Clerigman negro

En el Código de Derecho Canónico (canon 284)  se expresa la obligatoriedad, para el sacerdote, de identificarse como tal en el vestido, ya sea con traje talar (sotana) o clerigman. Sobre este aspecto ya publiqué un artículo en este blog:

http://adelantelafe.blogspot.com.es/2013/09/el-sacerdote-y-el-clerigman.html?q=el+sacerdote+y+el+clerigman

La cuestión que toco en este artículo, relacionado con la identidad sacerdotal, es el COLOR preferentemente NEGRO, por si tuviera algún significado y comentarlo no sólo por satisfacer la curiosidad sino para provecho espiritual. En efecto, cada conferencia episcopal manifiesta los colores que, además del negro, pueden llevarse en cada nación. En España, por ejemplo, se mencionan el negro y el gris (ya sea gris claro u oscuro). Hay países tropicales donde el calor es tan intenso que el color recomendado es el blanco (y ello está totalmente justificado).

No obstante es bueno reconocer y valorar el NEGRO como el que, en circunstancias normales, representa mejor la entrega del Sacerdote. En una ocasión un sacerdote mayor en edad, y muy espiritual, me explicó la causa y la verdad es que me encantó, y ahora la comparto en este blog. El color negro es  color de LUTO: eso ya lo sabemos todos. Pero en el caso del sacerdote se trata de un LUTO GOZOSO. Cuando el candidato al sacerdocio, en la ceremonia de ordenación, está tumbado en el suelo mientras se recita la letanía de los santos, y ya está muy cercana la imposición de manos del Obispo (momento de gran alegría y expectación), es como si ese hombre MUERE a su vida pasada. Su vida se va a transformar por completo: seguirá siendo EL MISMO pero no LO MISMO. El sacramento del Orden imprime CARÁCTER ETERNO y va a ser sacerdote para toda la eternidad. Eso significa que su vida anterior va a la tumba (por eso está tumbado en el suelo) y desde entonces, una vez ordenado, se vestirá de color negro para recordar a todos, y a si mismo, que está de luto por su pasado y que es un luto gozoso ya que ha recibido, de forma inmerecida y por el amor infinito de Dios, el DON del sacerdocio ministerial para el bien de las almas.

Por eso el color negro (en la sotana o la camisa de clerigman) NO es algo triste ni serio, en absoluto. Es un signo ALEGRE de identidad, pero una alegría que, para asumirla y captarla, precisa de la catequesis sacramental y la apertura del corazón. El sacerdote, vestido de color negro, expresa (sin necesidad de hablar) que:

– Pertenece totalmente a Dios, y desde Dios está al servicio de las almas y de la Iglesia

– Está feliz de haber sido llamado a esa vocación, pero no está orgulloso (ya que no es por su mérito)

– Su vida pasada queda en la memoria y el entendimiento, pero NO en la voluntad presente y futura (al menos no en lo que esa vida anterior, sobre todo, hubiera tenido de lejanía de Dios)

– Se entrega a todas las almas, pero sin exclusividad ni dependencia. El sacerdote dice a su hermano/a que “Estoy a tu servicio, pero ni tú serás el centro de mi corazón ni yo lo seré del tuyo; en el centro de mi corazón está Cristo”

Por tanto, valoremos el color NEGRO en el vestido sacerdotal: muestra el sentido FELIZ del LUTO que es signo de Vida ETERNA.

 

Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".