THE REMNANT

Don Vito a los Cuatro Cardenales: Sus capelos rojos dormirán con los peces

ACTUALIZACION:

Religión Confidencial publicó una corrección en el texto de la entrevista original, la que cité en español. No lo entendieron, dado que según el periódico español, lo que Mons. Vito estaba diciendo era que “el papa Francisco no es un Papa de otros tiempos, en los que estas medidas se utilizaban, y que el Papa no les retirará la dignidad cardenalicia. La información fue corregida, pero publicamos esta rectificación en caso de que no haya sido suficiente.”  No obstante, no hay cambios en la afirmación de Mons. Vito, de que el Papa podría hacerlo, aunque él no lo haría. Tampoco hay cambios en el resto de la declaración. – Christopher Ferrara 

Durante más de tres años, una mafia Bergogliana de soldados en atuendo clerical y mitra elegidos a dedo, han estado dirigiendo la incesante campaña del Capo di Tutti Capi para eliminar la enseñanza y disciplina milenaria de la Iglesia respecto a los divorciados vueltos a casar viviendo en lo que incluso el Catecismo nebuloso de Juan Pablo II llama “situación de adulterio público”. La lista de víctimas incluye la enseñanza de los dos predecesores inmediatos del Capo, que “en ninguna circunstancia su nueva unión puede considerarse conformé al derecho; por tanto, por motivos intrínsecos, es imposible que reciban los Sacramentos. La conciencia de cada uno está vinculada, sin excepción.”

Decididos a implementar la voluntad de su jefe y provocar cismas internos en la Iglesia—lo que consiste un sacrilegio mortalmente pecaminoso en una diócesis sería visto como “misericordia” en otra diócesis vecina—las andanzas de esta mafia han alcanzado proporciones absurdas en concordancia con esta interminable farsa de papado. Tras la carta de los cuatro cardenales solicitando amablemente saber si, en esencia, Francisco pretende enseñar herejía y socavar la ley divina y natural, el jefe de la Rota Romana, Mons. Pio Vito Pinto, amenazó no muy sutilmente a los cuatro con la pérdida del cardenalato. Tal como afirmó Don Vito en una conferencia en España:

¿Qué Iglesia defienden estos cardenales? El Papa es fiel a la doctrina de Cristo. Lo que han hecho es un escándalo muy grave que incluso podría llevar al Santo Padre a retirarles el capelo cardenalicio como ya ha pasado en algún otro momento de la Iglesia… Lo cual no quiere decir que el Papa les retire su condición de cardenales, pero podría hacerlo.

Hablando como un verdadero matón: “Lo que han hecho es una gran ofensa al Jefe. El Jefe está muy ofendido. Él podría hacerlos golpear por lo que hicieron. No estoy diciendo que él los vaya a hacer golpear, pero podría. Por lo tanto les conviene hacer las paces o podría terminar—bueno, no muy bien para ustedes.”

Fue Don Vito quien anunció el año pasado, luego de borrar el tradicional proceso de nulidades de la Iglesia, que ahora el Jefe exige muchas pero muchas anulaciones rápidas de parte de los soldados que no han sido golpeados aún por el retiro forzado o la remoción—debido a su preocupación por “los pobres”, ni más ni menos:

Así Francisco, con esta ley fundamental da el verdadero inicio a su reforma: poniendo al centro a los pobres, esto es, los divorciados vueltos a casar mantenidos o considerados lejanos, y pidiendo a los obispos una verdadera y propia metànoia.

Esto es una “conversión”, un cambio de mentalidad que los convenza y sostenga para seguir la invitación de Cristo, presente en su hermano, el Obispo de Roma, de pasar del estrecho número de pocos miles de nulidades aquel desmesurado de infelices que podrían tener la declaración de nulidad.

De acuerdo a Don Vito—y él debe saberlo—es el mismo Jesucristo quien demanda un “desmesurado” número de nulidades para ayudar a “los pobres”. ¿Y qué sucede con quienes se niegan a ayudar a “los pobres”? Correcto. Son golpeados durante toda la eternidad porque “cada vez que le otorgaron una nulidad a uno de estos hermanos míos, me la otorgaron a mí.”

Es más, tal como nuestro eminentemente confiable guía espiritual declaró en la misma conferencia, cuestionar Amoris Laetitia es cuestionar los dos sínodos, que son “obra del Espíritu Santo”. No debemos preocuparnos si el resultado del segundo sínodo contradice los del primer sínodo, que fue una derrota para el Jefe, y que incluso en el segundo sínodo desató su ira contra los rígidos, dando lugar a Amoris, que finalmente le dio lo que quería. El Espíritu Santo es como un viento que sopla donde quiere. Pero podemos estar seguros que el viento dejó de soplar cuando se posó sobre las páginas de Amoris, que sin lugar a dudas son la voluntad del Espíritu Santo escrito sobre piedra.

Por lo tanto, en el Evangelio según Vito, los adúlteros públicos deben recibir la sagrada comunión y los obispos deben aumentar desmesuradamente el número de matrimonios a declarar nulos. ¿Y quiénes son estos cuatro cardenales que discuten con Dios, quien nos ha hablado a través del Oráculo de Roma?

Aquí se encuentra la Iglesia de hoy: en la cúpula, Jesucristo y el Espíritu Santo se han antropomorfizado en implementadores de maquinaciones humanas y planes cínicamente presentados como designios del cielo por hombres para quienes la fe de nuestros padres simplemente ya no existe. Tal como se nos ha vuelto costumbre en estos días, nos reímos ante este increíble espectáculo, para no llorar.

“No es personal, cardenal Burke… son sólo negocios.”

Christopher A. Ferrara

(Traducción de Marilina Manteiga. Artículo original)

Christopher A. Ferrara

Presidente y consejero principal de American Catholic Lawyers Inc. El señor Ferrara ha estado al frente de la defensa legal de personas pro-vida durante casi un cuarto de siglo. Colaboró con el equipo legal en defensa de víctimas famosas de la cultura de la muerte tales como Terri Schiavo, y se ha distinguido como abogado de derechos civiles católicos. El señor Ferrara ha sido un columnista principal en The Remnant desde el año 2000 y ha escrito varios libros publicados por The Remnant Press, que incluyen el bestseller The Great Façade. Junto con su mujer Wendy, vive en Richmond, Virginia.