Defender la Verdad

Clara María González, desde Argentina, nos envía una carta que escribió, y fue publicada, hace unos días, al diario de su ciudad, sobre el Sínodo de la familia y la Eucaristía. Esta colaboradora nuestra, fiel laica, hace una clara exposición de gran interés para todos y que con mucho gusto reproducimos en nuestro blog:

Es conocido que en octubre se llevará a cabo el Sínodo de la familia convocado por el Papa Francisco.

Siendo ignorante en el tema, me aboqué a la búsqueda en internet, de la cual comparto:

 Canon 342: El sínodo de los Obispos es una asamblea de Obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se reúnen en ocasiones determinadas para fomentar la unión estrecha entre el Romano Pontífice y los Obispos, y ayudar al Papa con sus consejos para la integridad y mejora de la fe y costumbres y la conservación y fortalecimiento de la disciplina eclesiástica, y estudiar las cuestiones que se refieren a la acción de la Iglesia en el mundo.

Canon 343: indica que se trata de un órgano consultivo, aunque el Santo Padre puede otorgarle en un caso determinado potestad deliberativa; el Papa entonces tiene la potestad de ratificar sus decisiones.

Se constituye como un órgano consultivo del Papa; aunque esté integrado en su mayoría por Obispos no se puede considerar como un órgano representativo del Colegio de Obispos, ni como una asamblea delegada de éste.

Canon 344: es claro al afirmar que «el sínodo de los Obispos está sometido directamente a la autoridad del Romano Pontífice».

El Sínodo se desarrollará en dos etapas, la primera es la Asamblea General Extraordinaria de 2014 cuyo objetivo es reunir testimonios y propuestas de los obispos para anunciar y vivir el Evangelio con credibilidad para la familia  y la segunda es la Asamblea General Ordinaria de 2015, cuyo objetivo es buscar líneas operativas para el cuidado de la persona humana y de la familia.

La primera etapa tiene carácter extraordinario porque tiene en la familia su eje temático pero también incluye temas derivados de situaciones social y eclesialmente controvertidas vividas por un porcentaje considerable de familias en las últimas décadas: los divorciados con nueva unión, la difusión de las parejas de hecho, las uniones entre personas del mismo sexo y su eventual adopción de hijos, los matrimonios mixtos o interreligiosos, la familia monoparental, la difusión del alquiler de vientres y el debilitamiento o abandono de la fe en el sacramento del matrimonio y en la confesión.

El Papa, muy sensible a estas situaciones, anhela  promover a través de la pastoral de la familia la reflexión y  orientar el camino de la comunidad de la Iglesia escuchando los problemas y expectativas de lo que están viviendo hoy tantas familias. Por lo tanto no se trata de debatir asuntos de doctrina sino de acordar maneras  para llegar a ellas y ofrecerles un Dios amoroso e infinito en misericordia.

Sin duda, en los tiempos actuales, la sociedad ha sufrido grandes transformaciones, tanto el matrimonio como la familia están en crisis; y el  acompañamiento que pudo haber hecho la Iglesia, no parece que haya tenido una  cosecha apreciable; los divorcios, los vueltos a casar, las convivencias libres, la anticoncepción, las relaciones prematrimoniales etc. han aumentado, llevando a una crisis de la sociedad que abarca también a la propia Iglesia.

El tema más hablado es el de los divorciados vueltos a casar  y ha instalado un debate en la prensa internacional donde abundan las opiniones de personas que ignoran o son indiferentes a las normas de la Iglesia  mostrando  una postura de permisividad que arrasa con los mejores propósitos e ideales, donde la ética permisiva sustituye a la moral  y de relativismo  que engendra reglas presididas por la subjetividad. Así  pretenden que la Iglesia se adapte a los tiempos actuales permitiendo la comunión a los vueltos a casar estando en permanente convivencia. ¡Cuán lejos de esto está la Verdad!, ¡nosotros debemos adaptarnos a las leyes de la Iglesia!.

Claro está que la situación irregular no nace de la separación, sino de la convivencia cuando ésta es ilícita; es decir que no se cumple el sexto mandamiento de la ley de Dios  “No cometerás actos impuros” donde se incluyen como pecados mortales tanto la fornicación (acto sexual antes del matrimonio) como el adulterio (acto sexual con infidelidad al matrimonio).

La ley de la indisolubilidad del matrimonio es una ley divina proclamada por Jesús y confirmada más de una vez por la Iglesia  y se disuelve solo con la muerte; es doctrina de fe de la Iglesia.

Acceder a la Eucaristía exige estar en estado de gracia que es adquirido por el sacramento de la penitencia, salvo en algún  caso excepcional. No se trata de una norma disciplinar sino de una doctrina muy profunda de la misma Eucaristía, que lamentablemente a menudo, es ignorada por los mismos fieles que desean recibir  la comunión. La Eucaristía es un sacramento de amor, de amistad entre Cristo que se da a sí mismo y el fiel que acepta la amistad con el Señor. Ergo, pecado y comunión eucarística están en contraste y oposición.

Respecto de la  indisolubilidad del matrimonio, comparto:

–          Es una ley de derecho divino dictada por Cristo mismo que nadie puede modificar.

