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The Remnant exige al P. Longenecker que se retracte

Fr. Dwight Longenecker

“Deberíamos separar a los que esparcen el odio del resto de los tradicionalistas. No son tradicionalistas. Son protestantes fundamentalistas vestidos de católicos tradicionalistas. Yo conozco el fundamentalismo protestante. Fui criado y educado entre protestantes fundamentalistas. Entre ellos había muchos cristianos buenos y sinceros, pero entre ellos también había, y liderando su religión–un cierto tipo de personas religiosas cuyas actitudes reflejan exactamente a los fundamentalistas católicos que están hoy en expansión.” (“Diez Atributos del Fundamentalismo Católico”, por el P. Dwight Longenecker, Patheos.com)

(¡Oh, qué miedo! Suena justo como algo recién salido en el “Reporte de Inteligencia” del Southern Poverty Law Center[1] (Centro Legal para la Pobreza del Sur). Hagamos volteretas para mostrar a nuestros carceleros qué tan anti-fundamentalistas y razonables somos).

Viviendo en un mundo crecientemente fóbico a Jesucristo, que se está tornando de mal a apocalíptico, uno se pregunta qué motiva a un sacerdote relativamente ortodoxo a despertarse una mañana y decir: Creo que hoy comenzaré un ataque por internet a todos los católicos tradicionalistas del mundo. ¿Realmente cree que puede aplacar la dictadura del relativismo?

Por supuesto que los católicos tradicionalistas tienen sus problemas, pero ¿el padre Longenecker sabe que el próximo presidente de los Estados Unidos podría ser Hillary Clinton? ¿Acaso no se enteró que ahora el ‘matrimonio’ homosexual es ley en la tierra? ¿No se dio cuenta que en los últimos años los sacerdotes de Filadelfia han estado abusando sexualmente de cientos de niños, y que otra escandalosa demanda masiva está en camino? ¿No se da cuenta el padre, que el “fundamentalismo” ahora incluye también a los que se oponen al matrimonio homosexual y al aborto?

Mientras leía este ataque gratuito hacia todos nosotros, se me cruzaron un par de pensamientos: el padre Dwight Longenecker debe tener mucho tiempo libre, y el padre Dwight debe estar un poco obsesionado con los católicos tradicionalistas.

¿Debe tener tiempo libre, no es cierto? ¿Cómo podría saber tanto como dice saber sobre estos enfermos, enojados, paranoicos, violentos, odiosos tradicionalistas a menos que haya tenido tiempo de sobra en sus manos para rastrear los pantanos febriles en busca de evidencia? Seguramente, se cruzó con un par de sitios de internet chiflados y, basándose en esto, lanzó su ofensiva contra todos los católicos tradicionalistas.

Esto es ridículo. Es como si The Remnant decidiera citar a los padres Corapi y Francis Mary Stone como las Diapositiva A y B de todo lo que está mal en la clase dirigente neocatólica, siguiendo este silogismo: los padres Corapi y Stone son sacerdotes neocatólicos; estos dos sacerdotes fueron expuestos como mujeriegos; por lo tanto todos los sacerdotes neocatólicos son mujeriegos.

¿Eh?

Su lógica (o falta de) sugiere que el padre Longenecker podría estar un poco obsesionado con los tradicionalistas. ¿Por qué? De acuerdo a su biografía en internet, el padre disfruta viendo películas, andando en su motocicleta, saliendo con su mujer y sus cuatro hijos (el padre solía ser un pastor anglicano casado) y caminando con sus perros labradores y su gato llamado James. Parece disfrutar de una vida bastante plena. ¿Entonces por qué estar obsesionado con nosotros?

¿Quizás el padre siente culpa en su consciencia? Supongo que un sacerdote que decide sentarse sobre sus manos sin ofrecer ni una palabra de advertencia a sus ovejas durante el turbulento reinado del papa Francisco bien podría estar luchando contra su consciencia.  Y quizás le resulte más fácil al padre asesinar el carácter de quienes salen a hablar del emperador desnudo, que enfrentar el problema de frente. Imagino que es una estrategia divertida, si eres lo suficientemente inteligente como para engañarte a ti mismo de estar parado en un lugar de superioridad.

Quizás los superiores del padre (o su mujer, Alison) se enojarían con él por señalar las obviedades de nuestro Papa poco convencional que insiste en que los ateos van al cielo, que al pie de la cruz María se sintió engañada por el ángel, que los judíos no necesitan escuchar el Evangelio, que está bien utilizar anticonceptivos para prevenir el virus del Zika y que incluso los Papas necesitan relajarse respecto de los sacerdotes homosexuales. No sé qué será, pero el principal problema que tengo con el padre Longenecker es su falta de franqueza respecto a quién se está dirigiendo.

