ADELANTE LA FE

Las vestiduras, poema de Antonio Caponnetto

No se pierdan esta preciosa poesía

“Los soldados, después de haber crucificado a Jesús, tomaron sus vestiduras, las hicieron cuatro partes: para cada soldado su parte” (Jn. 19, 23) “Y así como el mundo visible se compone de cuatro elementos, puede tomarse por vestidura de Cristo este mundo visible que los demonios se reparten entre ellos cuantas veces entregan a la muerte al Verbo de Dios que habita en nosotros, consiguiendo dividirnos por las falacias de este mundo”. (Teófilo de Antioquía)

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Las vestiduras

Nadie sabe sus nombres y el destino

que dieron a los ásperos atuendos,

quién robó el manto mientras los estruendos

de esa tormenta que les sobrevino.

 

Uno llevó tal vez el cordoncillo

del índigo turbante; y otro el cinto,

y otro el talit fragante de jacinto

cuando Él fue de los prados, lazarillo.

 

Y otro más, cargó acaso sus sandalias

con que sus pies la tierra bendijeran,

con que sus pasos la esperanza abrieran

 de un Dios que no buscaba represalias.

 

Conjurados los cuatro cuarteleros

en la fecha más negra de las eras,

el atavío se esfumó en arteras

confidencias de muertes y dineros.

 

Los demonios del norte o del naciente,

del levante o del sur, la geografía

del averno y su cruel topografía

quieren el sayo del Varón Doliente.

 

Salgamos a buscar la indumentaria,

el ropaje sagrado, arremetiendo;

las prendas que nos vayan revistiendo

de firme Tradición hereditaria.

 

Rescatemos la nítida, la exacta

vestimenta que Cristo nos legara,

y sepa el que a cambiarla se animara:

la túnica inconsútil sigue intacta.

Antonio Caponnetto

Antonio Caponnetto

Argentino. Nació en la Ciudad de la Santísima Trinidad el Dia de San Miguel Arcángel de 1951. Es Profesor de Historia y Doctor en Filosofía
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