L eía estos días en la prensa las noticias de la Iglesia española, que serán similares a las del resto del orbe, un Obispo con novia, otro en actos podemitas, es decir, comunistas, otros bailando y aplaudiendo con los jóvenes en un estilo que les queda bastante impropio del cargo y de la edad y los más intelectuales, firmando libros en la feria del libro, “como ser un Obispo top ten y arrastrar masas”, supongo que será el título, mirándolos a ellos, parece que es su máxima aspiración, aunque siendo realistas, ni sus sobrinos, seguramente, estarán entre sus seguidores. A la vista de todo esto, cabe preguntarse, ¿Quién gobierna la Iglesia?

Me hace gracia una página que hay en las redes sociales, se llama, “Católicos, por la desaparición de la Conferencia Episcopal”…Ya ven, este es el deseo de muchos, que se hace público en internet y es que si Vds. preguntan en sus Parroquias por el cometido de una Conferencia Episcopal, la mayoría no tiene ni idea de para que está o cuál es su misión, si es decorativa o funcional, incluso hay un gran número de parroquianos que, desconocen su existencia y es normal, ¿Saben cuales son las decisiones trascendentales de la Conferencia Episcopal Española? Decirnos que la “piratería en el cine, es pecado”, que “detrás de cada X que ponemos en la declaración de la renta, hay una historia”, la presentación de los distintos carteles para colgar en las columnas de las Iglesias, cada cual más hortera y chabacano, etc.

Lo del Obispo con novia, de entrada resulta cómico, pero si pensamos que estos señores son los que tienen que guiar a la Iglesia y a sus propios Presbíteros, entonces vemos que tiene más de trágico que de gracioso. Obispos mundanizados, CARNALES, incapaces de hablar de pureza y castidad tanto a sus Sacerdotes como a los fieles, entre ellos mismos se ocultan los pecados de la carne y, ¿saben por qué? Porque su propia vida es una miseria, una gran pobreza interior, un gran número de ellos, incapaces de confesarse y arrepentirse de sus propios pecados, en los cuales siguen regocijados para escándalo y asombro del pueblo de Dios ¿Creen que nuestros Obispos se confiesan regularmente o tienen una dirección espiritual? Por favor, si ven la oportunidad, pregúntenles, anímenlos a la conversión, harán Vds. un gran bien.

Nos pastorean Obispos tibios, en absoluto émulos de San Gregorio VII, al que recordábamos esta semana en la Santa Misa Tradicional, el cual le dijo al mismo Enrique IV que intercediera porque no lo nombraran Papa, porque en caso de salir elegido, lucharía contra los atropellos que el mismo rey estaba cometiendo y tras ser nombrado Papa, no sólo lo llevó a cabo, sino que excomulgó al mismo Enrique IV. Ya ven, todo lo contrario a lo que vemos hoy en día, que nuestros Pastores se abrazan en fraternal saludo con los representantes políticos que viven de espaldas a Dios, apoyando el aborto, el concubinato, las relaciones homosexuales y el comunismo. Aunque uno no lo practique en primera persona, si con su sonrisa y su presencia en estos actos, lo apoya, peca mortalmente. Tomen nota, se lo repito, pecan mortalmente.

Y después, nuestros Monseñores viven preocupados por lo que la prensa dice sobre su currículum vitae y piensan en como añadir títulos académicos, de los que, por lo visto, carecen…No se preocupen, Ilustrísimas, para lo que hacen muchos de Vds., con una titulación básica, es más que suficiente. Todo lo que nos muestran a diario es propio de la tierna infancia. 

Si alguno está entre nuestros lectores y estas palabras le están resultando faltas de respeto por mi parte, les aseguro que en absoluto, al contrario, me quedo corta en mis apreciaciones, esto, simplemente, es, caridad fraterna por la reverencia que les debemos, de no ser así, me explayaría más. Respeto total y absoluto a las jerarquías eclesiales, pero, en este momento, la falta de consideración que Vds. tienen hacia el mismo Dios, requiere látigo, lanza y jabalina. 

¿Piensan que nos vamos a callar mientras nuestra Santa Madre Iglesia es vilipendiada y arrasada por la mano de los herejes del siglo XXI, dignos herederos de Lutero? ¡Jamás! Antes morir que abandonar al Señor en la Cruz.

Aquellos tiempos en los que los fieles veíamos en nuestros Obispos la imagen del Buen Pastor, pasaron a la historia. Es lamentable observar lo frívolos que son, apartan a los fieles tradicionales y ensalzan y ponen como ejemplo al pecador. Vds., al igual que los luteranos, han arrancado de la Biblia las páginas que les resultan molestas. 

