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El cardenal Müller: “Es imposible que el pecado mortal coexista con la gracia santificante”

El Cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha dado una nueva entrevista en la que ha hecho algunos comentarios con respecto al documento papal Amoris Laetitia, y que ahora puede verse como una respuesta indirecta a la dubia de los cuatro cardenales.

El cardenal Müller habló con el diario italiano Il Timone, y la entrevista se acaba de publicar en la edición de febrero de esa revista. El Dr. Sandro Magister, especialista italiano en el Vaticano, informó por primera vez sobre esta entrevista y hoy ha publicado en inglés ciertos pasajes de esa entrevista. Magister dice que el cardenal alemán al principio no había respondido a la dubia cuando primero se la enviaron directamente, pero, añade:

Para compensar esto, sin embargo, ahora Müller aporta claridad, y ¿cómo ?, en una extensa entrevista que saldrá hoy [1 de febrero] en la revista Il Timone, dirigida por el editor Riccardo Cascioli y por Lorenzo Bertocchi. En la entrevista, el cardenal no usa la palabra dubia, sino que dice “apertis verbis” [con palabras claras] precisamente lo que los cuatro cardenales pidieron que aclarara. Y no deja de atacar a aquellos obispos que con sus “sofismas” interpretativos -dice- en lugar de actuar como líderes para sus fieles, están cayendo “en el riesgo de que los ciegos dirijan a los ciegos”.

En la entrevista, el cardenal Müller responde a la pregunta de si puede haber una contradicción entre la doctrina y la conciencia personal con un claro: “No, eso es imposible”. Él continúa:

Por ejemplo, no se puede decir que hay circunstancias según las cuales un acto de adulterio no constituye un pecado mortal. Para la doctrina católica, es imposible que el pecado mortal coexista con la gracia santificante. Para superar esta absurda contradicción, Cristo ha instituido para los fieles el sacramento de la penitencia y la reconciliación con Dios y con la Iglesia. [Mi énfasis]

Con esta cita, el Prefecto para la Doctrina rechaza los comentarios confusos – que provienen de Amoris Laetitia – que indican lo contrario. El cardenal Müller insiste en que “Amoris Laetitia debe interpretarse claramente a la luz de toda la doctrina de la Iglesia”; Y añade que “no le gusta, no está bien, que tantos obispos interpreten Amoris Laetitia de acuerdo a su modo de entender [más subjetivo] la enseñanza del Papa”.

Müller continúa:

Este [camino individual más subjetivo] no se mantiene en la línea con la doctrina católica. El magisterio del Papa es interpretado sólo por él o por la Congregación para la Doctrina de la Fe. El Papa interpreta a los obispos, no son los obispos los que interpretan al Papa, esto constituiría una inversión de la estructura de la Iglesia Católica. A todos los que hablan demasiado, les pido que estudien primero la doctrina de los Concilios sobre el papado y el episcopado. El obispo, como maestro de la Palabra, debe ser el primero en estar bien formado para no caer en el riesgo de ser los ciegos guiando a los ciegos. [Mi énfasis]

En una entrevista del 1 de diciembre de 2016, el cardenal Müller también insistió en que el obispo local está estrictamente adherido a la doctrina de la Iglesia. Esta parte de la entrevista, como dijimos entonces, por desgracia fue – y sigue siendo – en gran parte pasada por alto. También reportamos recientemente que el Cardenal Müller ha insistido nuevamente en la parte del documento post-sinodal Familiaris Consortio -párrafo 84- en el que se afirma claramente que los divorciados “casados de nuevo” deben vivir en una continencia permanente y sincera si desean acceder a los Sacramentos. Esto es lo que también repite con importancia en esta nueva entrevista, respondiendo así él mismo algunos puntos de la dubia:

P: La exhortación de San Juan Pablo II, Familiaris Consortio, estipula que las parejas divorciadas y casadas de nuevo que no pueden separarse, para recibir los sacramentos deben esforzarse por vivir en la continencia. ¿Es este requisito todavía válido?

R: Por supuesto, no es dispensable, porque no es sólo una ley positiva de Juan Pablo II, sino que expresó un elemento esencial de la teología moral cristiana y la teología de los sacramentos. La confusión en este punto también se refiere a la falta de aceptación de la encíclica “Veritatis Splendor“, con la doctrina clara de lo “intrinsece malum [intrínsecamente malo]”. [mi énfasis].

Müller repite lo que ha hecho antes, es decir, insiste en que ni siquiera un Papa puede cambiar la sustancia del sacramento del matrimonio:

Para nosotros el matrimonio es la expresión de la participación en la unidad entre Cristo el esposo y la Iglesia su esposa. Esto no es, como dijeron algunos durante el Sínodo, una simple y vaga analogía. ¡No! Esta es la esencia del sacramento, y ningún poder en el cielo o en la tierra, ni un ángel, ni el Papa, ni un Concilio, ni una ley de los obispos, tiene la facultad de cambiarla.

El Cardenal Müller propone entonces que estudiemos más profundamente la doctrina de la Iglesia, para evitar el caos y la confusión. También rechaza el uso de sofismas con respecto al matrimonio:

Insto a todos a reflexionar, estudiando primero la doctrina de la Iglesia, partiendo de la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura, que es muy clara en el matrimonio. También aconsejaría no entrar en ninguna casuística que pueda generar fácilmente malentendidos, sobre todo que según el cual, si el amor muere, entonces el vínculo matrimonial está muerto. Estos son sofismas: la Palabra de Dios es muy clara y la Iglesia no acepta la secularización del matrimonio. La tarea de los sacerdotes y obispos no es crear confusión, sino aclarar. Uno no puede referirse sólo a los pequeños pasajes presentes en Amoris Laetitia, sino que tiene que ser leído como un todo, con el propósito de hacer más atractivo el Evangelio del matrimonio y de la familia para las personas. No es Amoris Laetitia lo que ha provocado una interpretación confusa, sino algunas interpretaciones confusas de la misma. Todos debemos entender y aceptar la doctrina de Cristo y de su Iglesia y al mismo tiempo estar dispuestos a ayudar a otros a comprenderlo y a ponerlo en práctica incluso en situaciones difíciles. [Mi énfasis]

Esta nueva entrevista es una sorpresa, ya que el cardenal Müller sólo recientemente había reprendido a los cuatro cardenales por su publicación de la dubia, poniendo de esta forma al Papa, dijo, bajo presión para responder. También había dicho que no habrá corrección pública del Papa porque “no hay peligro para la Fe”. Además, afirmó además que “Amoris Laetitia es muy claro en su doctrina”.

Por lo tanto, mientras que Müller todavía sostiene esencialmente esta declaración anterior, ahora rechaza implícita y substancialmente esas partes de Amoris Laetitia que causan mucha de la confusión (como él lo había hecho ya en mayo de 2016). Y efectivamente incluye de este modo las nuevas directrices episcopales presentadas, por ejemplo, las de Malta y Argentina, todas las confusiones que fueron la causa de la dubia en primer lugar. Es de esperar que esta declaración del Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe contenga, de alguna manera duradera, buenos frutos para la terminación sincera de estas confusiones equívocas y desmoralizadoras.

One Peter Five

(Traducido por Rocío Salas)

 




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