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Santos del Antiguo Testamento: San Jonás, Profeta

Mientras muchos fieles guardan el ayuno del Miércoles  de Témporas con obras de mortificación y penitencia, y la Iglesia Universal celebra la Fiesta de S. Mateo, Apóstol y Evangelista, muchos otros héroes de fe y santidad son también conmemorados en este día. Entre ellos uno de los santos del Antiguo Testamento a quien la Iglesia venera anualmente. Inmediatamente después de S. Mateo, en la lista de santos del día veinte y uno de Septiembre, encontramos la siguiente referencia a otro cumpleaños celestial en el Martirologio Romano:

En la tierra de Saar, el santo profeta Jonás, el cual fue enterrado en Gat-ha héfer.

El relato sobre “Jonás y la ballena” es una de las más conocidas historias de la Biblia, la cual nos enseña sobre la importancia  de la obediencia humilde a la llamada de Dios,  la santa justicia divina, el poder salvífico de la penitencia, y la triunfante misericordia y perdón de los pecados tanto de Judíos  como de Gentiles. En dos distintas ocasiones, cuando los Judíos pedían una “señal” milagrosa del Señor Jesús, El dirigía su atención a las maravillosas obras que Dios llevó a cumplimiento en y a través de S. Jonás:

… Una generación mala y adúltera exige una “señal”; pero no se les dará más “señal” que la “señal” del profeta Jonás. Pues como Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se alzarán, en el juicio contra esta generación, para hacer que la condenen; porque se arrepintieron por la predicación de Jonás, y mirad, aquí [hay] algo más que Jonás.” (Mat. 12, 39-41)

Una generación mala y adúltera exige una “señal”; pero no se les dará más “señal” que la “señal” de Jonás”. Y dejándolos se fue.” (Mat. 16-4)

Como la gente se iba aglomerando, empezó a decir:”esta generación es una generación mala; exige una “señal”, pero no se les dará más señal que la “señal” de Jonás. Pues como Jonás fue una señal para los ninivitas, así [lo] será también el Hijo del Hombre para esta generación. ….Los ninivitas se alzarán en el juicio contra esta generación para hacer que la condenen; porque se arrepintieron por la predicación de Jonás y mirad, aquí [hay] algo más que Jonás.””(Lc.11 29,30,32)

Al mencionar la “Señal de Jonás” Jesús está hablando  anticipadamente de Su resurrección al tercer día, análogamente  a  como S. Jonás sale vivo después de tres días del vientre del cetáceo. Pero Jesús no habla simplemente de la fácilmente recordable y milagrosa salvación de Jonás de la muerte- El hace referencia a la completa misión a Nínive, en la cual Jonás fue encomendado para anunciar el Juicio lleno de ira de Dios. Este aspecto de la “Señal de Jonás” se constituye como un aviso a los Judíos pecaminosos de que el juicio divino se había pronunciado contra la ciudad de Jerusalén. Implica que los oyentes de Jesús podían evitar la efusión de la cólera divina si hacían penitencia, del mismo modo que la humilde penitencia de los malvados paganos de Nínive evitó el juicio de Dios contra ellos. Los otros, sin embargo, no hicieron caso del aviso, por lo que Jerusalén fue destruida por los Romanos aproximadamente 40 años después de que el Mesías exhortara a Israel a la penitencia y a creer en el Evangelio; El anuncio de San Jonás a Nínive era el de su posible destrucción en un plazo de cuarenta días. Nosotros hoy, que vivimos en un tiempo en que la montaña de suciedad y miseria de la iniquidad y depravación humana  alcanza cotas nunca antes vistas, tenemos que reconocer la señal del profeta Jonás como el aviso  a esta generación de su inevitable e inminente destrucción salvo que se haga penitencia.

