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10 razones por las que se debe rezar fuera de un centro de aborto

Nota del editor: Natalie Brumfield, líder comunitaria en Birmingham de Bound4LIFE y activista de 40 Días por la Vida, ha estado rezando fuera de centros de aborto desde que era niña.  Después de leer una lista de Top 10 opositora,  se sintió motivada a responder con amor.

  1. Dios te lo ha pedido.

“También de entre ellos busqué yo quien levantase muro y se pusiese en la brecha frente a mí en favor de la tierra, para que yo no la devastase, y no la hallé”. Ezequiel 22 30.

Dios ha pedido a su pueblo que se ponga en la brecha y rece a favor de las injusticias bíblicas de su país. Caemos en una posición aterradora cuando no hay nadie que se ponga en marcha a favor de estas familias en crisis y sus bebés en la línea de fuego, donde está sucediendo la mayor injusticia.

La injusticia es que se les está alimentando con mentiras a estas familias desesperadas a cambio de los costosos servicios de los centros de aborto; bebés inocentes están siendo asesinados debido a estas mentiras y por el gran lucro.

  1. Rezamos para ser la voz de los sin voz

“…abre tu boca a la sentencia justa y haz justicia al pobre y al miserable”. Proverbios 31 9.

Dios ha pedido a su gente una y otra vez en las Escrituras que sean la voz  y defensa de quienes no las tienen. No hay nadie con menos voz en este momento que los bebés en el vientre de sus madres que no tienen los medios para defenderse a sí mismos.

Estamos llamados para ser la voz no solo en la política, en la iglesia, en el ámbito social – pero también, con mayor importancia, en la oración. Que estos bebés vivan o no está en disputa con nuestras oraciones, que estas madres, padres, trabajadores y doctores de los centros de aborto lleguen a conocer la verdad sobre lo sagrado de sus propias vidas.

  1. Las personas deben ver que  a alguien le importa.

“Ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas, y así cumpliréis la ley de Cristo”. Gálatas 6 2.

“No hagáis nada por espíritu de competencia, nada por vanagloria; antes, llevados de la humildad, teneos unos a otros por superiores, no atendiendo cada uno a su propio interés, sino al de los otros”. Filipenses 2 3-4.

No es nada sencillo rezar constantemente en los centros de aborto. Luego de varios años, me pesa demasiado. Es agotador. No me hace popular. He perdido amistades especiales a través de los años. Y la realidad que se vive dentro de esos edificios me desgarra el corazón una y otra vez.

Pero no se trata de mí. Se trata de cada mujer que no tiene a nadie a quien recurrir y que se siente totalmente desesperada. Se trata de esa pareja que la semana pasada no tenía ni idea que estaría conduciendo hacia un centro de aborto decidiendo si su bebé viviría o moriría. Se trata de ese bebé que posiblemente no vivirá para ver el mundo fuera del vientre de su madre. Se trata de estar allí para los otros y ayudarlos a cargar con el dolor.

Y yo sé que la oración y la presencia significan algo para las personas con las que he hablado y he rezado mientras entra o sale de esos lugares. Me lo han dicho. Entonces voy y rezo – porque necesitan ver que a alguien le importa.

  1. Aunque no sea lo más cómodo, compartir el mismo espacio es vital.

“Corren de mis ojos ríos de agua por la ruina de la hija de mi pueblo”. Lamentaciones 3  48.

No cabe duda alguna que Jesús escucha nuestras oraciones desde cualquier lugar que recemos. Pero no se puede negar que rezaremos con más fervor en la acera fuera de un edificio en donde sabemos que el futuro de una mujer y su hijo cambiará para siempre.

Es desalentador y devastador. Pone a nuestras almas en urgencia para gritar en oración. No es cómodo rezar fuera de un centro de aborto, o ser tan vulnerable. Está bien. Si te sientes extremadamente débil, incómodo e impotente en la oración: vas por el buen camino.

En esa situación tan incómoda, comprendemos lo que esa mujer está sintiendo. Entonces podemos realmente interceder por ella, por ese niño indefenso y por su familia. Todos necesitamos a Jesús cada hora, pero raramente sentimos esa desesperación como cuando rezamos.

