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Debemos aplastar la pasión con la Pasión

¿Qué es lo que muestra tu pasión?  ¿Egoísmo o sacrificio? ¿Lujuria o amor?

Merriam-Webster proporciona cinco diferentes significados de la palabra pasión en su sitio web. Algunas de ellas son de carácter opuesto, pero pueden revelarnos algo muy profundo acerca de la diferencia entre lujuria y amor.

Una de las definiciones de esta palabra es: “un sentimiento o convicción intensa, subyugadora y activadora”.

Derivemos nuestra atención a la palabra “subyugadora”. Algunos de los sinónimos de “pasión” que se recogen en el mencionado sitio web son  “triturar, devastar, fundamento, desgastar, oprimir, sobreponerse, abrumar,  dominar…”

En otras palabras, la pasión es un sentimiento intenso que pone en marcha a quien la siente y que puede ser aplastante, opresivo y dominante. Parece ser algo que puede controlarnos en lugar de algo que podamos nosotros controlar.

En la misma página, la pasión se define también como “deseo sexual”. Por añadidura, Merriam-Webster describe la palabra “lujuria” del mismo modo, definiéndola como “un fuerte deseo o sentimiento sexual”.

Si se revisa la “Discusión acerca de los sinónimos de PASIÓN”, se dice que “pasión es una emoción que es profundamente excitante o ingobernable (“era esclavo de sus pasiones)”.  Esto nos revela también algo acerca de la naturaleza de la lujuria. Ésta no es solo “un fuerte deseo o sentimiento sexual”, sino un “fuerte sentimiento que puede ser absorbente o ingobernable”. Quien es esclavo de su pasión no tiene alternativas, ni libertad ni control. La pasión sexual domina, por tanto, el corazón.

La pasión pasa a ser definida como: “un objeto de deseo o profundo interés”. De igual modo que la pasión es el objeto de deseo, lo mismo sucede con aquel que se transforma en objeto de uso cuando la lujuria domina el corazón. Esta forma de pasión lujuriosa representa esa idea egoísta e incontrolada del amor con que se contenta mucha gente perteneciente a nuestra cultura. Estas personas se mueven equivocadamente hacia esta clase de pasión en busca del amor, solo para descubrir que ella nunca satisfará nuestro más profundo deseo de ser justamente amados.

Pero, un momento, este blog va a cambiar decididamente de curso. ¿Cómo debemos responder para vencer esta lujuriosa, egoísta, cosificante y esclavizante pasión? Debemos aplastarla con la Pasión, esa palabra que comienza con una P mayúscula.

Según se va leyendo, las definiciones de Merriam-Webster incluyen una aparente paradoja. Una profunda colisión del bien contra el mal asciende de la página al constatar que la primera definición de la Pasión es : “los sufrimientos de Cristo entre la noche de la Última Cena y su muerte”.

La pasión que se manifiesta como lujuria esclaviza y enseñorea a la persona, mientras la Pasión de Cristo libera el alma y revela auténtico amor. La clase de amor que no busca  servirse a sí mismo, sino sacrificarse por otro. La clase de amor que entrega su vida está preparada para morir para liberarnos del pecado, la esclavitud y la opresión. El mismo pecado, esclavitud y opresión que se encuentran en la pasión sexual  tal y como se ha descrito más arriba.

La Pasión de Cristo nos libera de la esclavitud de ser dominados por la lujuria y nos lleva a la auténtica libertad.

En nuestros afectos y relaciones con otros, nos vemos forzados a elegir con cuál de las dos clases de pasión queremos amar a otro. Puesto que son polos opuestos por definición, no hay modo de expresarlos simultáneamente. Uno evoluciona al deseo egoísta y el otro ofrece amor altruista y sacrificial. Uno te esclaviza y el otro te libera.

Pasión viene del latín passio, que significa sufrimiento o aguante. El amor de Cristo era justamente eso. El suyo fue un amor que sufrió y soportó por nosotros. Jesús no portaba un letrero que dijera: “Soy Jesús y te amo”. No;  Él nos mostró que el auténtico amor viene del sacrificio. Esta es la mayor forma de Pasión que uno puede jamás compartir con otro.

Para concluir, preguntaré de nuevo:  ¿qué muestra tu pasión? ¿egoísmo o sacrificio? ¿lujuria o amor?

Melanie Pritchard

[Traducido por Mónica Rodríguez. Artículo original.]




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