THE REMNANT

¿El camino a Roma y el ascenso del Papa Pedro II?

El Cardenal Pietro Parolin y los Caballeros de Malta

¿Bergoglio ha alcanzado el límite de su funcionalidad? ¿De ser así, qué sigue en la agenda?

Mientras que muchos ojos aún permanecen detenidos en el repulsivo negocio de Fátima, mirando a los cielos en busca del fuego de lo alto, la fuente de rumores está disparando de nuevo. Hay personas que quieren que esta información salga a la luz, y me la envían a mí y a otros que conozco que hacen un trabajo similar. También tuve conversaciones con varias personas que compartieron lo que escucharon. Por lo tanto supongo que es más o menos mi trabajo unir las piezas del rompecabezas, con un fragmento recibido de una persona, otro de otra, y ver si puedo armar una imagen.

(Nota Bene: todo debe tomarse con subjuntivos y condicionamientos… estamos hablando de rumores y especulación, no lo olviden):
La versión corta es que al cumplirse los 4 años del papa Francisco Bergoglio, todo el poder y el dinero de las instituciones de la Iglesia Católica están en manos de una revolución completamente triunfante, post-conciliar, secularista, globalista y neo-modernista. Es por esto que pienso que el reinado de Bergoglio no durará mucho más. Su objetivo ha sido alcanzado; la “renovación irreversible” de la Iglesia, de Maradiaga se ha cumplido.

El mismo Bergoglio ha sido grabado diciendo que pensaba que su pontificado duraría unos 4 años. Y aquí estamos. Sabemos que ciertas personas lo pusieron en ese lugar por razones concretas. Él debe llevar a cabo tareas muy específicas, y creo que ya lo ha hecho. Creo que, en general, su trabajo era completar el trabajo de demolición de los revolucionarios radicales y su proyecto de Derrumbe Vaticano; es decir, la reconstrucción total de la Iglesia Católica en línea con su visión.

Él iba a ser la bola de demolición para golpear las estructuras institucionales, la máquina para retirar el poder de la curia, especialmente el poder de los poderosos de la vieja guardia Vaticana, como Sodano y Bertone, nombres que ahora ni se escuchan. Él debía alinear a la Iglesia con globalistas secularistas como George Soros, y poner todo o casi todo el control del dinero en manos de los alemanes y sus banqueros.

Él debía borrar los vestigios de los nombramientos de Juan Pablo II y Benedicto XVI en la curia y en sedes estratégicamente importantes alrededor del mundo (pregunta: ¿qué tienen en común las diócesis de Chicago y Tulsa?), nombrar el correcto tipo nuncios para que las conferencias nacionales de obispos – que habían comenzado a recaer con los últimos dos Papas – pudieran ponerse a raya. Y por último, debía asegurar su sucesión, por un lado, nombrando a dedo la correcta clase de hombres para el Colegio Cardenalicio y, por otro, aislando, aterrorizando y desmoralizando al remanente de los “conservadores” de Ratzinger.

En términos generales, debía cortar la conexión entre las estructuras de poder eclesiástico y las doctrinas, especialmente las doctrinas que el mundo secular encuentra más objetables; es decir, respecto al sexo y el matrimonio. Debía completar la desacralización de la Iglesia como institución y remover los últimos obstáculos para una unión funcional entre el catolicismo, las facciones “liberales” de otras confesiones cristianas y otras religiones, y las elites globalistas transnacionales de Bruselas y Nueva York.

Él cumplió con todas estas cosas, y ha llegado la hora de que la revolución pase a la siguiente fase. Lo que sea que Francisco haya planeado a continuación – y todavía oigo hablar de “algo grande” en proceso – probablemente no esté en la agenda. (Quizás esté comenzando a vislumbrarse su forma. cf: el artículo de Marco Tossati de hoy sobre el nombramiento de una “comisión” para “reexaminar” Humanae Vitae. De ser así, y no hay razones para dudarlo, estoy segura de que el trabajo de la comisión florecerá sin importar quién ocupe el trono.)

Lo que creo es que ahora que la bola de demolición ha cumplido su tarea, le toca el turno al cirujano.

