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Los catequistas de Francisco

Uno de los grandes males que afectan a la sociedad contemporánea es la ignorancia religiosa. De ella proviene la indiferencia respecto de los trascendentales problemas espirituales del destino del hombre y el desconocimiento de las enseñanzas de la Iglesia Católica en lo que se refiere a su dogma y moral. Y la ignorancia es atrevida.

El analfabetismo catequístico es espantoso. Unas veces por ignorancia, ya que muchos católicos aprendieron mal el catecismo, y posteriormente ni lo han tocado, y sobre todo por contaminación de tanta doctrina equivocada que flota en nuestro ambiente, hay católicos llenos de errores doctrinales.

«En la aurora del cristianismo significó la enseñanza oral de la doctrina de la evangélica. Este término se encuentra en S. Pablo y en S. Lucas, especialmente en su forma verbal (Cfr. I Cor. 14, 19; Hechos 18, 25). Suele distinguirse una catequesis de los Apóstoles, que es la predicación de los heraldos del Evangelio, exposición sobria y sencilla, pero viva y concreta de la doctrina de Jesucristo; después una catequesis de los Padres, que es el primer desarrollo de aquella doctrina adaptada a la común inteligencia de los neófitos, especialmente en la forma sencilla de homilías. Pero en un sentido más propio la catequesis es la instrucción diligente que acompaña al catecumenado desde los primeros siglos en sus diversos estadios».1

Como consecuencia del Vaticano II, «la antigua costumbre iniciada en los primeros tiempos de la Iglesia y continuada con los catecismos de Trento, de San Roberto Bellarmino, de San Pedro Canisio, hasta los de Rosmini y San Pío X», fue abandonada «el Catecismo holandés fue acogido por todas partes como la mejor presentación que de la fe católica puede hacerse al mundo moderno», «la memorización es descalificada y vilipendiada por los pedagogos modernos», «de la pluralidad de los catecismos de la religión católica se llega a un verdadero sincretismo religioso: en muchas escuelas tenidas por religiosas se enseñan ya junto a la religión católica las otras religiones, como obsequio a los no católicos o no cristianos», «la nueva catequesis está marcada, como hemos visto, por dos caracteres intrínsecamente ligados. Uno metódico: el abandono de la pedagogía católica, que enseña la trascendencia de la verdad respecto al intelecto que la aprehende. Y otro dogmático: el abandono de la certeza de fe, sustituida por el examen y la opinión subjetivas», es decir, una «catequesis sin catequesis».2

Ningún católico honesto, sea sacerdote o seglar, podrían negar que esa es la realidad al término de los ciclos de preparación a los sacramentos. El problema estriba en dos aspectos, primero que los niños no viven su fe en sus propias familias, y, segundo, que la catequesis que se les imparte es totalmente light.

Para ilustrar el hecho cabe la siguiente historia: «Un sacerdote tenía un gran problema en su parroquia con las palomas, habló con otro sacerdote sobre su dificultad, el que le dijo que había tenido también el mismo problema en su parroquia. Así que le preguntó lo que había hecho para deshacerse de las palomas, y recibió esta respuesta: las bauticé, les di su primera comunión, fueron confirmadas y nunca más las volvimos a ver».

Por otra parte, durante el viaje próximo pasado de Francisco a Méjico algunas cadenas televisivas -CNN en particular- televisaron in extenso sus desplazamientos. Podría resultar extraño que esta última hubiera programado la transmisión directa de todos los actos cumplidos por el Papa, al no ser un medio confesional.

CNN y tantos otros medios de comunicación social «operan como amplificadores del discurso demagógico de la izquierda al tiempo que amordazan todo aquello que pueda desmentirlo o refutarlo», precisamente hace poco Tradición Familia y Propiedad, denunciando la profanación pública, con autorización legal, de una imagen de Nuestra Señora, hacía notar que «la prensa de izquierda como CNN está tratando de normalizar el satanismo habituándonos a su horror», como afirmara Jim Morrison: «Quien controla los medios de comunicación, controla las mentes».

El presidente marxista de Chile Salvador Allende declaró: «La objetividad no debería existir en el periodismo (porque) el deber supremo del periodista de izquierda no es servir a la verdad sino a la revolución».

Y no fue solamente el sacerdote Enrique Sánchez, invitado por CNN para explicar «la realidad de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas» (Chiapas), mismo que recalcaba entusiásticamente que la característica de esa jurisdicción eclesiástica estriba «en la teología de la liberación», es que precisamente un presentador de CNN al concluir la visita de Francisco a la República Mejicana afirmó que «los periodistas son los catequistas de Francisco», sin duda, y muy particularmente un presentador hebreo que fue el más entusiástico amplificador del Papa Bergoglio.

Qué bello es zambullirse en la doctrina revelada, leer las páginas de los grandes maestros espirituales, sobre todo saborear directamente buenos comentarios de la Biblia, pero eso es una felicidad que alcanzan pocos cristianos, naturalmente que sólo por su sola culpa.

Germán Mazuelo-Leytón

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1 cfr. Diccionario de Teología Dogmática, Pietro Parente, Antonio Piolanti, Salvatore Garofalo

2 AMERIO, ROMANO, Iota Unum.




Germán Mazuelo-Leytón
Germán Mazuelo-Leytón
Es conocido por su defensa enérgica de los valores católicos e incansable actividad de servicio. Ha sido desde los 9 años miembro de la Legión de María, movimiento que en 1981 lo nombró «Extensionista» en Bolivia, y posteriormente «Enviado» a Chile. Ha sido también catequista de Comunión y Confirmación y profesor de Religión y Moral. Desde 1994 es Pionero de Abstinencia Total, Director Nacional en Bolivia de esa asociación eclesial, actualmente delegado de Central y Sud América ante el Consejo Central Pionero. Difunde la consagración a Jesús por las manos de María de Montfort, y otros apostolados afines

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