblo como los Angelantes, tenían juntas secretas y despreciaban al clero y el culto recibido en la Iglesia, como los demás sectarios. Las circunstancias de esta especie de frenesí parecieron tan extraordinarias que los eclesiásticos de Lieja tuvieron por posesos a los danzantes y emplearon los exorcismos para curarlos”.
Con la Misa Tradicional es
imposible alterar el sentido del
verdadero sacrificio

¿Mero parecido? Si a este tipo de danzas dizque “litúrgicas” aunamos otros excesos de emotividad que lamentablemente también se presentan en varios templos católicos, como cuando otros se tiran al suelo supuestamente poseídos dizque por el Espíritu Santo y -entre convulsiones y balbuceos- se dicen receptores de supuestos “carismas”, pareciera que la semejanza no es pequeña. Los viejos errores se reciclan históricamente (y también histéricamente), y aunque no se repitan exactamente iguales o en la misma dimensión, el germen de la mala semilla es el mismo. El modernismo abreva siempre algo de todas las viejas herejías, como denunció el Papa San Pío X.


Dice Cristo: “No todo el que me dice ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt 7:21). “Mi casa será llamada casa de oración; más vosotros la teneís hecha una cueva de ladrones” (Mt 21:13).

Perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen… 
Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".