En cambio, él entra atropelladamente en internet y comienza a lanzar misiles scud en todas las direcciones y a todos los tradicionalistas—excepto a los pocos con los que parece coincidir…que además deben permanecer anónimos, por supuesto. Sí, dice estar del lado de los buenos tradicionalistas—evidentemente a los que les gustan las misas en latín, no tienen problema con la nueva misa y puede confiárseles que nunca cuestionarán nada de lo que dice el papa Francisco, por más ofensivo que resulte a oídos piadosos.

Todos los demás tradicionalistas, según el padre Dwight, son “personas fundamentalistas, odiosas y desagradables que consiguen un entusiasmo enfermizo al anticipar la persecución.” (Me pregunto si mis 7 hijos estarían de acuerdo en que soy odioso y desagradable, y que no puedo esperar a verlos a todos martirizados. Por ejemplo, la chiquita Sofía que tiene sólo 6 años y, supongo que de acuerdo al padre Longenecker ¡consigo un “entusiasmo enfermizo por anticipar su persecución!”)

Perdónenme, pero ¿cuál es exactamente el problema de este hombre?

Por supuesto que el padre lame las botas de la izquierda del Southern Poverty Law Center cuando escribe que los católicos tradicionalistas están “teñidos de odio” y “si les dan cabida pasarán de la violencia verbal a la violencia física,” dado que son todos, “paranoicos promotores de odio.”

¡No les miento! Este sacerdote sentencioso entró en internet y arrojó esta podredumbre en contra de católicos que no conoce y que particularmente no le gustan. ¡Sin dudas que el anticlericalismo está en alza!

¿Le gustan las manzanas, padre? Bueno, qué tal estas manzanas: su pequeña barbita candado y su cabeza cuidadosamente afeitada me llevan a pensar que usted está listo para pasar de sacerdote católico a sacerdote satánico, imitando a su héroe, Anton Szandor LaVey. ¿Sobre qué evidencia me baso? La barbita candado y la cabeza afeitada, por supuesto. ¿No es obvio a dónde se dirige el padre Dwight? ¡A la iglesia de Satanás, por supuesto!

¿El padre cree que la calumnia es el tipo de cosas que hacemos los católicos libremente cuando nos enojamos con alguien en internet? ¿No? ¿Entonces por qué acaba él de calumniar a un par de millones de católicos tradicionalistas como “paranoicos promotores de odio” listos para tornarse violentos? ¿En qué estaba pensando, y cuándo va a pedir perdón públicamente?

Piensen en cómo las palabras del padre Longenecker avivaron las llamas de la izquierda fóbica a Jesucristo  que vapulea a los católicos—personas que salen todos los días a tratar de demostrar que los católicos pro-vida, pro-familia, y pro-tradición son peligrosos promotores de odio y que es necesario listarlos bajo observancia gubernamental. Ahora, estos mismos radicales de izquierda pueden señalar al padre Longenecker y decir: “Ven, incluso sus propios sacerdotes están tratando de advertir al mundo que estos odiosos deben ser detenidos antes de tornarse violentos.”

Es inadmisible que un sacerdote católico realice estas afirmaciones salvajes, explosivas y e infundadas. Y sin embargo los neocatólicos están dispuestos de llegar a esto con tal de silenciar a los católicos tradicionalistas.

Ciertamente no es el modo paciente que uno esperaría ver en un sacerdote católico que trata de acercar almas traumatizadas por la infinita serie de escándalos sexuales de sacerdotes en la Iglesia de hoy. ¿Dónde está la compasión que estos mismos neocatólicos insisten en utilizar cuando se trata del dialogar con homosexuales, protestantes, ortodoxos, ateos, etc.?

“Golpéenlo”, masculló Sir Richard Rich a Cromwell mientras arrojaba a Tomás Moro bajo los caballos para lamer botas y conseguir el favor de los enemigos de la Iglesia en la Inglaterra del siglo 16.

“Arréstenlos,” insinúa el padre Longenecker, “porque tarde o temprano estos católicos tradicionalistas recurrirán de todas formas a la violencia.”

