Con el nacimiento de Cristo llegan la paz y la bondad auténticas. “Os anunció una gran alegría que es para todo el pueblo”, decía el ángel a los pastores.
1.- El mundo de entonces estaba enfangado como consecuencia del pecado. De todo ese fango vino a salvarnos Cristo.
Hoy día el fango es mucho mayor, por eso necesitamos todavía más a Jesucristo. Cuando pecamos quedamos encadenados al pecado y a Satanás. La consigna del “ojo por ojo y diente por diente” que había sido derogada por Cristo, está ahora más vigente que nunca.
La verdadera alegría que nos trajo este Niño es como consecuencia de:
– El triunfo de la verdad sobre la mentira.
– El triunfo de la justicia sobre la iniquidad.
– El triunfo de la generosidad sobre el egoísmo.
– El triunfo de la autenticidad sobre la farsa.
– El triunfo de la luz sobre las tinieblas.
Y para que esto fuera posible, a Dios no se le ocurre otra cosa que mandar a un niño débil, humilde, pequeño, vulnerable. Dios es un bromista. ¿Cómo íbamos a pensar los hombres que Dios podía cambiar el mundo de ese modo? Y además, nació de una madre que era virgen. Otra broma de Dios.
2.- La Navidad de este año es la Navidad de la mayor alegría, porque no ha habido en el mundo y en la Iglesias tanto fango como hay ahora.. Él ha venido a liberarnos de ese fango; de ahí nuestra alegría.
Nos encontramos con una enfermedad mortal donde no valen los paños calientes. El médico le ha de decir al enfermo lo que le pasa. Y si no se pone el remedio adecuado, puede morir.
En cambio vemos muchos obispos mudos que no proporcionan buenos pastos; y otros que son pelotilleros, pues tienen miedo de perder su cargo.
Se aceptan auténticas blasfemias sin que haya respuesta por parte de los pastores. Se dice que el Niño Jesús fue el resultado de un placer sexual (negándose la virginidad de María…), y eso se presenta en la web patrocinada por la misma Iglesia
Se entra a una Iglesia a oír Misa y lo que se oyen son bufonadas y predicaciones mata-hombres (porque matan de susto o de aburrimiento).
Nos encontramos también con el “robo” de la Santa Misa según el Rito Extraordinario. Aunque ambos ritos son legítimos y válidos, el rito extraordinario expresa mejor la realidad del sacrificio de Cristo. Conozco a muchos seglares que han de viajar 3 o 4 horas para poder asistir a una Misa según el Rito Extraordinario.
Pero también hay cosas buenas y obispos heroicos en nuestro mundo. El Obispo Osoro dijo que en la Misa de la celebración del día de la Sagrada Familia bendeciría a todas y cada una de las familias que asistieran a la ceremonia; aunque quizá los católicos madrileños preferirían que guardara todas esas energías para limpiar Madrid de tanto fango como existe.
3.- El Niño que nació en un establo es el que revolucionó el mundo. Esta es la gran carcajada de Dios. Los pocos cristianos que quedan están más unidos que nunca. La Iglesia es santa, la lacra que le rodea no forma parte de ella, pues automáticamente queda separada. Cada vez se ven más sacerdotes jóvenes con auténticos deseos de ser fieles a Cristo. Los laicos, que siempre salvaron a la Iglesia, luchan ahora desde las catacumbas.
Como decía Papini: César hizo mucho más ruido que Cristo. Platón escribió muchos más libros que Jesús; sin embargo ¿cuánta gente les amó o les odió? En cambio, el amor o el odio a Cristo es ahora más grande que nunca. Cristo está vivo. Ese odio que es más grande que nunca hace que los cristianos amen a Cristo más que nunca. Y ellos están siendo cada vez una fuerza más poderosa.
4.- Hoy día se habla mucho de la misericordia, y de darle la Sagrada Comunión a los adúlteros y homosexuales (aunque no se arrepientan); pero eso no es misericordia. No hay misericordia sin caridad, y no hay caridad sin verdad.

Ahora sabemos dónde está la verdadera Iglesia. Es más pequeña que nunca. El Niño ha venido a acabar con el cieno que existe en la actualidad. Nos ha devuelto la dignidad… ¿cómo no sentirnos llenos de gozo?

Padre Alfonso Gálvez
Nació en 1932. Licenciado en Derecho. Se ordenó de sacerdote en Murcia en 1956. Entre otros destinos ha estado en Cuenca (Ecuador), Barquisimeto (Venezuela) y Murcia. Es Fundador de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, aprobada en 1980. Desde 1982 reside en El Pedregal (Mazarrón-Murcia). A lo largo de su vida ha alternado las labores pastorales con un importante trabajo redaccional. Ha publicado Comentarios al Cantar de los Cantares (dos volúmenes), La Fiesta del hombre y la Fiesta de Dios, La oración, El Amigo Inoportuno, Apuntes sobre la espiritualidad de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, Esperando a Don Quijote, Homilías, Siete Cartas a Siete Obispos, El Invierno Eclesial, Los Cantos Perdidos y El Misterio de la Oración. Para información adicional visite su web http://www.alfonsogalvez.com