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Federación Internacional Una Voce: Las amenazas de excomunión a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) podrían ser ilícitas


LONDRES 4 de noviembre de 2014 – La Federación Internacional Una Voce, que tiene por finalidad la promoción de la Tradición católica romana, en particular la litúrgica, dentro de la estructura oficial de la Iglesia, ha puesto hoy en tela de juicio la validez legal de una notificación fechada el pasado 14 de octubre en la sede episcopal romana de Albano, que declara excomulgado a todo el que reciba los sacramentos de sacerdotes de la Frternidad San Pío X o asista a sus funciones de culto.

La Federación cuestiona la validez legal de una notificación en términos semejantes emitida por el obispo Óscar Sarlinga de la diócesis argentina de Zárate-Campana, promulgada el pasado 3 de noviembre.

La Federación Internacional Una Voce, movimiento seglar independiente de toda comunidad sacerdotal o religiosa, considera de gran importancia la preservación de la doctrina, la ley y la justicia, así como de un buen desempeño pastoral. Considera la Federación que tales notificaciones dan a entender que nadie que haya asistido alguna vez a un acto litúrgico de la FSSPX es bienvenido en dichas diócesis.

Esta actitud contrasta marcadamente con el énfasis que hace el Sumo Pontífice Francisco en el perdón y la misericordia, y con la apertura de corazón que pidió Su Santidad Benedicto XVI como preámbulo para sanar las divisiones en el seno de la Iglesia.

El obispo de Albano es el reverendísimo Marcello Semeraro, portavoz de la Conferencia Episcopal italiana y secretario del grupo de asesoramiento del Papa, integrado por 9 consejeros.

La Federación dirigirá a la Santa Sede una solicitud para que exprese una orientación en el sentido de que dichas notificaciones tienen defectos de forma y exija que se modifiquen a fin de ajustarse a la normativa de la Iglesia y las decisiones de la Santa Sede.

Antecedentes

El 14 de octubre de 2014, la curia de la diócesis de Albano expidió una notificación a los párrocos de su jurisdicción declarando que todo el que asista a actividades de culto de la FSSPX, lo cual incluiría al parecer a menores de edad, “rompe la comunión con la Iglesia Católica y sólo se le debe readmitir a después de seguir un itinerario personal adecuado de reconciliación”. Dice la nota:

“Los fieles católicos no pueden participar de la Misa, ni solicitar o recibir sacramentos de la Fraternidad o en el seno de ella, porque significaría romper la comunión con la Iglesia Católica.

Por consiguiente, todo fiel católico que solicite o reciba sacramentos de la Fraternidad S. Pío X dejará de facto de estar en comunión con la Iglesia Católica. Su readmisión en la Iglesia deberá ser precedida de un adecuado itinerario personal de reconciliación según la disciplina eclesiástica que establezca el obispo.”

Por su parte, Óscar Sarlinga, obispo de la diócesis argentina de Zárate-Campana, afirma en una pastoral dirigida a sus feligreses el pasado 3 de noviembre:

“No es lícito a los fieles católicos participar de la celebración de la misa en estas condiciones, ni requerir ni recibir sacramentos por parte de los sacerdotes de la citada “Fraternidad Sacerdotal San Pío X”, incluso en lugares privados tomados como lugares de culto,

En caso de rompimiento de la comunión eclesiástica por los fundados motivos arriba mencionados, para luego ser readmitido en la Iglesia católica se requerirá un itinerario personal de reconciliación (y eventualmente de levantamiento de la censura canónica), según la disciplina aconsejada por la Santa Sede y la propia establecida por el obispo diocesano.”

Argumentos canónicos

La postura de la Santa Sede ha sido siempre que los fieles que reciben los sacramentos de la FSSPX no están excomulgados. Veamos algunos ejemplos:.

a. En 1991, el obispo Joseph Ferrario de Honolulu excomulgó a seis laicos católicos al considerarlos cismáticos por haber recurrido a un obispo de la FSSPX para que les administrara la confirmación. Dichos fieles apelaron a la Santa Sede y esta, por medio del cardenal Ratzinger, a la sazón prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, declaró las excomuniones inválidas basándose en que a pesar de considerarse censurable su actuación no constituía cisma.

b. El 5 de septiembre de 2005, por intermedio de la Comisión Ecclesia Dei, la Santa Sede declaró: “Los fieles que asisten a las misas de la mencionada Fraternidad no están excomulgados, como tampoco lo están los sacerdotes que las celebran; en realidad, estos últimos están suspendidos.” (Protocolo n.55/2005, firmado por el entonces secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei monseñor Camille Perl).

c. El 27 de septiembre de 2002 la Santa Sede, a través de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei declaró, ratificándolo el 18 de enero de 2003: “En sentido estricto, se puede cumplir el precepto dominical asistiendo a una misa celebrada por un sacerdote de la Fraternidad San Pío X.” (Cartas firmadas por monseñor Camille Perl).

“Nadie debe ser castigado”, es decir excomulgado, “a no ser que la violación externa de una ley o precepto que ha cometido le sea gravemente imputada por dolo o culpa” (canon 1321), y sólo si la sanción debida es de excomunión.

La excomunión no es una sanción apropiada por “participar de la celebración de la misa” o “requerir o recibir sacramentos” de sacerdotes de la FSSPX o en lugares de culto administrados por la FSSPX. Por consiguiente:

a. En vista de lo anterior, no procede afirmar que se incurra en excomunión.

b. En todo caso, los menores de dieciséis años no están sujetos a ninguna pena (canon 1323.1); esto se aplicaría a los menores de dicha edad que recibieran el bautismo o la confirmación.

Aun basando un argumento canónico en la presunción de que la FSSPX carece de reconocimiento canónico y sus sacedotes están suspendidos por haber sido ordenados sin cartas comendaticias, no se sigue que los fieles laicos que requieran sacramentos de dichos sacerdotes cometan un acto ilícito.

Afirmar lo contrario contraviene las cláusulas del derecho canónico (canon 1335) relativas a la suspensión de la prohibición de celebrar sacramentos o sacramentales o realizar un acto de régimen, cuando un fiel lo pide por “cualquier causa justa”.

No sólo eso: según parece, las notificaciones contravienen el decreto de la Congregación para los Obispos con fecha 21 de enero de 2009 que levantó las excomuniones a los prelados de la FSSPX, mientras que dan a entender que tienen por objeto reimponer dichas excomuniones en el seno de cada diócesis, contrariando al mencionado decreto de una congregación de la Santa Sede.

Por otra parte, sería incongruente para el legislador levantar la excomunión de los obispos al mismo tiempo que la impone o mantiene para los fieles a los que aquellos atienden.
Conclusión

Dado que las mencionadas notificaciones parecen contravenir la legislación pontificia y el derecho canónico, la Federación se ve por tanto obligada a ponerlas en tela de juicio.

[Fuente]

Articulo Original

[Traducción: J.E.F.D.]