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Acies Ordinata en Múnich: entrevista a Roberto de Mattei

En la mañana de hoy sábado 18 de enero ha tenido lugar en Múnich un acto público de oración de Acies Ordinata, agrupación internacional de católicos fieles a la Tradición de la Iglesia. Tras los dos actos similares anteriores, que tuvieron lugar en Roma el 19 de febrero y el 28 de septiembre de 2019, se ha elegido la ciudad de Múnich por ser la sede episcopal del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana.

Los prelados de Alemania, que han sido los promotores ideológicos y económicos del Sínodo para la Amazonia, son hoy en día la punta de lanza de la Revolución dentro de la Iglesia, y el próximo 30 de enero se reunirán en asamblea plenaria en Frankfurt para estudiar el camino a recorrer a raíz del Sínodo Panamazónico. Por dicha razón, los participantes en la Acies Ordinata, como ya hicieron en las ocasiones anteriores, se mantendrán en pie en formación durante una hora frente a la céntrica  Iglesia de los Teatinos, el amplio templo que perteneció a dicha orden y hoy es de los dominicos, en son de respetuosa pero enérgica protesta contra la Conferencia Episcopal y su presidente.

OnePeterFive tiene el honor de publicar para ustedes la siguiente entrevista con el profesor Roberto de Mattei, promotor de estos actos.

En primer lugar, ¿qué es Acies Ordinata?

Acies Ordinata es una asamblea de católicos que quieren dar testimonio público de su fidelidad a la Iglesia. Permanecemos de pie en silencio durante una hora, rosario en mano, a fin de expresar nuestra resistencia al proceso de autodemolición de la Iglesia. Parece ser que ha llegado la hora de que despertemos del sueño y nos levantemos (cf. Rm.13,11), evocando las palabras de Pío XII: «Es necesario que todos los católicos militantes estén en pie y combatan con las armas que se les han dado» (radiomensaje del 8 de diciembre de 1953).

¿Por qué se hace esta manifestación hoy en Múnich?

Porque en Múnich tiene su sede el arzobispo Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana. El pasado 1 de diciembre, el cardenal Marx inauguró el camino sinodal de la Iglesia alemana. La próxima etapa tendrá lugar el próximo 30 de enero en la catedral de San Bartolomé de Frankfurt del Meno, donde está previsto que se reúna primera asamblea plenaria de los obispos para  estudiar  el camino o itinerario sinodal a recorrer tras el Sínodo para la Amazonía. Lo que nos motiva a reunirnos para dirigir una respetuosa pero enérgica protesta contra la vía emprendida por los obispos alemanes es el amor a la Iglesia.

¿Qué riesgos entraña este camino sinodal?

Junto a la Conferencia Episcopal Alemana ha contribuido a formular el itinerario el Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK por sus siglas en alemán), asociación seglar que promueve la transformación de la moral sexual de la Iglesia, el acceso de la mujer a los ministerios eclesiásticos, el matrimonio de los sacerdotes y la bendición de parejas homosexuales. Todas estas reivindicaciones forman parte del proceso sinodal emprendido por el cardenal Marx.

¿Qué piden a los obispos alemanes?

Nuestra manifestación tiene por objeto apelar a la claridad y a la coherencia en vísperas de la asamblea del próximo 30 de enero. Si los obispos alemanes persisten en sus errores, que tengan la coherencia de abandonar la Iglesia.

Y con eso, ¿no los están empujando hacia el cisma?