¿De qué estoy hablando? La bola de demolición era necesaria para derribar las últimas estructuras grandes, los grandes edificios cubiertos de polvo y en camino a derrumbarse. Organizaciones como las oficinas curiales que sostenían las cosas y cuya resistencia ahora ha sido neutralizada o derrocada: la Academia Pontificia para la Vida y el Instituto JPII; el IOR; el Culto Divino y los sacramentos; la CDF; Cor Unum y Caritas, bajo los intentos de reforma del cardenal Sarah; la Congregación para Institutos de Vida Consagrada y la nueva visión de la vida religiosa contemplativa de las mujeres; la Rota Romana y las nueva regulación para las nulidades; la “modernización” y “racionalización” de las comunicaciones sociales.

Sin lugar a dudas, creo que Francisco ha superado todas las expectativas de sus camarillas, habiendo pasado por encima de toda la curia, inventando estructuras gubernamentales totalmente nuevas y de ficción, y decretando con un simple gesto que, de ahora en más, las conferencias nacionales deberán cuidarse ellas mismas. Efectivamente, bajo Francisco no ha habido en absoluto un “Vaticano”. Solo sus amigos de copas, sentados en la mesa en almuerzos de cinco horas en Casa Santa Martha. Los prelados aún se presentan a trabajar, pero nadie consigue la aprobación del jefe, quien simplemente no se preocupa por ellos ni por lo que ellos hacen.

Pero el problema de los revolucionarios es que todavía quedan personas como nosotros. Los pequeñitos allí afuera en los pequeños y grandes bolsones de resistencia. Personas como Matthew Festing y los Caballeros de Malta, los Franciscanos de la Inmaculada, los monjes de Nursia, los ordinarios anglicanos, los oratorios de Londres y Toronto, la parroquia de San Juan Cancio, los Norbertinos de California y los Agustinos de Lagrasse, la FSSP, el Buen Pastor, y el Instituto Cristo Rey. Hay ciertos obispos de la “vieja guardia” de JPII y Benedicto XVI por todo Europa, las Américas y Asia que han influenciado y continúan atrayendo muchas vocaciones jóvenes “conservadoras”. Hay tipos ruidosos como el cardenal Zen, y silenciosos como el obispo Laun, Rey y Jugis.

Están las nuevas órdenes religiosas “conservadoras” de la era de JPII, y la resistencia que se negó a aceptar desde el principio, como las monjas Rosano en la Toscana – más o menos el único monasterio para mujeres del país que mantuvo el oficio divino monástico en latín y tiene 60 monjas y muchas vocaciones como prueba de ello. Hay algunos, como la abadía de Heiligenkreuz, que por un momento probó la propuesta del Derrumbe Vaticano y decidió que era mejor retroceder. Hay bolsones de resistencia entre los Dominicos. Hay pequeños emprendimientos, nuevas comunidades en formación, casas benedictinas como Gower, Missouri y Silverstream en Irlanda, y aquellos independientes que se fundaron localmente con esperanza y que quieren adoptar hábitos, vida en común, e incluso las formas litúrgicas tradicionales. Están los Benedictinos que todos conocen como contrarrevolucionarios: Fontgombault, Le Barroux, Kergonan y Jouques, Clear Creek y Santa Cecilia en Ryde. Y por supuesto, están todas esas Carmelitas y pobres Clarisas orando y orando sin cesar.

Descendiendo algunos niveles a las editoriales, centros de estudio y rectores universitarios, colegios de humanidades y centros de estudio de posgrado. Hay organizaciones pro-vida, grupos de scouts y sociedades de adoración, las Sociedades de Chesterton, grupos de adultos jóvenes y la Legión de María, los cuales todos podrían ser llamados la “sociedad civil” de la Iglesia, los laicos actuando de acuerdo a su estado de vida.

Y también está Summorum Pontificum, que resultó un problema mayor al esperado: ahí sentado en plena luz del sol, hundiendo sus raíces más y más cada día, floreciendo y sacando más brotes, viñas y flores que se transforman rápidamente en frutos.

Hay todo esto en qué pensar. Y para estos no se necesita una bola de demolición. Se necesita un cirujano.

