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Bergoglio y la guerra social

-La Argentina –lo digo pensando en algún observador extranjero que necesitara saberlo- tiene problemas de todo tipo. Pero en los últimos años hay dos que le han sido “instalados” por la fuerza, y que merecerían algunos comentarios. Nos referimos al terrorismo mapuche y a la campaña sistemática de usurpación de tierras, campos o propiedades,tanto rurales como urbanas.

-Escapa a estas pocas líneas cualquier pretensión analítica, pero digamos que ambos problemas mencionados poseen, entre otros, el común denominador del recurso a la violencia; perfectamente pensada, planificada y ejecutada por distintas agrupaciones de izquierda, que llevan a cabo así la llamada “guerra social”, diseñada ya, principalmenge en el Foro de San Pablo. Cuando decimos “agrupaciones de izquierda”, nos vemos obligados a incluir, dolorosamente, a ciertos sectores de la Iglesia Católica, con cargos jerárquicos relevantes, que de un modo explícito apoyan estos reclamos revolucionarios, y se ponen de su parte invocando indebidamente la llamada “opción preferencial por los pobres”. Escribimos “indebidamente”, porque,en rigor,no son los pobres genuinos los que se dedican al latrocinio  y a las actividades terroristas, sino  un lumpen rentado y subsidiado expresamente para provocar la anarquía como  programa ideológico.

-Este lumpen llevado a sobreactuar con furia frenética sus apariciones tiene como visibles y explícitos responsables a los llamados “Movimientos Populares y Sociales”. Son varios, repartidos en distintos países del mundo, y por supuesto en el nuestro existe más de uno. Pero en este momento su dirigente más escandaloso y vergonzante se llama Juan Grabois. Su prontuario es frondoso, sus actuaciones delictivas se consuman con impunidad y su afinidad con el actual gobierno es formal y expresa, aunque no está libre de fluctuaciones y de calculadas ambigüedades. Grabois fogonea por igual el vandalismo mapuche y las ocupaciones ilegales de territorios  privados o estatales. Y estos datos no son secretos ni hay que estar averiguándolos mediante algún equipo detectivesco. Son hechos que suceden con lenidad a la vista de todos, y que el mismo agitador los da a conocer con orgullo a través de las redes sociales. Cómo será el grado de descomposición al que hemos llegado que, mientras escribimos estas líneas, el Gobierno anuncia la entrega de una abultada suma de dinero mensual a los confiscadores y usurpadores de tierras, con tal de disuadirlos de su conducta. Un dinero que supera el que gana hoy en el país un honrado proletario.

-Hasta aquí todo lo narrado resulta gravísimo, sobre todo por la falta absoluta de frenos, castigos o de legítimas represiones por parte del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial de la Argentina. Las Fuerzas Públicas tienen las manos atadas; y si en ocasiones, como en el día de hoy, se les permite actuar, el protocolo represivo es absurdo, y el agravio que reciben a cambio es enorme. Ni hablemos de las agresiones físicas y de las sanciones políticas. Pero insistimos: todo lo narrado sería gravísimo si no se le sumara, para potenciar la demencia, el hecho inicuo de que Bergoglio apoya públicamente al precitado delincuente Grabois. No sólo lo apoya y le brinda su amistad, aquiescencia y simpatía, sino que lo ha nombrado desde 2016 Asesor del Consejo Pontificio de Justicia y Paz, siendo frecuentes los viajes y los encuentros en Roma. El último ejecutado la semana pasada, cuando en el país, desde hace ocho meses, están cancelados la mayoría de los vuelos, y restringida tiránicamente la conexión entre las provincias internas.

-No es casualidad que, en la “Fratelli Tutti”, Bergoglio menciona en varios pasajes (vg.116, 169) su admiración por esos Movimientos Sociales y Populares, con los cuales realizó en Roma un “Encuentro Mundial de Movimiento Popular”, en octubre de 2014 y otro similar en el 2017.Ambos “Encuentros” son referidos en la encíclica, con tono ponderativo y congratulatorio. A pesar de que la totalidad de esos movimientos manifiestan una explícita filiación o connotación marxista. Incluyendo los cinco que representaron a la Argentina, bien conocidos aquí por su activísima militancia subversiva, anarquizante y desquiciadora. Son ellos: Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), Federación Argentina de Cartoneros y Recicladores (FACyR),Movimiento De Trabajadores Excluidos (MTE), Corriente Villera Independiente (CVI), Movimiento de Trabajadores Excluidos.