Partimos de la premisa de que ya existe un cisma al interior de la Iglesia, no sólo de la alemana sino de la universal, aunque no se haya declarado formalmente. Por tal razón, prefiero hablar de la existencia de dos religiones al interior de una misma Iglesia en lugar de dos iglesias enfrentadas. Porque, lógicamente, hay una sola Iglesia verdadera, la fundada divinamente por Nuestro Señor Jesucristo. Es evidente que no pedimos que haya cisma, ni a Dios ni a los obispos de Alemania. Todo lo que pedimos es que los obispos asuman su responsabilidad: lo ideal sería que volvieran a la fe ortodoxa de la Iglesia. Pero si quieren recorrer el itinerario sinodal hasta el final, que asuman también la responsabilidad formal de un cisma que, por desgracia, ya existe en el plano material. No se puede colaborar activamente con ningún mal, aunque puede preferirse que de dos males se lleve a cabo el menor. Y considero que un hereje que permanece dentro de la Iglesia es un mal mayor que un hereje que la abandona.

Lo malo es que parece que el papa Francisco los protege…

Es probable que el papa Francisco comparta los objetivos de los obispos alemanes, pero él querría que se cumplieran de una manera más gradual y ambigua que ellos. Así se explicaría la carta que dirigió al pueblo de Dios peregrino en Alemania el pasado 29 de junio [ver aquí].

Por eso, también pedimos claridad al papa Francisco. Él está al tanto de la postura y las aspiraciones de los prelados alemanes, que es que se apliquen a la Iglesia universal las decisiones vinculantes de su sínodo permanente. Si comparte sus desviaciones doctrinales, que tenga la valentía de decirlo abiertamente. Aunque en este caso no se constituirá una iglesia romano-germánica, sino amazónico-germánica, distinta de la Iglesia romana, y jamás entraremos en la amazónica.

Usted ha afirmado que los católicos de Alemania no deben pagar el Kirchensteuer o impuesto obligatorio para los católicos, porque financia a los obispos alemanes y su herético programa. Ahora bien, la única manera de evitar pagarlo es hacer una declaración formal de abandono de la Fe y la Iglesia Católica. Esto supone la excomunión. ¿Qué puede hacer un católico en una situación así?

En un caso así, la excomunión sería inválida, porque para que la apostasía tenga validez canónica tiene que ser una decisión libre y consciente, no la coacción a una persona que por la razón que sea no quiere pagar la tasa eclesiástica. Hay un documento oficial de la Santa Sede que lo explica: Actus Formalis Defectionis ab Ecclesia Catholica, publicado el 13 de marzo de 2006 por el Pontificio Consejo para los Textos Leigslativos (Actus formalis defectionis ab Ecclesia catholica).

¿Hay relación entre el itinerario sinodal amazónico y el Sínodo para la Amazonía que se clausuró en Roma el pasado 27 de octubre?

El itinerario sinodal alemán es la continuación del Sínodo para la Amazonía, como declaró el obispo Franz-Josef Bode de Osnabrück en una entrevista publicada por el National Catholic Register el 21 de noviembre pasado, refiriéndose al itinerario sinodal alemán. «Es la primera vez –dijo– que pasa algo así en la Iglesia», y afirmó también que en vista de la situación que se vive en Alemania las cuestiones que se plantearon en el Sínodo revisten igualmente gran importancia para el camino sinodal.

¿Cómo respondería a quienes piensan que esta manifestación es una injerencia en la vida religiosa de Alemania?

Lo que está en juego no es sólo el futuro de la Iglesia alemana, sino de la universal. El cardenal Müller ha dicho que la Iglesia alemana aspira a tener hegemonía sobre la universal y se jacta con soberbia y arrogancia de ser la que decide el rumbo que debe tomar una Iglesia reconciliada con la modernidad. La Iglesia católica no es una iglesia nacional, sino universal, a la que pertenecen todos los católicos del mundo con espíritu de amor fraterno. Somos laicos llegados de todo el mundo. Con nuestra presencia simbólica en Roma, Múnich o cualquier otra ciudad del mundo queremos hacer ver que el espíritu combativo no se ha debilitado en la Iglesia y que todavía hay fieles dispuestos a luchar por el honor y la gloria de ella.

(Traducido por Bruno de la Inmaculada. Artículo original)

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