  1. Los niños pequeños  tienen autoridad.

Preguntó Jesús, “¿Oyes lo que éstos dicen? Respondióles Jesús: Sí. ¿No habéis oído jamás: “De la boca de los niños y de los que maman han hecho salir la alabanza”?” Mateo 21 16.

Tenía 7 años cuando fui con mi padre a rezar fuera de un centro de aborto. Él me dijo que mis oraciones eran importantes para Dios. Y yo supe que era verdad. ¿Me divertí ese día? Sí, lo hice. Amaba estar con mi padre y amaba saber que mis oraciones para que esos bebés vivieran ese día eran escuchadas en algún lugar del cielo. Fue divertido.

Mi esposo y yo llevamos a nuestro hijo de 4 años a rezar regularmente. Juega al semáforo en la acera, colorea con yeso en el suelo (usualmente coloreando lo que su papá dibujó o tratando de dibujar un retrato de él). Pero en medio de sus juegos, reza en voz alta con su propia oración: “Por favor, ayuda a los bebés, Jesús”.

Y después de irnos, ya sea en el camino a casa o antes de dormir, me dice: “Mamá, ¡hice feliz a Jesús!” Yo no le dije eso. Nuestro pequeño siente el gozo de Jesús sobre él cuando reza por los bebés. Incluso le pregunté casualmente hace algunos días cuál era su cosa favorita, y me dijo: “¡Bebés!” Sé que esta oración de 4 años es escuchada tan fuertemente (o incluso más fuerte debido a su pureza) como la mía de 32 años.

Enseña a tus hijos a alabar a Jesús y a rezarle a Él por cosas importantes. ¿Acaso mi hijo de 4 años entiende lo que sucede dentro de ese edificio? No. Pero sus oraciones por los bebés tienen gran autoridad.

  1. El aborto afecta a todos.

“¡Cómo se sienta en soledad la ciudad populosa, es como viuda la grande entre las naciones; la señora de provincias ha sido hecha tributaria!” Lamentaciones 1  1.

“…y curaban las llagas de mi pueblo a la ligera, diciendo: “Paz, paz,” cuando no había paz”. Jeremías 8 11.

El aborto afecta a todos: madres, padres, abuelos, hermanos – e incluso a los profesionales de la medicina que los practican. Afecta a los negocios, los dólares de tus impuestos y al futuro de América. No es una decisión tan personal y privada como el mundo nos lo vende. El aborto nos afecta a todos por igual.

El aborto en nuestra sociedad nos roba la vida a cada uno. El aborto pudo haberte robado de cualquiera: un hermano o hermana, una esposa o esposo, una futura nuera o yerno, un primo, una tía o un tío o un mejor amigo. Y eso es solo un espectro del efecto personal de una realidad compartida.

El aborto priva a las familias de los niños que les gustaría tener la oportunidad de adoptar. No podemos escapar del toque del aborto de cualquier forma en nuestras vidas. Reza en un centro de aborto porque tienes algo que perder.

  1. Rezamos para salvar una vida

“Y en verdad Tú eres el que me sacaste del vientre, el que me inspirabas confianza desde los pechos de mi madre. Desde el útero fui entregado a Ti, desde el vientre de mi madre Tú eres mi Dios”. Salmos 22 10-11

“..que hechura suya somos, creados en Cristo Jesús, para hacer buenas obras, que Dios de antemano preparó para que en ellas anduviésemos”. Efesios 2  10.

Uno de los primeros años de mi compromiso de ir a rezar fuera de un centro de aborto como adulta, tuve el honor de rezar con un padre que estaba confundido. Ella dijo que la decisión final la tomara él y no sabía qué responderle.

Él llegó cuando yo estaba rezando, sin siquiera saber qué decirme. Le pregunté si necesitaba que rezara con él. Él dijo que sí. Mientras estábamos parados ahí nunca olvidaré que recé tan fuerte (aunque algo desordenado) como pude para que el corazón de este padre se volviera hacia su hijo. Intercambiamos información porque él iba a necesitar ayuda sin importar cuál fuera su decisión.