Entre otras cosas, ¿Cómo un Obispo puede dar a un Sacerdote que vive al margen de Dios, una de las parroquias más céntricas de una ciudad española y permitir que el Templo se convierta en un lugar indigno, donde hasta se alzan banderas homosexuales? ¿Cómo un Obispo se puede sentar en una mesa llena de ateos manifiestos, para elogiar la figura de un Cura comunista? Claro, con las presentaciones que les hacen, quién se niega a acudir, ¿Verdad?“Un Obispo que tiene un modo nuevo de ejercer el ministerio episcopal, que quiere hacer en Madrid una Iglesia en salida y samaritana, a imagen y semejanza del Papa Francisco”. Señor Obispo, el comunismo es pecado y no lo digo yo, lo dice el Magisterio:

“El comunismo, despoja al hombre de su libertad, principio normativo de su conducta moral, y suprime en la persona humana toda dignidad y todo freno moral eficaz contra el asalto de los estímulos ciegos. En las relaciones sociales de los hombres afirman el principio de la absoluta igualdad, rechazando toda autoridad jerárquica establecida por Dios, incluso la de los padres; porque, según ellos, todo lo que los hombres llaman autoridad y subordinación deriva exclusivamente de la colectividad como de su primera y única fuente.” (Pío XI, encíclica Divini Redemptoris)

Y es que la imagen a seguir por las altas jerarquías, ya no es Nuestro Señor Jesucristo, es el Papa Francisco, partiendo de esa base, se entiende todo. Es normal que vayan a estos actos, oro, incienso y mirra para el niño, no falta nada.

¿Saben que es necesario para ejercer como Obispo?

“Para la idoneidad de los candidatos al Episcopado se requiere que el interesado sea: insigne por la firmeza de su fe, buenas costumbres, piedad, celo por las almas, sabiduría, prudencia y virtudes humanas, y dotado de las demás cualidades que le hacen apto para ejercer el oficio de que se trata” (Código de Derecho Canónico. De los Obispos)

¿Creen que nuestros Obispos tienen estas características tan pías y santas que se les presupone para el cargo? ¿Son sucesores de los Apóstoles o ni siquiera llegar a vulgar caricatura del Papa?

Los Obispos, que por institución divina son los sucesores de los Apóstoles, en virtud del Espíritu Santo que se les ha dado, son constituidos como Pastores en la Iglesia para que también ellos sean maestros de la doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros para el gobierno.” (Código de Derecho Canónico. De los Obispos)

Cabe preguntarse si aún tenemos santos Ministros que nos confirmen en la Fe, que vivan acordes a la Tradición y al Magisterio y no a las modas, al mundo y a la concupiscencia. Todos pecamos, desde el Papa, hasta el sacristán, pero los representantes del Altísimo, deben dar una imagen de Padres espirituales por encima de toda banalidad, no se representan a ellos mismos, ni al Santo Padre, representan a Cristo ¿No merece esto, la mayor de las dignidades? ¿Cómo un Obispo puedes prestarse a Misas con guitarras, aplausos y monaguilllas, e incluso, ellos mismos, levantar los brazos y moverse al son de la música? ¿Es que ya no creen en la presencia real de Dios en la Hostia? ¿Cómo es posible que un Obispo no exija reclinatorios en las Santas Misas que ofician ellos, para que la gente pueda recibir al Señor como es debido y como se merece, de rodillas y en la boca? Con dolor de corazón hay que decirlo, ¡Conviértanse y crean!

¡Señor, tu Santo Sacrificio diario, exige Pastores valientes que te acompañen a la Cruz! ¿Es que no habrá hoy en día un Monseñor Marcel Lefebvre dispuesto a dar la cara por nuestra Santa Madre Iglesia y por los fieles que estamos desamparados? Aquí tienen un Obispo al que mirar, su obra, sus homilías, todo sigue vivo, de plena actualidad, lean y relean lo que escribió, conózcanlo. Marcel Lefebvre, un hombre bueno, piadoso, un hombre de Dios, al que la historia de la Iglesia, le dará el lugar que le corresponde, entre los Santos. Mientras muchos eligen estar en sus palacios episcopales, el nombre hace justicia, con la siesta y el periódico y diciendo que aman mucho al pobre y al necesitado (bla, bla, bla), Monseñor Marcel Lefebvre, lo palpó con sus propias manos y con su lengua proclamó el Evangelio, llevó la luz a los rincones más oscuros y por amor a la Iglesia, se gastó y desgastó hasta su último suspiro, lo repito, ¿No habrá hoy en día un Marcel Lefebvre que pueda y quiera levantar esta Iglesia que se cae a pedazos?