Los revolucionarios fueron frenados en el 2005, y desde entonces se quedaron furiosos con eso. No sorprende que en el 2013 haya terminado su paciencia – hasta Kasper, que es de la segunda generación, se subió. Martini estaba muerto, al igual que Hume; Danneels y Lehman estaban alcanzando la jubilación obligatoria, y quién sabe cuánto tiempo durarían después de eso. Habían aguantado durante décadas, esperando y planeando durante el largo período de Juan Pablo II y el breve de Benedicto – al que intentaron tornar lo más caótico posible – y ahora finalmente pudieron poner a su propio hombre en el cargo, el toque final de la pirámide conciliar, por así decirlo. Pero ahora que la revolución está finalmente en marcha, aquellos que sabían quién era él también sabían que había cosas que necesitaban hacerse y que Bergoglio no podría hacerlas.

Pero incluso durante la larga pausa, hicieron toda la preparación preliminar. En cinco décadas, tomaron y fortalecieron su control en todas las instituciones de la Iglesia. Crearon y luego controlaron las conferencias de obispos, que hicieron su parte en la destrucción de la vieja fe; hicieron todo lo posible por controlar el proceso de selección de los nuevos obispos a través de la cuidadosa selección de nuncios. Y con estas estructuras, controlaron firmemente la educación católica – crucialmente lo seminarios, por supuesto – desde el principio.

A través de los alemanes tuvieron durante un tiempo el control de una buena suma de dinero – razón por la cual los obispos alemanes pudieron burlarse del papa Juan Pablo II que quería que dejaran de aprobar las autorizaciones gubernamentales de abortos. Y ahora que tienen control de los bienes del Vaticano (el generador de dinero siempre ha sido el negocio de bienes raíces) tienen casi todo lo que queda. Por supuesto que las órdenes religiosas femeninas estaban perdidas desde hace 30 años.

El manejo del poder actual en la vida religiosa está dividido entre los Jesuitas, la Legión y el Opus Dei. Francamente, en términos de política eclesiástica, no importa nadie más, excepto quizás alguno de los ricos italianos o europeos poderosos a nivel político en los nuevos “movimientos” como San Egidio y Comunión y Liberación. Pero hasta ahí llegamos.

Los Caballeros de Malta era un asunto que hasta fines del año pasado mostraba una posición ambigua respecto a la revolución, y fue el hecho de que el negocio se desarrollara frente a los medios de comunicación alternativos lo que los traicionó. El problema de la Soberana Orden Militar de los Caballeros de Malta fue que, si bien ellos mismos no tenían dinero, los caballeros ordenados – la mayoría de los cuales no pertenecía a la nobleza – tenían más poder según las constituciones. El dinero estaba en manos de la nobleza alemana y austríaca que no estaban ordenados y por lo tanto no ostentaban el poder. Para un hombre como Albrescht von Boeselager (el “von” es la clave aquí), hijo de una antigua familia noble alemana, parecía la inversa de lo que debía de ser.

Las peculiaridades de las constituciones de los Caballeros causaron lo que para la revolución fue un problema… uno que ahora ha sido resuelto. En los próximos meses, estén atentos a la completa reforma de las constituciones para poner el poder constitucional en manos de los ricos nobles alemanes laicos y fuera de las manos de los religiosos caballeros ordenados. Me dijeron que es probable que estemos en camino a la creación de dos instituciones históricas vagamente relacionadas pero separadas, una con religiosos caballeros ordenados que mantendrían la pompa, la ceremonia y los trajes, y puedan quizás participar en alguna medida en el servicio de la orden a los pobres; y la otra, una ONG secular dirigida desde Alemania o Bruselas con voz en las estructuras de poder del Vaticano, y a cargo de las cuentas bancarias.

Y esto fue, mayormente, obra del Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, no Francisco. Todo lo que leí y escuché acerca del complicado y confuso asunto de los Caballeros de Malta indica que fue Parolin quien estuvo detrás de todo. Fue Parolin, su amigo, a quien Boeselager recurrió tras haber sido removido por el irrelevante absurdo de los preservativos (¡habrase visto!). Y fue Parolin y sus criaturas quienes tuvieron el control de la situación desde entonces, especialmente el diplomático de carrera, el Arzobispo Giovanni Angelo Becciu, actual representante de facto del Papa en la Soberana Orden Militar de los Caballeros de Malta. Tal como reportó nuestro amigo Mike Hichborn, también fue Parolin, personalmente, quien se cree fue el receptor de un cheque por 30 millones de euros de parte del administrador de la facción de la nobleza alemana de Boeselager.

