La Secretaría de Estado y la Congregación para el Culto Divino se enfrentan a la reforma

En medio de todo lo que ha estado pasando dentro de la Iglesia y el mundo exterior, la última reunión del Consejo de Cardenales del 8 al 9 de febrero pasó casi desapercibida. Sin embargo, esta podría llegar a ser una de las reuniones del Consejo más importantes que se han llevado a cabo.

El Bollettino del Vaticano del 9 de febrero contuvo un pequeño informe escrito por el padre Lombardi en esta reunión, mientras en el mismo día News.Va llevó a cabo un reportaje más completo (Reunión G-9: descentralización y los nuevos dicasterios). La corta reunión tuvo una agenda llena. Como fue anunciado previamente, hubo discusiones involucradas sobre la descentralización de la Iglesia.

El pasaje siguiente de News.Va, enfatiza el nuestro:

El padre Lombardi dijo que en la primera sesión del G-9 se discutieron los asuntos de relieve enunciados por el Papa durante su discurso de apertura en el Sínodo de Obispos del 17 de octubre del 2015. Este discurso fue reflejado en el tema de la sinodalidad dentro de la Iglesia y se habló de la necesidad de “proceder hacia una sana descentralización” y el padre Lombardi aseguró que esta llamada de atención del Papa sigue siendo un punto de referencia para los trabajos en proceso para reformar la Curia.

El siguiente añadido en la agenda del G-9 fue la lectura y la aceptación de las propuestas finales de los cardenales concernientes a los dos nuevos dicasterios que están siendo preparados como parte de la reforma de la Curia. Estos dos nuevos dicasterios  son “Laicado, Familia y Vida” y “Justicia, Paz y Migración” y las propuestas de los cardenales fueron aprobadas y entregadas al Papa quien  tomará la decisión final.

El padre Lombardi informó que los cardenales del G-9 todavía están en la agonía de discutir sobre las reformas planeados acerca de otros dos dicasterios: La Secretaria de Estado y la Congregación  para el Culto Divino. Definió esto como “un trabajo en progreso”.

Dirigiendo  la atención después al trabajo de la Comisión para la Protección a Menores, el padre Lombardi afirmó que la cabeza de la Comisión, el cardenal Sean O’Malley dio un informe sobre las actividades de la comisión y las propuestas que él ha llevado adelante para la protección de los niños. El cardenal O’Malley  explicó que preguntas de una naturaleza judicial y disciplinaria serían objeto de estudios más profundos por expertos en el área.

Como es normal en las reuniones del G-9, el cardenal George Pell, Prefecto de la nueva Secretaría para la Economía  informó a los cardenales sobre las reformas que están siendo llevadas a cabo concernientes a asuntos de la economía de la Santa Sede y la Curia Romana.

En conclusión, los cardenales del G-9 recibieron documentación de la llamada vademecum o manual de referencia elaborado por el Tribunal de la Nómina Romana por poner en práctica las reformas del proceso canónico con respecto a la validez de los matrimonios. El Vademecum será enviado a las diócesis alrededor del mundo.

La próxima a ser establecida Congregación para “Justicia, Paz y Migración” inicialmente iba a ser llamada “Caridad y Justicia”, y en principio tenía la intención de absorber 4 Consejos Pontificios: Justicia y Paz, Cor Unum, Cuidados Pastorales de Migrantes e Itinerantes, y Cuidados Pastorales de la Salud de los Trabajadores.

La desaparición de “Caridad” del nombre de esta nueva Congregación levanta  las incógnitas sobre si todavía incluirá “Cor Unum”, que ha permanecido sin una cabeza desde su último presidente, cardenal Sarah, quien fue trasladado a la Congregación del Culto Divino en noviembre del 2014. Mientras tanto, Caritas Internationalis —  que supuestamente debe de estar bajo la vigilancia de Cor Unum – tiene una nueva cabeza “superestrella” en la persona de Luis Antonio cardenal Tagle, dándole a ambos, Caritas y cardenal Tagle, una mejor autonomía mientras que Cor Unum permanece en un limbo de clases.

El futuro establecimiento del consejo para “Laicado, Familia y Vida” ya fue confirmado por el papa Francisco durante el Sínodo de 2015, aglomerará tres instituciones en una: El Consejo Pontificio para el Laicado, El Consejo Pontificio para la Familia y la Academia Pontificia para la Vida.

Dado al creciente enfoque del Consejo en la descentralización no debería ser sorprendente que haya retornado a la tarea de reformar, la Secretaria de Estado y especialmente la Congregación del Culto Divino. El último fue el primer dicasterio a ser examinado por el Consejo de Cardenales en 2013, y junto con la Congregación de la Doctrina de la Fe ha sido un objetivo favorito de aquellos que quieren una mayor “descentralización” en la Iglesia. El Recién-Concluido 51º Congreso Internacional de la Eucaristía resonó con llamadas por la “inculturación” y una mayor dependencia de Roma en asuntos litúrgicos y nosotros esperamos que en los años que vienen veremos un empujón renovado por liberales para que Roma ceda más autoridad sobre la liturgia a las conferencias de Obispos locales.

La Congregación para la Doctrina y la Fe (CDF) no ha sido un objetivo del G-9 pero sin dudas está en la mira del Papa:  véase su discurso del 29 de enero de este año para la sesión plenaria de la CDF durante el cual exhortó a la CDF a promover “sinodalidad […] en todos los niveles de la vida eclesial” y alabó la iniciativa de reunirse con los representantes de las comisiones doctrinales de las, generalmente liberales, conferencias de Obispos Europeos con el fin de dirigir los problemas doctrinales y pastorales.

[Traducción de Sarita Riveros. Artículo original]

RORATE CÆLI
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