Los buenos sacerdotes repetirán con el corazón roto pero consintiendo: ¡Hay que obedecer! ¿A quién, a qué? No se sabe exactamente: ¿a la Santa Sede, al Concilio, a las Comisiones, a las Conferencias Episcopales? Uno aquí se pierde como en los libros litúrgicos, en los ordos diocesanos, en la inextricable maraña de los catecismos, de las oraciones del tiempo actual, etcétera. Hay que obedecer, con peligro de volverse protestante, marxista, ateo, budista, indiferente, ¡poco importa! hay que obedecer a través de las negaciones de los sacerdotes, la inoperancia de los obispos, salvo para condenar a quienes quieren conservar la Fe, a través del matrimonio de los consagrados a Dios, de la comunión a los divorciados, de la intercomunión con los herejes, etc. ¡hay que obedecer!” (Monseñor Marcel Lefebvre, el golpe maestro de Satanás)

Nos asombramos de lo que pasa a nuestro alrededor, nos preguntamos como los Sacerdotes pueden hacer esto o lo otro, o los seminaristas pueden estar todo el día en las redes sociales, poniendo fotos más propias de un quinceañero enamorado que de un hombre que se está formando para ser un Alter Christus, pero esto, queridos míos, no sólo es culpa de actitudes inmaduras personales, es culpa de los que gobiernan la Iglesia, no lo duden, ellos son los que deben vigilar y velar por los que tienen a su cargo.

Antes del Concilio, cuando los seminarios estaban atestados de almas deseosas de ordenarse Sacerdotes para siempre, antes, cuando no se admitía a cualquiera al Sacerdocio, cuando los Pastores vigilaban muy atentamente su grey, antaño, cuando los Presbíteros creían en lo que hacían, la Iglesia reverdecía y las almas de los fieles se beneficiaban de esa pureza que revestía al Sacerdote . Hoy, que la situación es paupérrima y el Obispo podría tener un ojo en cada uno de sus Presbíteros, los deja sueltos como cabras locas en el monte. Les resulta indiferente todo lo que hacen, hasta si ceden la Iglesia para un acto político, como se ha visto no hace mucho, ante nuestro asombro.

Nuestros Obispos, amparados en su comodidad, en los medios de comunicación que se llaman católicos y que les dan cera continua, dejan de lado lo más importante, custodiar la Fe, viven como hombres, con todas las comodidades y lujos, ya no de un hombre corriente, sino de un Rockefeller del siglo XXI. Están tan mundanizados que en su interior, ya no hay sitio para la espiritualidad.

Hace poco tiempo observaba como un Obispo, retiraba la mano con muy malas formas, cuando alguien se acercó a besarle el anillo. Es evidente que Vds. no son conscientes de la Divinidad a la que representan, nosotros no besamos la mano del Sacerdote, ni el anillo de Monseñor, sino que hacemos la reverencia al que debería ser un fiel reflejo de Jesucristo, al que debería tener un alma pura y una apertura de corazón para los fieles que formamos la Iglesia y sin embargo, Vds. solo muestran apertura y cordialidad a lo pagano, es normal que retiren la mano, piensan como hombres.

No sé que me causa más estupor, que un Obispo tenga novia, que baile el cha cha cha, que presente un acto comunista…No, lo realmente triste y lacónico es que Vds. no representen con su forma de actuar Al que por nuestros pecados se dio en la Cruz, Jesucristo Nuestro Señor, ¿Es que nuestros Obispos cuando Consagran ya no ven a Dios?

Satanás ha tralogrado verdaderamente un golpe maestro: logra hacer condenar a quienes conservan la fe católica por aquéllos mismos que debieran defenderla y propagarla. Ya es tiempo de encontrar de nuevo el sentido común de la fe, de reencontrar la verdadera obediencia a la verdadera Iglesia, oculta bajo esa falsa máscara del equívoco y la mentira. La verdadera Iglesia, la Santa Sede verdadera, el Sucesor de Pedro, los Obispos en cuanto sometidos a la Tradición de la Iglesia, no nos piden y no pueden pedirnos que nos volvamos protestantes, marxistas o comunistas.” (Monseñor Marcel Lefebvre, el golpe maestro de Satanás)

Sonia Vázquez