En el matrimonio como en todo lo demás, no hay que dorar la píldora- Robert Spaemann: “Cuando Jesús habló, la gente se escandalizaba y huía”

El renombrado y, pudiera argumentarse, el más famoso filósofo católico vivo en Alemania, Profesor Robert Spaemann, concedió una entrevista a Julia Wächter para la diócesis de Regensburg, Alemania, sobre temas relacionados con el próximo Sínodo de Obispos. Los principales pasajes se traducen a continuación:

Pregunta: El matrimonio no se puede más dar por sentado en ciertos círculos hoy en día. La idea de la Iglesia sobre el matrimonio se cuestiona más y más. ¿Cómo se debería actuar? ¿Usted diría que la Iglesia abandona su ideal del matrimonio si esta se adapta cada vez más a las tendencias actuales?

Spaemman: Sí. Hay una fuerte tendencia de adaptarse a toda tendencia, con el fin de que la gente no se aleje. Pero uno siempre tiene que mirar los Evangelios. Las masas seguían a Jesús, pero luego habló sobre dar su Cuerpo para comer y su Sangre para beber. No trató de hacerlo parecer atractivamente agradable, y la gente se escandalizaba y huía. Jesús preguntó a los apóstoles: “¿también ustedes quieren alejarse?” San Pedro respondió: “No, Señor, a pesar de que tampoco te entendemos, tú tienes palabras de vida eterna, y ¿a dónde más iríamos?” Esa debería ser la reacción de la gente.

También en el tema del divorcio no debería tratarse de seguir a las grandes masas y a las tendencias predominantes, sino más bien dar testimonio sobre el hecho de que existen otras y mucho más bellas formas de vida. También se debería empezar no sólo con cursos de preparación al matrimonio, sino más tempranamente. Ya en las escuelas se tiene que enseñar cuál es la manera cristiana de vivir. De este modo, la prohibición del divorcio, como ha sido enseñada muy claramente y sin ambigüedades por Cristo, se volvería atractiva. [….]

Pregunta: ¿Se puede rastrear el origen de estas tendencias en la imagen dominante sobre Dios? La postura del Dios misericordioso predomina frecuentemente sobre todo lo demás. Lo que suene amenazante se excluye, especialmente con relación a la enseñanza de los niños.

Spaemann: Un tercio de la enseñanza de Jesús consiste de amenazas que ahora tratan de eliminarse enteramente. Nada debe temerse. Dios nos acepta como somos. Esto es una forma de hablar con labia pero engañosa. Por el contrario, uno tiene que decir: No, Jesús no te acepta como eres. En sus homilías él demanda: ¡Regresa, estás en el camino incorrecto! Por supuesto, Jesús acepta al pecador y cuando el hijo arrepentido regresa a casa, el Padre da una fiesta. Pero, ¿por qué da una fiesta? Porque ha regresado a casa. El padre no sale a las porquerizas.

Pregunta: La misericordia se ha pedido incluso en el debate sobre los divorciados “vueltos a casar” y su admisión al Sacramento de la Eucaristía. Existe una amplia concepción en el sentido de que la indisolubilidad del matrimonio y el concepto de misericordia son dos principios en competencia. ¿Cómo se puede mostrar que estos dos principios no son contrarios entre sí?

Spaemann: La misericordia consiste en ayudar a alguien que sufre en su situación concreta y ayudarlo a conseguir la vida eterna. El cristianismo no es una religión del “bienestar”. Si un doctor me dice, por ejemplo: “No debería fumar más cigarros, de lo contrario morirá en medio año” – y si luego digo: “Oh, estimado doctor, por favor sea misericordioso”, esa es una falsa misericordia. El doctor sólo puede ayudar si el paciente sigue su consejo. La Iglesia está en el lugar del doctor. Cuando la cohabitación en un segundo vínculo se permite, cuando se justifica con el argumento de que se desarrollado un nuevo vínculo, la pregunta que surge es cuántas veces se tiene que dormir íntimamente con alguien, hasta que no sea más un pecado, sino un hecho agradable a Dios. Cada acto de adulterio es un pecado grave. Esa es la enseñanza tradicional de la Iglesia.

[Fuente, en Alemán. Una traducción de Rorate por el lector MD.]

[Traducido por Ramses Gaona. Artículo original]