(Publicado en la cuenta de X de Michael Matt.)
En realidad no es cisma. Y hace falta corregir el sentido de la palabra cismático. En los últimos siglos hemos tenido un concepto muy reductivo de lo que es cismático, una idea excesivamente legalista. Y tenemos también un concepto reductivo de la obediencia. Hemos llegado a absolutizar la obediencia al Papa, que es una criatura, no es Dios. El Papa no es Dios. Y en realidad, me veo obligado a afirmar que en la mentalidad de muchos, sean tradicionalistas o conservadores, incluso obispos o cardenales, hasta nuestros tiempos, ha habido una divinización implícita del Papa. Digo implícita. No formal, no explícita, sino implícita. Por eso, toda desobediencia queda inmediatamente etiquetada: como eres desobediente, eres cismático.
Esto era ajeno a la gran tradición de la Iglesia. Era algo desconocido para los Padres de la Iglesia. Soy estudioso de la patrística, y por tanto sé que cuando San Atanasio desobedeció al papa Liberio, éste lo excomulgó. Sostengo que fue una excomunión de naturaleza formal. Desde luego, legalmente, fue una excomunión. Pero sostengo que, a los ojos de Dios, se trató de una excomunión inválida. ¿Cómo pudo el papa Liberio, que llegó a colaborar en cierta forma con los arrianos y tuvo tanta ambigüedad, cómo pudo excomulgar al mayor defensor de la ortodoxia? Yo creo que, a los ojos de la historia, la excomunión de San Atanasio por parte del papa Liberio fue inválida.
Me parece que lo de la Fraternidad San Pío X es en cierto modo providencial. Dios lo permite porque somos una gran familia y la Fraternidad San Pío X pertenece a nuestra familia. No está fuera de la Iglesia.
† Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Santa María de Astaná




























