Annibale Bugnini y la "Gran lumbrera" de Francisco
ADELANTE LA FE

Francisco habla de la Misa: el descarrilamiento continúa…

En la Audiencia general de hoy, Francisco presentó la 3ª parte de su “catequesis sobre la Santa Misa”, a la que dio comienzo con una crucial pregunta retórica:

¿Qué es esencialmente la Misa?

No sé con certeza cuántas semanas más podemos esperar que siga esta “catequesis”, pero hoy hemos llegado al meollo mismo de la cuestión: ¿qué es la Misa por su propia esencia?

Si nos quedamos cortos al responder a esta pregunta, es indudable que el resultado final de esta serie –venga lo que venga después– no será católico. (¿Y alguien espera que lo sea?)

En base al contenido de las dos partes anteriores, poco deberíamos sorprendernos al descubrir que Francisco ha sacado la respuesta directamente del manual de Bugnini, tan magistralmente evaluada por el cardenal Ottaviani y sus compañeros en el Breve examen crítico del Novus Ordo Misae (la famosa intervención de Ottaviani).

Francisco afirma:

La Misa es el memorial del Misterio Pascual de Cristo.

Y añade:

Para comprender el valor de la Misa debemos ante todo entender el significado bíblico del “memorial.” Es algo más que el recuerdo de sucesos pasados; estos acontecimientos se hacen en cierta forma presentes y actuales. De esta manera Israel entiende su liberación de Egipto: cada vez que es celebrada la Pascua, los acontecimientos del Éxodo se hacen presentes a la memoria de los creyentes a fin de que conformen su vida a estos acontecimientos.

¿Qué tal si lo desentrañamos?

¿Podemos decir que el Sacrificio de la Misa es en cierto sentido como la Pascua y una conmemoración de ésta, en la medida en que era una prefiguración de ella, entendiéndose la observancia de la Pascua como la actualización de un suceso antiguo para los judíos que participen en ella?

Claro, y desde luego los paralelos son asombrosos.

Ahora bien, para no caer en el error, es preciso recalcar antes que nada que la Misa es un verdadero sacrificio propiciatorio ofrecido en expiación por los pecados, en beneficio tanto de vivos como de difuntos.

Como ya se habrá hecho patente, la comparación de la Misa con la observancia de la Pascua judía (el banquete Seder) puede llevarse demasiado lejos.

Por ejemplo, la observancia de la Pascua judaica exigía que todos los que participasen de ella comieran obligatoriamente la carne del cordero. Abstenerse de hacerlo resultaba en la inevitable exclusión de la comunidad del pueblo de Dios.

Si no nos preocupamos por poner de relieve que la Misa es verdaderamente en su esencia (como se expone más arriba) hay el peligro de abrazar el falso concepto (promovido por Francisco, peligro del que hablé en mi primer post sobre este tema) de que para participar en la Misa es obligatorio recibir la Santísima Eucaristía.

Volvamos al cardenal Ottaviani y a sus protestas contra la conceptualización de la Misa fundamentalmente como un memorial o conmemoración

Para empezar, declara que definir la Misa como memorial es “pueden aceptarse en sentido relativo,” pero que “deben ser rechazadas si son usadas aisladamente y en sentido absoluto.”

Esto es ni más ni menos lo que ha hecho Francisco.

El cardenal Ottaviani prosigue:

[La Misa] está constituida por la reunión de los fieles bajo la presidencia del sacerdote, y consiste en la renovación del memorial del Señor, a saber, en la conmemoración de lo que el Señor realizó el Jueves Santo. Pero todo esto ni implica la Presencia Real, ni la verdad del sacrificio, ni la sacramentalidad del sacerdote consagrante, ni el valor intrínseco del sacrificio eucarístico, el cual no depende en absoluto de la presencia de la asamblea. En una palabra, esta Cena no implica ninguno de aquellos valores dogmáticos esenciales de la Misa que constituyen su verdadera definición.

Aquí hay mucha tela que cortar.

Recordemos que Francisco, en su presentación del tema hace dos semanas habló en concreto del sacerdote que preside la celebración.

En nuestro examen de su catequesis sobre la Misa la semana pasada, en la que se centró en la “experiencia” de los fieles, destacamos que oscurecía la realidad de que la Misa es una abundante provisión de infinitas gracias y la mismísima obra de la redención, haya o no fieles presentes.

¡Por lo que llevamos visto, parece que Francisco está empeñado en insistir precisamente en los errores contras los que nos advirtió el cardenal Ottaviani!

Su Eminencia cita a continuación el Concilio de Trento:

El Sacrificio de la Misa es un verdadero sacrificio propiciatorio, y NO una “mera conmemoración del sacrificio realizado en la Cruz.” [Negritas en el original]

Francisco, comentando ostensiblemente la esencia de la Misa, no emplea una sola vez la palabra sacrificio; ¡y menos aún menciona su naturaleza propiciatoria!

Luego añadió:

Esto es la Misa: participar de la pasión, muerte, resurrección y ascensión de Jesús…

Incluso esto es problemático porque, como afirma el cardenal Ottaviani:

La fórmula “memorial de la Pasión y Resurrección del Señor” es, además, inexacta, porque la Misa es el memorial o el Sacrificio, de por sí redentor, mientras que la Resurrección es el fruto resultante.

Francisco prosigue:

El Señor nos quiere comunicar en la Eucaristía su amor pascual, amor triunfante. Si lo recibmos con fe, podemos verdaderamente amar a Dios y al prójimo, amar como Él nos amó, entregando su vida (…) Sólo si experimentamos el poder de Cristo, el poder de su amor, somos verdaderamente libres para entregarnos sin temor.

Hay varias cosas que destacan:

Obsérvese que, una vez más, Francisco da a entender que los frutos de la Misa se derivan de recibir la Eucaristía, error del que hablamos en nuestro análisis de la 1ª parte . Asimismo, reitera el concepto de “experiencia”, que es un principio modernista fundamental.

¿Y cuál considera el fruto que se obtiene de ello?

La capacidad de amar a Dios y al prójimo es, sin duda, un don excelente, pero, ¿no es cierto que parece con meridina claridad que estuviera diciendo que la Misa y la Eucarístía son el motor de los actos de justicia social?

Ya veremos que pasa la próxima semana…

Mientras tanto, quienes deseen adquirir un sentido católico de la Misa harían bien en leer la intervención de Ottaviani Intervention siguiendo el enlace.

(Fuente: AkaCatholic. Traducido por JEF)

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