La Metro-Goldwyn-Mayer no tuvo ninguna dificultad en usar la imagen del león, al que debe una buena parte de su fama. La figura acolchonada de Bergoglio, en cambio, parece absorber cualquier impacto e inutilizar cualquier deseo de herir, ni siquiera levemente, sentimientos de cualquier origen. Eso, sin embargo, no significa falta de persistencia rumbo a un fin. Su última producción lo muestra. Francisco tiene una línea, un propósito. A pesar del rastro polémico en que periodistas y comentaristas quedan sumergidos a la búsqueda de los rumbos pontificios, la marca dejada por el tornado vaticano sigue una dirección.

En estos momentos, la web hierve de comentarios sobre el cortísimo-metraje de este mes – elvideodelpapa.org promete brindar uno cada 30 días – que sin duda llena el vacío de algunos espíritus cuya mente reacciona de manera positiva solamente a estímulos musicales. A estos les proporciona la deliciosa impresión de que “sin duda, el amor ha de triunfar sobre todo el resto”. Consiste (¿un verbo tal vez demasiado fuerte para personas tan inconsistentes?) en una porción del público con la cual quizá podemos apenas compartir solo un profundo anhelo que desde el inicio de su pontificado Ratzinger supo dejar claro, que todos estén bajo la guía de Pedro, vicario de Jesucristo, no de Buda ni Alá.

Decía Benedicto XVI en su homilía de inicio del ministerio petrino, en la plaza San Pedro, el domingo 24 de 2005:

iniciopontificado“Quisiera ahora destacar todavía una cosa: tanto en la imagen del pastor como en la del pescador, emerge de manera muy explícita la llamada a la unidad. ‘Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño, un solo Pastor’ (Jn 10, 16), dice Jesús al final del discurso del buen pastor. Y el relato de los 153 peces grandes termina con la gozosa constatación: ‘Y aunque eran tantos, no se rompió la red’ (Jn 21, 11). ¡Ay de mí, Señor amado! ahora la red se ha roto, quisiéramos decir doloridos. Pero no, ¡no debemos estar tristes! Alegrémonos por tu promesa que no defrauda y hagamos todo lo posible para recorrer el camino hacia la unidad que tú has prometido. Hagamos memoria de ella en la oración al Señor, como mendigos; sí, Señor, acuérdate de lo que prometiste. ¡Haz que seamos un solo pastor y una sola grey! ¡No permitas que se rompa tu red y ayúdanos a ser servidores de la unidad!”. (Homilía, inicio de Pontificado, 24 de abril de 2005)

Los defensores más bien racionales de Francisco, que cada vez saben menos cómo defenderlo, se van instalando en lo que parecen ser las últimas trincheras posibles: “ahora que todos los católicos lo abandonan, nosotros le seremos fieles hasta el fin”… pero no con argumentos sólidos sino con eslóganes poco convincentes. El problema es que el propio Obispo de Roma parece destruir sucesivamente sus defensas trayendo a la memoria de todos, al contradecirlas frontalmente, algunas verdades dogmáticas que ahora gracias a él gozan de plena circulación on-line, como por ejemplo esta cita de Pío XI en la Mortalium Animum (n.2) que parece ser en este momento la ganadora y que citamos nuevamente. En ella el Papa advierte a quienes “convencidos de que son rarísimos los hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque disientan unos de otros en materia de religión, convengan fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como fundamento común de la vida espiritual.

Para Pío XI se trataba de definir la verdad. Por eso continúa dejando claro que esas iniciativas no pueden “de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios”

Tal vez por caber en una frase muy corta, la afirmación de Francisco de que “somos todos hijos de Dios” acaba siendo la síntesis de su mensaje de música, imágenes y palabras. Muchos se sintieron con ella impulsados a darle una mirada al catecismo, que por el contrario afirma que somos hijos de Dios por el bautismo (1265). A este descubrimiento probablemente le toca el segundo premio de los colocados en las redes sociales.

Para quienes los estudiosos del Denzinger-Bergoglio parecíamos demasiado pesimistas en un principio, el factor que ha llevado a muchos a cambiar de idea y acabar por darnos la razón ha sido la propia insistencia de Francisco en des-definir aquello que la Iglesia ya ha definido, aquello que mostramos con nuestro estudio, el más completo de que tengamos noticia hasta el momento, de 120 doctrinas del Magisterio contrastadas con las increíbles doctrinas de Francisco.

La web está apostando sobre el contenido del próximo vídeo-mensaje de Francisco. ¿Alguna nueva negación de la doctrina de la Iglesia? ¿O llegaremos al número 121 de nuestro elenco? Lo único que a estas alturas nos sorprendería sería que Francisco abandonase el rumbo claramente dejado por su agenda de “des-definición”.

Que Dios ampare a su Iglesia.

Corresponsal DB en Roma.