Dado que no nombra a ninguno de nosotros, está claro que nos acusa a todos. El padre nos dice que no dará nombres porque no desea “regodearse en aguas servidas”, por lo que sus lectores deberán sacar sus propias conclusiones respecto a quiénes se está refiriendo. ¿Todos los tradicionalistas? ¿Algunos? ¿Unos pocos? ¿La mayoría? ¿Muchos? ¡Quién sabe! El padre no lo dice. Él no discrimina en su calumnia, la que intenta justificar basándose en que los tradicionalistas “no tienen verdadero arrepentimiento en sus corazones, y están impulsados por el peor de los orgullos: el orgullo espiritual.”

¿Cómo lo sabe? ¿Los entrevistó a todos? ¿Escuchó sus confesiones? Y, por cierto, ¿quién es él para juzgar?

De acuerdo al padre Dwight, los tradicionalistas saben más que el Papa, lo que los hace no mejores que los fundamentalistas protestantes. (Supongo que el ecumenismo tiene límites, después de todo). Los tradicionalistas también se creen que son “el Remanente [vaya, me pregunto por qué el padre lo escribió con mayúscula] de los fieles que quedan,” y su respuesta a este ataque gratuito será “retirarse más aún dentro de la fortaleza santa que se construyeron y tirarme piedras sobre el parapeto—sin responder a mi punto, sino insultándome”.

¿Nosotros somos los que lo insultamos? La ironía de este tonto intento por prevenir cualquier defensa legítima contra su ataque petulante se pierde en un hombre que acaba de escribir un artículo entero para llamar a sus hermanos católicos “paranoicos, fundamentalistas, promotores de odio, teóricos de la conspiración con complejo de persecución, que están enojados y son moralistas, y propensos a la violencia.”

Gracias a Dios, el padre Longenecker no está a favor del insulto. ¡Eso sería muy malo!

Mientras los heridos caminantes de la Iglesia Católica ahora deben tolerar la homosexualización del sacerdocio, la protestantización (‘trivialización’ fue la palabra utilizada por el papa Benedicto) de la liturgia, la “apostasía silenciosa”, la pérdida de la fe en sus hijos, y el espectáculo bizarro de un pontificado que claramente descarriló—el padre Dwight sale al rescate en un intento desesperado por demonizar a quienes no están de acuerdo con él mientras que, al mismo tiempo, les muestra a los poderes reinantes que pueden confiar en él para asistirlos tanto como les plazca.

Quizás, tan pronto como termine de anatemizar a las ovejas dispersas, el padre Longenecker sea tan bueno de publicar una retractación de su afirmación difamatoria en la que estamos a punto de “pasar de la violencia verbal a la violencia física.”  Ciertamente, dentro del clima presente en el que el terrorismo local es una prioridad para las fuerzas de seguridad de todas partes, el padre puede ver cómo sus palabras podrían usarse contra los buenos católicos de todo el mundo, amenazando a sus sacerdotes, niños y escuelas.
Ya sea que en su ataque se esté refiriendo directamente a The Remnant o no, en nombre de todos los católicos tradicionalistas, exigimos una retractación del padre Dwight Longenecker.

Michael Matt

Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original.

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NOTAS:

[1] Southern Poverty Law Center: es una organización no gubernamental de defensa de los derechos civiles conocida por sus victorias legales contra grupos supremacistas blancos; su representación legal de las víctimas de grupos extremistas; su clasificación de milicias y organizaciones extremistas; y su programa educativo que promueve la tolerancia. El SPLC también clasifica y lista grupos extremistas o, como se llaman en EE. UU., «grupos de odio», organizaciones que en su opinión denigran o atacan a colectivos enteros de personas por atributos que están fuera de su control.




Michael Matt
Michael Matthttp://remnantnewspaper.com/
Director de The Remnant. Ha sido editor de “The Remnant” desde 1990. Desde 1994, ha sido director del diario. Graduado de Christendom College, Michael Matt ha escrito cientos de artículos sobre el estado de la Iglesia y el mundo moderno. Es el presentador de The Remnant Underground del Remnant Forum, Remnant TV. Ha sido Coordinador de Notre Dame de Chrétienté en París – la organización responsable del Pentecost Pilgrimage to Chartres, Francia, desde el año 2000. El señor Michael Matt ha guiado a los contingentes estadounidenses en el Peregrinaje a Chartres durante los últimos 24 años. Da conferencias en el Simposio de Verano del Foro Romano en Gardone Riviera, Italia. Es autor de Christian Fables, Legends of Christmas y Gods of Wasteland (Fifty Years of Rock n' Roll) y participa como orador en conferencias acerca de la Misa, la escolarización en el hogar, y el tema de la cultura, para grupos de católicos, en forma asidua. Reside en St. Paul, Minnesota, junto con su esposa, Carol Lynn y sus siete hijos.

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