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Santa Catalina de Alejandría, desgarrada en la rueda del Concilio

Habiendo dedicado muchos años de mi vida al estudio y la enseñanza de la filosofía, tuve siempre una devoción especial a Santa Catalina de Alejandría – o al menos desde que supe de su existencia y patronazgo.

Para el 25 de noviembre, mi viejo misal diario de San Andrés me transmite confiadamente la historia resumida de su vida y muerte, tal como la aceptaron los cristianos durante siglos:

Santa Catalina nació en Alejandría y fue martirizada bajo Maximino Daya c. 310. Antiguos relatos cuentan que cuando tenía dieciocho años de edad, estando bien instruida en filosofía y religión, el emperador reunió a un grupo de filósofos para persuadirla a que niegue a Cristo y adore a los ídolos. Pero en cambio, los convenció de su error y los convirtió al cristianismo. Fue azotada y atada a ruedas a las que se le habían encastrado cuchillos, pero el instrumento de tortura se rompió. Finalmente, fue decapitada. Esta historia fue gran fuente de inspiración para la iconografía medieval en las pinturas de la santa. Santa Catalina es honrada como patrona de los filósofos cristianos y es una de los catorce santos auxiliadores.

Su oración colecta en el misal romano tradicional es una oración magnífica que menciona el traslado milagroso de su cuerpo al monasterio en el Monte Sinaí:

Oh Dios, que disteis la ley a Moisés en la cumbre del monte Sinaí y en ella hicisteis enterrar por ministerio de los santos ángeles, el cuerpo de vuestra virgen y mártir Santa Catalina, os suplicamos que nos hagáis llegar, por sus méritos e intercesión, a la montaña que es Jesucristo. Por J. C. N. S. Amén.

Tal como vimos a principios de esta semana al observar la antigua colecta para la Presentación, esta oración también es admirable por su armonía interior y profundidad en su contenido. Relaciona bellísimamente la montaña sagrada en la que Moisés recibió la Ley con la montaña que es Cristo mismo, origen, significado, y fin de la Ley. El famoso monasterio cristiano (lugar de descanso de Catalina) se convierte entonces en una especie de punto medio, uniendo nuestra condición actual de peregrinos y discípulos con nuestra gloria futura en el cielo. Podríamos decir que el monasterio es el cumplimiento de la vieja Ley y símbolo de la nueva Ley. Es más, la colecta da testimonio de la intervención de los ángeles en asuntos humanos; subraya la realidad de los milagros que Dios realiza a través y por Sus santos; y va más allá de mencionar la intercesión de Catalina al reconocer que sus méritos la colocan como auxiliadora en tiempos de dificultad. Por último, es siempre beneficioso recordar – y hoy más que nunca – que la Antigua Ley tenía su origen en Dios quien dio “la ley a Moisés” y que, en su contenido moral universal, sigue siendo obligatoria para todos los hombres. (Esto incluye el sexto mandamiento del Decálogo, sobre el cual muchos contemporáneos parecen tener muchas dudas.)

El Martirologio Romano tradicional  menciona el mismo evento milagroso de la transferencia de las reliquias de Catalina al monasterio egipcio:

El aniversario de Santa Catalina, virgen y mártir, bajo el emperador Maximino. Por la confesión de la fe Cristiana, fue enviada a la prisión en Alejandría, soportó luego un largo azotamiento con látigos recubiertos de metal, y culminó finalmente su martirio con la decapitación. Su cuerpo fue trasladado por ángeles al Monte Sinaí, donde un gran número de cristianos le ofrece una piadosa veneración.

A pesar de la devoción universal a Santa Catalina a lo largo de los siglos “por parte de un gran número de cristianos” tanto en oriente como en occidente, las reformas litúrgicas de la década de 1960, sin contenerse ya sea por piedad, humildad, deferencia cultural, o sentido común, se tomaron la libertad de eliminar su fiesta del calendario general. Aparentemente, no había suficiente veracidad histórica en su historia o incluso en su existencia – dejando de lado el problemático hecho de la aparición de Santa Catalina entre los santos que se aparecieron a dar consejo Santa Juana de Arco. La remoción no llegó al Martirologio revisadopero no hace falta decir que el nuevo Martirologio (que no es un texto muy conocido dado que solo existe en latín, hasta donde yo sé), evita cuidadosamente mencionar el contexto histórico o los detalles milagrosos.

No obstante, esta remoción no podía durar bajo el reinado de un filósofo-poeta polaco, Karol Wojtyla, quien (más allá de sus defectos) apreció tanto el reino de la razón como el rol de la cultura y de las artes. En 2002, la patrona de los filósofos fue reinsertada silenciosamente en el misal Novus Ordo bajo una “memoria optativa” en la misma fecha de antes, el 25 de noviembre. Pero hasta que el papa León XIV o Benedicto XVII resulte electo como Sumo Pontífice, la restauración postconciliar se verá limitada. La colecta impresa para esta memoria opcional es apenas una sombra de su antigua gloria. Nos hemos movido de una única oración con base en siglos de devoción, a una oración genérica que podría aplicarse a unas cuantas docenas de santos episcopales o papales:

Dios todopoderoso y eterno, que has dado a tu pueblo en santa Catalina una virgen valerosa y una mártir invencible, concédenos, por su intercesión, ser fortalecidos en la fe y en la constancia, y trabajar sin descanso por la unidad de la Iglesia.

Como ya mencioné con anterioridad este mes, respecto a las colectas de San Alberto Magno, no hay casi nada específico sobre Catalina en esta nueva colecta, a diferencia de la antigua, que se ajustaba como un traje de sastrería o como las docenas de catedrales góticas únicas en Francia.

Se dice que “todo error de teología empieza con un error de filosofía”; o que “la mala teología es fruto de la mala filosofía.” Sin dudas esto se ha confirmado una y otra vez en el último medio siglo. También observamos la misma dinámica desarrollarse en la reforma litúrgica: sus mayores decisiones o tendencias están basadas en premisas de nominalismo, liberalismo, racionalismo y naturalismo, supuestas y sin examinar. Por esta razón es quizás una ironía perfecta el que Santa Catalina de Alejandría, patrona de los filósofos, se encuentre entre los santos que sufrieron una especie de martirio textual en manos del Concilio y de los ejecutores de su legado.

Que Santa Catalina ruegue por nosotros y obtenga para nosotros la gracia de recuperar la religión tradicional por la que ella misma sufrió y murió.

Peter Kwasniewski

(Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original)

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