En pocas palabras:la Guerra Social, con sus dos principales vertientes, la del anarquismo indigenista virulento y la de los usurpadores de propiedades, encuentran en Bergoglio su verdadero y último líder; y en última instancia su principal sustento ideológico. Sea por la idolatría pachamámica consagrada oficialmente en el Vaticano, como por el manifiesto énfasis puesto en diluir los contornos de la legitimidad del derecho de propiedad.

-Faltaba algo más para completar el manicomio eclesiológico, y Bergoglio nos lo ha ofrecido. Estos Movimientos Sociales y Populares han sido elevados prácticamente al carácter de agentes del nuevo mesianismo, el único en el cual parece creer hoy Francisco: el mesianismo de la solidaridad sociológica, terrenalista e inmanentista, cuyo salvador y redentor ya no es Cristo sino la acción solidaria con los supuestos excluidos. “La solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares”(Fratelli tutti, 116). La historia en la concepción bergogliana tiene,pues, un motor hondo, que es el conjunto de los grupúsculos comunistas internacionales; y una meta determinada:la “sororidad” naturalista y horizontalista con los hipotéticos descartables. Hipotéticos, decimos, porque la verdad es que,en la “Iglesia” que encabeza hoy este personaje siniestro, lo único verdaderamente periférico, excluido y descartado es la Fe Católica.

Ahondando aún más en la felonía y en la heterodoxia, si cabe, Bergoglio sostiene que los dirigentes y los miembros de estos movimientos sociales y populares “son sembradores de cambio, promotores de un proceso en el que confluyen millones de acciones grandes y pequeñas encadenadas creativamente, como en una poesía. En este sentido son “poetas sociales”, que trabajan, proponen, promueven y liberan a su modo (Fratelli tutti, 169).

-El círculo de insensateces se ha cerrado del modo más endemoniado posible. Para entenderlo hay que acudir a aquello tantas veces citado de José Antonio Primo de Rivera. “A los pueblos –decía el Jefe de Falange- no los han movido nunca nada más que los poetas. Y ¡ay! del que no sepa levantar contra la poesía que destruye, la poesía que promete”.

Algunas veces hemos explicado los perfiles y los alcances clásicos que tiene este binomio joseantoniano; muy lejos de haber sido lanzado tan sólo como recurso retórico o esteticista, para plantearse y proponerse en cambio como un verdadero ideario espiritual, y hasta como una encrucijada existencial. Porque la poesía promisoria es la adecuación de la inteligencia a la gracia de la cosa; es la interrogación a Dios para saber los nombres de las cosas, y es el vaticinio o proclamación de lo que Dios ha querido y quiere. Su antítesis,en cambio,la poesía que destruye, es tal y como tal destruye, precisamente por ejecutar lo contrario. Su inspiración no esta en la Gracia Divina sino en la desgracia del Maligno. Su sostén no es el “entusiasmo o delirio  divino”, del que tanto nos hablara Pieper explicando a Platón; sino el resentimiento y el rencor clasista alimentado por el Mentiroso desde el Principio.

-Si los nuevos poetas sociales son estos miserables anarquistas, terroristas, agentes del odio revolucionario predicado y exigido por el Che Guevara. Si la “nueva melodía cristiana” la ejecutarán estas tribus de parias homicidas, sin filiaciones divinas ni históricas ni hogareñas, es fácil deducir en qué se ha convertido una “Iglesia” cuya cúpula los tiene por paradigmas, les escribe encíclicas y les organiza Pastorales Aborígenes o Encuentros Internacionales en Roma. Se entiende entonces porqué Bergoglio y uno de sus más alucinados sirvientes, Monseñor Taussig, han decidido cerrar de modo cruel y artero, uno de los Seminarios más nutridos y prestigiosos que tiene hoy la Argentina: el de la diócesis de San Rafael. Allí se enseñaba la melodía cristiana de la Tradición, no la de la Insurrección Social y Popular.

-Los griegos usaban la precisa palabra “hecatombe” para designar un horrible festejo religioso consistente en la matanza de cien bueyes. Y por extensión, claro, el término se utilizó y se utiliza para mencionar un desastre espantoso. Dios nos de la fuerza para no sucumbir ante la actual hecatombe provocada en la Iglesia y en nuestras patrias por quienes han sustituido el recto culto de latría a la Santísima Trinidad por la idolatría vergonzante, animaloide y tribal . Es la fuerza de los genuinos poetas la que necesitamos, porque –como decía D`Annunzio en 1942- “Un atto è la parola del poeta comunicata alla folla, un atto come il gesto dell’eroe”.

Antonio Caponnetto
Antonio Caponnettohttp://elblogdecabildo.blogspot.com/
Argentino. Nació en la Ciudad de la Santísima Trinidad el Dia de San Miguel Arcángel de 1951. Es Profesor de Historia y Doctor en Filosofía

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