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Desorientación familiar

Me llamaba la atención estos días, la página de un centro de orientación familiar perteneciente a una Diócesis, mientras los Sacramentos son pisoteados delante de nuestras narices, los Obispos se dedican a ser psicólogos de pareja y a proponer soluciones mundanas para salvar el planeta. Así están las cosas.

A continuación les detallo lo que se expone en dicha página, les recomiendo una tila y un buen sillón, antes de empezar con la lectura:

“A través de este Centro, la Iglesia busca ofrecer una ayuda concreta a quienes anhelan vivir más plenamente su vocación matrimonial y familiar, ayudándoles a permanecer fieles al bien que han recibido”

Qué tipo de dificultades pueden ser abordadas por los profesionales del “Centro de Orientación Familiar Diocesano”, indicamos a continuación una lista de ellas:

  • Crisis matrimoniales, como por ejemplo:

      • Dificultades de comunicación.

      • Infidelidad.

      • Problemas económicos.

      • Dificultades para tener hijos.

      • Diferencias en la visión de la vida y las prioridades.

      • Dificultad para construir un proyecto común.

      • Adicciones.

      • Trastornos psicológicos (depresión, etc.).

      • Rutina.

  • Dificultades de relación y/o disciplina con los hijos (pequeños, adolescentes, jóvenes, etc.).

  • Dificultades de relación con los padres y/o familiares.

  • Duelo.

  • Problemas psicológicos (depresión, trastornos ansiosos, obsesiones, etc.).

  • Síndrome post-aborto.

Y si Vds. se piensan que en medio de todo este asesoramiento se van a encontrar con alguna propuesta para pasar por el Confesonario, vayan saliendo de su engaño, para las Diócesis, los Sacerdotes, empiezan a ser reliquias en las vitrinas. No obstante, lo que sí es posible encontrar en el equipo asesor, es algún laico implicado o, quizás, al Obispo de turno, que parece que tienen bastante tiempo libre para estas actividades tan piadosas y dicho sea de paso, también para otras, que no lo son tanto.

¿Quiénes son los encargados de reconducir la vida del feligrés errante? No será Wagner aunque el feligrés sea holandés (con el permiso del maestro y su gran obra, “el holandés errante”)

“Esta intervención será realizada por un psicólogo, psiquiatra y/o abogado con la formación necesaria para abordar la problemática concreta que la familia presente. En caso contrario, se ofrecerán a la persona alternativas, es decir, siempre que sea posible, se le dará información sobre otros profesionales a los que poder acudir. Por esta razón habrá siempre una entrevista inicial a partir de la cual se realizará una propuesta sobre qué puede ofrecer el COF a esa persona o familia.”

Viendo que todo esto, no tiene nada ni de piadoso ni de Católico, ¿Por qué se encargan las Diócesis de promocionar y auspiciar estas actividades, en vez de dejarlas en manos del estado, o de empresas privadas? ¿Es que necesitamos psicólogos, psiquiatras y abogados en vez de al clero? Esta historia, realmente, ¿De qué va? ¿Esto es la Iglesia Conciliar? Puede ser, pero no tiene nada que ver con la Iglesia de Jesucristo.

Ya ven, en esto se han convertido o se están convirtiendo nuestras Diócesis, en centros de planificación familiar. Competimos con los gobiernos, sólo falta saber que tarifa interesa más, si la diocesana o la estatal. Quizás en la primera nos hagan un descuento por acudir a Misa los domingos, nunca se sabe, o tal vez, sea una penalización, todo puede ser.

De las cosas que más me llamaron la atención sobre lo que se expone en dicha página, es que un asesinato en toda regla, sea tratado con el sobrenombre de síndrome post-aborto. Es decir, aquí nada de hablar de pecado mortal, condenación, arrepentimiento, sacramento de la Confesión, no, mejor utilizar un vocabulario a juego con la primavera eclesial que nos proponen desde el Vaticano, propuestas mundanas, así es que vemos muchos Presbíteros que para quitarse el entuerto de encima, recomiendan a sus fieles, en vez de la confesión, ir al psicólogo…Esperemos que no tengan comisión, porque uno, ya no sabe que pensar.