Tal como lo expresó un conocido ocurrente: “Se suponía que los caballeros eran la rica nobleza sirviendo las necesidades de los más pobres de los pobres. Ahora tenemos a los más pobres de los pobres al servicio de la nobleza rica.”

Creo que la exitosa manipulación y los ingresos económicos resultantes del asunto de la SOMM es parte de la apuesta de Parolin al papado. Y ciertamente fue un globo de prueba, una exitosa prueba de sus poderes. De ser así, la siguiente información que recibí resulta de gran interés.

Proviene de un correo electrónico desde Roma, de personas conectadas a la Secretaría de Estado, es decir, el cardenal Parolin.

“Noticias frescas: durante el desayuno decían que se espera que Parolin sea nombrado Arzobispo de Milán, y Becciu, Secretario de Estado.”

Ya me lo habían confiada personas con contactos allí, que todo el asunto de la toma efectiva de la SOMM por parte de Parolin consistía en conseguir el apoyo – particularmente de los obispos alemanes – para este gran proyecto. Ahora comenzará a presionar a Bergoglio para que renuncie y él sea elegido Papa.

¡Acaso 30 millones de euros no ayudarían a llegar lejos en conseguir esta clase de apoyo! No sería la primera vez que alguien se alía con la nobleza rica para comprarse un pontificado. En ese sentido, es una movida bastante tradicional.

Ahora, esta información sobre Milán y Becciu encaja perfectamente con esto. El otro día, en una conversación telefónica, me dijeron que Becciu no es un hombre de Francisco, sino de Parolin. Francisco no tiene un aprecio especial por Becciu – un diplomático de carrera que pasó toda su carrera en los grandes salones del poder político y jamás se encontró con un pobre en su vida. Pero el Papa permitió a Becciu – presuntamente a sugerencia de Parolin – tomar el asunto de los Caballeros porque si fracasaba sería fácil distanciarse de él. Porque su nombre no es conocido, pero si tenía éxito Francisco podría atribuírse fácilmente a sí mismo.

Está cada vez más claro que todo el asunto de los Caballeros de Malta y la toma por parte de los alemanes ha sido desde el comienzo un proyecto de Parolin. Así que el ascenso de Becciu a la Secretaría de Estado tendría mucho sentido, porque… (prepárense para el remate…)

Milan es la sede papable. Es un axioma común en la historia católica: si quieres ser Papa, consigue que te nombren Arzobispo de Milán.

En Italia esto se acepta tan ampliamente, que los obispos italianos lanzaron un comunicado de prensa felicitando a su elegido, el cardenal Scola, en la elección al papado del 13 de marzo 2013. Scola había entrado en el cónclave con el apoyo de Angelo Bagnasco, líder de la conferencia de obispos italianos, Caffarra, poderoso líder de los “conservadores” y Arzobispo de Bologna, y Ruini, anterior Vicario de Roma y reconocido hacedor de reyes. Podemos suponer con certeza que si Parolin va a Milan, lo hará con la bendición de los italianos, la mayoría de los cuales, según se reporta, ya están bastante cansados de Bergoglio.

Si la noticia anterior es cierta – y si logran implementarla – significaría que Parolin intenta convertirse en el tipo de Papa que mantiene al poder político cerca, de hecho, como un arma bajo la almohada. Debemos recordar que Becciu – hasta hace poco un desconocido como sustituto de la Secretaría de Estado – es, sin dudas, un hombre de Parolin, y la razón por la que fue puesto a cargo de los Caballeros es que fue elegido por Parolin, no por el Papa. Si Parolin fuese Papa, sin dudas querrá tener a sus propios elegidos y obedientes hombres en sus lugares.

Para los que se horrorizan por esto, no lo hagan. Esta es, en realidad, la forma normal en la que se hacen las cosas en el Vaticano, y francamente, son una mejora respecto al modo Bergogliano de chantaje y vigilancia.

Por lo tanto, ahora mismo podría ser una buena idea posar los ojos en el cardenal Pietro Parolin.

Hilary White

[Traducido por Marilina Manteiga. Artículo original.]
Hilary White

Nuestra corresponsal en Italia es reconocida en todo el mundo angloparlante como una campeona en los temas familia y cultura. En un principio fue presentada por nuestros aliados y amigos de la incomparable LifeSiteNews.com, la señora Hillary White vive en Norcia, Italia.