A la vista del hecho de que la historia de S. Jonás se nos dio por el Espíritu Santo para educarnos en la necesidad de la penitencia para la recepción de la clemencia de Dios, es probablemente significativo que la iglesia conmemore a S. Jonás hacia finales de Septiembre, cerca de los días de Témporas de Otoño de  y del solemne ayuno Judío del Día de Expiación (Yom ha-Kippurim), que puede celebrarse a finales de Septiembre o a principios de Octubre. A  Israel se le  ordenó a través de Moisés el realizar actos de mortificación personal anualmente, en Yom Kippur, como penitencia por los pecados y para implorar el perdón divino. En las sinagogas judías el Libro de Jonás es leído en el día de Expiación, mientras que en la Iglesia, el relato del Pentateuco sobre la institución por parte de Dios del Día de Expiación es leído durante las Misas de Témporas de Otoño.

Por lo que respecta a la figura de S. Jonás, las Sagradas Escrituras dan escasa información biográfica al respecto. Aparece por primera vez en II Reyes 14:25 “El (Jeroboam II) restableció la frontera de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar de Arabah, conforme a la palabra que Yahveh, Dios de Israel, había pronunciado por medio del profeta Jonás, hijo de Amittay, natural de Gat-ha héfer“. El pueblo de Gat o Geth, en Héfer ó Opher, también llamado Gat-ha héfer—de acuerdo con el historiador judío Flavio Josefo, estaba situado en el territorio de la Tribu de Zebulón, cerca del Mar de Galilea. El único otro lugar dónde se menciona a Jonás es en el libro de su nombre, quinto de los de los 12 profetas menores, dónde se relata que fue enviado a predicar a los Paganos Asirios.( La Iglesia Católica y todos los Padres de la Iglesia han mantenido que el Libro de Jonás relata acciones y hechos reales—ver la Antigua Enciclopedia Católica al respecto.) El reinado de Jeroboam II, de la primara mitad de los 700s antes de Cristo, fue un período de gran prosperidad y poder militar en el Reino del Norte de Israel, pero el reino caería ante el Rey de Nínive tan solo 30 años después de la muerte de Jeroboam II. De no haber sido por la misión de San Jonás, los Ninivitas no se hubieran arrepentido y no hubieran saqueado Samaria en el 722/1 A.C., llevándose cautivos a los israelitas del Reino del Norte como forma que fue de castigo divino por su pecado e idolatría.

El Libro de Jonás no menciona en forma directa ni tampoco indirecta que le ocurrió luego a Jonás, a los Ninivitas  y a Israel. Lo que pasó luego es conocido de fuentes históricas, por la arqueología y por otros textos bíblicos, pero en lo que respecta a los hechos posteriores de la vida de Jonás tan sólo disponemos de información de fuentes más recientes, bien sean estas tradiciones Judías o ya Cristianas. Pudiera deducirse algo del apócrifo Judío III Macabeos 6:8, del siglo I A.C., dónde se recoge: “Mientras Jonás se abatía sin esperanza en el interior del monstruo marino, Tu, Oh Padre, le miraste y lo recuperaste para los suyos”— “los suyos” indicando probablemente su familia o nación. Algo después, el apócrifo Judío “Las Vidas de los Profetas”, también del siglo primero antes de Cristo, nos ofrece las siguientes tradiciones y leyendas relativas a S. Jonás:

Era del distrito de Kiriath-maon, cerca de la ciudad Gentil de Azotus, en la costa. Después de ser dejado en tierra firme por la ballena y haber realizado su viaje a Nínive, a su vuelta no permaneció en su propia tierra, sino que, tomando a su madre se estableció en Tiro, en el país  de Nínive (hoy conocida como Mosul) en el lugar donde  se dice esta la tumba de Jonás.” Presumiblemente las reliquias del profeta fueron trasladadas desde Gat-ha héfer a Nínive. previamente habrían sido llevadas, en tiempos más remotos, y de acuerdo con la tradición, desde la tumba del Juez Othmel a Gat-ha héfer. La tumba y su santuario, en lo que fue la antigua Nínive, de San Jonás, profeta, fueron destruidas por los iconoclastas Mahometanos  del Califato  del norte de Mesopotamia en Julio del 2014 D.C.

[Traducido por Guillermo Visedo. Artículo original.]




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