Precisamente, recuerdo hace años, un Sacerdote que en una homilía, explicaba que él era de profesión psicólogo y se le notaba cierta frustración por no poder ejercer en el diván, si viviera, vería colmado su sueño, podría compaginar vocación y profesión.

Miren, todos esos problemas expuestos arriba, no tiene más que un nombre, “vida de pecado” y su única solución pasa porque el hombre vuelva a Dios. ¿Cómo es posible que las Diócesis puedan propagar toda esta bazofia modernista y no proponer lo más simple del mundo, la vida de Gracia a través de los Sacramentos y de la Santa Misa Tradicional? Todos esos males ahí expuestos, encuentran su respuesta y su solución en Dios y el que diga que no, es porque no conoce al Señor. Los centros de planificación familiar llenos y los Sagrarios sin gente, esta es la realidad del hombre moderno. Las Iglesias vacías y los jerarcas buscando como llenar las consultas de los psicólogos, tiene gracia, no les preocupa tanto el Señor.

¿En qué se han transformado nuestras Iglesias? ¿Por qué los Obispos no forman a sus Sacerdotes para que sean buenos directores espirituales, en vez de poner un gabinete psicológico en la parroquia? ¿Es que los Obispos ya no confían en los Sacramentos, ni en la vida de oración? Nos están llevando al abismo de la condenación, esto no es la Iglesia, es una feria donde todo tiene cabida, hasta lo más absurdo.

Precisamente, hace unas semanas, una colaboradora parroquial, me comentaba que ella no necesitaba confesarse, porque charlaba todos los días con D. Juan (nombre ficticio)…Este es el cacao mental que tiene el pueblo de Dios Sacramentos=terapias

Obviamente, hay enfermedades que requieren de tratamiento médicos especializados, pero seamos realistas, la mayoría de lo aquí expuesto, viene motivado porque nuestras vidas están apartados del Señor. Si Vds. se fijan en cualquier conversación que dure más de diez minutos, las enfermedades, achaques y males, son los protagonistas, díganle a su interlocutor, como yo misma he hecho alguna vez, que se vaya al Sagrario a pedirle solución a Jesús y verán lo que les contestan. El tiempo que invertimos en contarle a otras personas lo que nos agobia, si se lo diéramos al Señor, nuestra vida tomaría otro rumbo, entenderíamos que es necesario el dolor y el sufrimiento para acercarnos a la Cruz de Cristo y que si aspiramos al cielo, esta vida no puede ser un camino de rosas, sino que tiene que ser un entendimiento de lo que Nuestro Señor padeció por nosotros y que nuestra existencia pasa por asemejarnos a Él.

Muchos de los problemas económicos del hombre actual en los países desarrollados, son que no pueden llevar la vida de hace unos años. La crisis, por ejemplo, que asola a España, ha provocado que el que se había comprado un piso por encima de sus posibilidades, el que tenía dos coches y etc, no pueda mantener, en estos momentos, ese ritmo de vida y esto le conlleve un gran dolor. Pero el problema reside ahí, en que vivimos continuamente en lo terrenal, en un disfrute ficticio, atrapados por las cosas del mundo y nadie nos confirma en la Fe, nadie nos dice que al cielo se va con el alma llena, no con la mochila a tope… no hay Sacerdotes que nos recuerden que es necesario una vida austera, alejada de frivolidades y de superficialidades, y ¿Saben por qué? porque ellos mismos, son los primeros que salen a lugares de moda y que no se privan de nada, quieren llevar lo que ellos llaman una “vida normal”, por lo tanto, ¿Qué van a transmitirnos a nosotros? Si vemos a nuestro Párroco los jueves en la vinotera, ¿qué no haremos nosotros que no consagramos por medio de los votos nuestra vida al Señor? No tienen más que comprar cualquier periódico y pueden ver en el palco vip del fútbol a nuestros Pastores vitoreando los goles de su equipo. ¿Es esa la vida de piedad y oración que nos quieren transmitir a los fieles? ¡Gol! Eso es lo que nos han metido a Vds. y a mi, un golazo.