Unas semanas después, luego de rezar mucho, recibí un correo electrónico que decía que la pareja había decidido quedarse con su bebé. Actualmente el pequeño bebé tiene 5 años y medio. Pienso en él cada vez que voy a rezar afuera de un centro de aborto. Sus padres dicen que ese bebé salvó su vida también. Fue a través de él que obtuvieron una fe verdadera en Jesús.

Tu presencia fuera de un edificio importa y Jesús permite que tus oraciones algo desordenadas sirvan para salvar vidas.

  1. Todos pueden rezar

“Por nada os inquietéis, sino que en todo tiempo, en la oración y en la plegaria, sean presentadas a Dios vuestras peticiones, acompañadas de acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guarde vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús…” Filipenses 4 6-7.

Todo hijo de Dios puede rezar – esta es una de las principales razones por la cual una familia completa puede rezar en la calle por otras familias en crisis. No existen pre requisitos ni requerimientos de edad.

Todos estamos capacitados en Jesucristo, jóvenes y adultos. No hay nada que temer en la oración; es sencilla y efectiva.

  1. La oración es el gran trabajo

“…y todo cuanto pidierais en la oración lo recibiríais…” Mateo 21 22.

He sido testigo del poder de Dios trabajando a través de mis más débiles oraciones por medio de la fe. Esta promesa, que la oración es la más poderosa obra si tienes fe, me recuerda a una cita del capellán del tiempo de la guerra Oswald Chambers:

“Orar no nos pone en forma para el gran trabajo, orar es el gran trabajo”.

¿Por qué no harías el “gran trabajo” si es ahí donde los más grandes trabajos y milagros suceden? Si estuviera legalmente autorizado, estaría sentada  dentro de esa sala de espera rezando con cada persona en esas sillas – porque lo que deseo es mirarlos a los ojos y coger sus manos mientras rezo. Pero como eso no está permitido, rezo lo más cercano posible: en la acera.

Aunque nuestras oraciones no están limitadas por líneas, Jesús me ha enseñado que debo ir a los lugares que más necesitan la gran obra. Has sido enviado como Su representante en todo su amor, compasión y autoridad.

  1. Actos de compasión vendrán luego.

“Viendo a la muchedumbre, se enterneció de compasión por ella, porque estaban fatigados y decaídos, como ovejas sin pastor”. Mateo 9 36.

Cuando vas a rezar fuera de un centro de aborto, estás comprometiéndote a seguir a Dios mientras Él te guía en oración para seguir a Cristo en actos de compasión. Siempre debemos estar dispuestos a ser la respuesta a nuestras propias oraciones. Difícilmente encontrarás un momento de intercesión divina donde Él no te guíe por el camino tangible del amor.

Se han dado “baby showers” y finanzas, se dan clases para padres y madres y ultrasonidos, se ofrecen y encuentran trabajos, viajes hacia los centros locales de crisis de embarazo y bebés adoptados. Y lo más asombroso, las personas han comenzado a pedirle a Jesús que sea su Señor y Salvador. Es un honor ser testigo de estos milagros.

Fue en esas horas de oración en la acera fuera de un centro de aborto donde comencé a abogar por mi centro local de crisis de embarazo… decidí que quería ser una madre adoptiva…recé para que pudiera adoptar a un niño de este difícil lugar. Allí Jesús moldeó mi corazón para que hiciera lo que fuera para ser una respuesta para estas madres, padres y niños inocentes.

Ven y ve con tus propios ojos. Reza fuera de un centro de aborto y observa los milagros que Jesús hará en nombre de su amor por medio tuyo.

Natalie Brumfield, líder comunitaria de Bound4LIFE Birmingham, sirve en el centro para crisis de embarazo local Save-A-Life y en su iglesia. Este artículo de Bound4LIFE ha sido reimpreso con autorización.

Natalie Brumfield

[Traducido por Carmen Gaytán. Artículo original]




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