–          El Papa debe custodiarla pues es depositario y no dueño de ella, por lo que no tiene facultad para cambiarla ya que no es una mera ley eclesiástica.

–          Ningún fiel puede acogerse a ningún supuesto o real “permiso” particular -de ningún sacerdote, obispo, cardenal o papa- para violar la ley de Dios.

–          Si algún eclesiástico -de cualquier nivel- diese tal permiso se extralimitaría en sus funciones de manera gravísima.

–          Benedicto XVI (30 IX 1988) cuando era el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe- señaló que “El Papa no es en ningún caso un monarca absoluto, cuya voluntad tenga valor de ley. Él es la voz de la Tradición; y sólo a partir de ella se funda su autoridad”.

Además, el documento El Primado del Sucesor de Pedro en el Misterio de la Iglesia (texto decisivo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, firmado por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger nos instruye:

“El Romano Pontífice, como todos los fieles, está subordinado a la Palabra de Dios, a la fe católica, y es garante de la obediencia de la Iglesia y, en este sentido, “servus servorum”. No decide según su arbitrio, sino que es portavoz de la voluntad del Señor, que habla al hombre en la Escritura vivida e interpretada por la Tradición; en otras palabras, la “episkopé” del Primado tiene los límites que proceden de la ley divina y de la inviolable constitución divina de la Iglesia contenida en la Revelación”.

La doctrina moral católica es una ley divina que por su misma naturaleza no admite excepción y no acepta la ética de situación, o la ética de la medida de las consecuencias, o de la finalidad o la negación o de los actos intrínsecamente malos.

Como vemos, no hay nada nuevo en esto. En consecuencia, seamos prudentes y manejemos la información con inteligencia. El Papa habla de una pastoral que es el arte con el cual  la Iglesia se edifica a sí misma como Pueblo de Dios en la vida cotidiana y se funda sobre el dogma, la moral y la espiritualidad y sobre el derecho de obrar prudentemente en el caso concreto. Una pastoral  que no está en armonía con la verdad de la Iglesia y con su moral se transformaría fácilmente en arbitrariedad nociva para la vida cristiana.

Su accionar debería atacar las causas que llevaron a muchos cristianos a diluir el mensaje del evangelio para acordar con la cultura del tiempo, recuperando la catequesis y formación católica sin complejos, es decir la evangelización de la familia en las realidades diarias de la vida, tomando como centro el hogar y a partir de la propia experiencia de comunión, con acompañamiento permanente que ayuda a la familia a cumplir con su misión de llegar a ser una pequeña comunidad de vida y de amor, superando problemas y situaciones de diversa índole; y también afrontar el presente de manera que, por parte de todas aquellas personas con responsabilidades formativas (sacerdotes, catequistas, formadores, profesores de religión etc) recuerden que vivir en situación irregular impide recibir la comunión pues no se puede comulgar en pecado mortal porque es sacrilegio; sí, hay que decirlo, de manera fraterna, para no caer en pecado de omisión que será grave cuando no se advierta de tal situación; y además, buscar  soluciones desde la conversión personal y en continuidad con la catequesis. Sin duda, el Papa da importancia a la pastoral.

En mi opinión personal, el Sínodo está lejos de permitir la comunión a los vueltos a casar y parejas que viven en adulterio porque no estaría erradicando el verdadero problema, es decir las causas. Entonces, como católicos y desde nuestra condición irregular para la Iglesia y por amor a Jesús que se entregó por nosotros, es nuestro deber defender la doctrina de la fe que Dios ha revelado. En vez de castigarnos y enojarnos con la Ley de Dios que nadie puede cambiar, dispongamos nuestro corazón para no quedarnos encerrados, abramos las puertas a la Luz; claro que nuestra falta es grave y quizás muchos estamos impedidos de asumir las actitudes que nos permitan  volver a los sacramentos pero confiemos en la misericordia divina; construyamos sendas de buenas intenciones, de servicio y caridad, de armonía y hermandad , vivamos nuestra misa dominical escuchando la Palabra con nuestros hermanos,  miremos al Señor y dejémonos mirar por Él; serán nuestras florecillas para el Reino que contentarán al Señor. No perdamos el silencio en la oración,  el Señor así lo anhela porque en el silencio está la sencillez y allí se deja encontrar.

Que podamos entender que defender la Verdad nos da el gozo de ser  custodios del sacramento del matrimonio. ¡qué bonito suena esto! ¿nos jugamos por el Señor?.

Fuente: *http://www.catolicidad.com/2014/04/ni-siquiera-el-papa-puede-autorizar-la.html    *http://infocatolica.com/?t=ic&cod=20675   *http://www.es.catholic.net/estudiososdelderechocanonico/220/738/articulo.php?id=19047 *http://pastoralfamiliarcaracas.com/pastoralfamiliar.html* www.infovaticana.com

PUBLICADO ESTE ARTÍCULO ORIGINARIAMENTE EN “DIARIO NORTE” DE RESISTENCIA (ARGENTINA)

Clara María González

Resistencia

ARGENTINA

 

Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".