El fin del hombre es la felicidad, pero la felicidad es Dios. Si comprendiéramos esto, nuestra vida sería mucho más sencilla, no tendríamos problemas. ¿Qué deberíamos buscar en nuestras relaciones personales con los demás? La santificación, única y exclusivamente. Cuando pensamos en satisfacer deseos carnales, terrenales, entonces es cuando no alcanzamos la plenitud y vivimos en continua frustración. “Hablemos de sexo con nuestros hijos”, ese es el título de una de las propuestas de esta página, no digo nada, díganlo Vds. mismos, una zafiedad y una ordinariez sin precedentes.

Antiguamente, nuestros padres o antepasados, llevaban una vida recta en cuanto a los Sacramentos, además de un director espiritual, se confesaban frecuentemente, esto es, cada quince días o todas las semanas, aparte de cuando estaban en pecado mortal. ¿Qué beneficios aporta la Confesión frecuente? Lo primero, la vida de Gracia y el fortalecimiento en nuestra vida espiritual, así como un perfecto conocimiento de lo que es pecado y de lo que no. Y ¿Para qué nos sirve una dirección espiritual? Según Royo Marín, para conducir nuestra alma hasta las cumbres de la perfección cristiana.

Si entendemos que algo tan sencillo como es contestarle mal a nuestro esposo, a nuestra esposa, a nuestros padres, etc., es pecado y es necesario arrepentirse y confesarlo, a partir de ahí empezaríamos a caminar rumbo al cielo, más que en la dirección hacia el gabinete psicológico y muchas de las crisis actuales que se dan en la pareja, se solucionarían de manera inmediata. El tema es que no llevamos la confesión a raya. Eso es lo que tendrían que ver los Obispos.

Antes, no es que se ocultaran los hechos, como dice mucha gente, no, lo que pasaba es que los matrimonios eran Católicos y recurrían a los Pastores, los cuales, los fortalecían en la Fe y les proponían, entre otras cosas, Rosarios en familia. En nuestros días, los consejos principales que se escuchan son “sepárate, no aguantes más, no tienes por qué soportar eso, si está con otra persona es porque ya no te quiere y no hay solución…” Y claro, todo esto, tiene solución en el gabinete del Obispo, primero con el psicólogo y sino, directamente, ya te pasan con el anulador matrimonial.

Ante un duelo, Vds. qué prefieren escuchar, a un especialista recomendándonos que salgamos, que llevemos una vida normal y que nos olvidemos del difunto cuanto antes, o al Buen Pastor que nos recuerde que aquí estamos de paso y nuestro fin es la vida eterna y que en función de nuestras obras, nos condenaremos o nos salvaremos ¿No prefieren una buena predicación que nos haga reflexionar sobre un mundo que tiene fecha de caducidad? El duelo se sobrelleva con la aceptación de esta realidad y con las oraciones por el finado y eso, nos lo tienen que decir los Sacerdotes, es su misión.

Resumiendo, mucha Cuaresma con letreros cutres de Fano y CÍA, ayuda psicológica, confesiones grupales o terapias grupales, como se vea mejor, pero nada de vida de Gracia y Sacramentos, así funcionan las Diócesis, así funcionan las Parroquias, así funciona nuestra Iglesia en general y así van nuestras almas, por un despeñadero…por el mismo que los fariseos querían tirar a Nuestro Señor, pero con nosotros, cuajarán la faena. ¡Dios cuide nuestras almas!

Sonia Vázquez




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