Yo no soy una persona inteligente, pero una de las cualidades que el Señor me otorgó fue la lógica matemática. Sin tener que hacer mucho esfuerzo descubro enseguida si una conclusión o resultado de un razonamiento que se me ofrece es lógico o va en su contra y del sentido común.

Si todos, todos, van al cielo, como pretenden hacernos creer “teólogos” y “aficionados a la teología” de moda, ¿qué sentido tiene la expresión “Jesucristo bajó a los infiernos”? tal como nos decía el Credo antiguo (y que ahora han borrado) ¿Fue allí para calentarse un poco o para darse un paseo, o para sacar del Seno de Abraham a los justos y llevárselos al cielo? ¿Por qué tanto empeño por parte de Jesucristo, San Juan Bautista, los Apóstoles, San Pablo, todos los santos, y la Iglesia durante veinte siglos en recordarnos que tenemos que arrepentirnos y convertirnos, si de todos modos, hagamos lo que hagamos, nos vamos a ir al cielo? ¿Ven ustedes la lógica por algún lado?

Si mirando al cielo se dice con amplia sonrisa: “… allí nos encontraremos todos, todos…”, dado que al cielo no pueden ir todos, pues hay personas buenas y malas (así nos lo dijo siempre la sana teología), ¿querrá decir eso que han cambiado el infierno de lugar y ahora está arriba?

El lugar donde están “físicamente” el cielo o el infierno no lo sabemos, lo que sí sabemos es que son lugares donde están los condenados y los salvados. Y si no es así ¿me pueden decir dónde están los cuerpos gloriosos de Cristo y de la Virgen?

Si por otro lado me dijeran que el cielo o el infierno no son más que el “recuerdo imborrable que Dios tendrá de nosotros para bien o para mal”, pero que no habrá personas en el cielo o en el infierno, lo siento pero ese “teologillo” estaría negando una verdad de fe; es decir sería un hereje. Perdón, pero en mi lógica no cuadra.  ¿Qué significaría “Me voy a prepararos un lugar…en la casa de mi Padre hay muchas moradas”?[1]

Es más, y siguiendo con la lógica. ¿Quién puede estar más interesado en hacernos creer que al cielo van todos sino aquél que sirva al demonio? Si Dios, a través de su revelación, se ha preocupado continuamente de hacernos ver lo contrario, podemos estar seguros que quien eso diga no puede proceder de Dios. O está loco o es perverso. No cabe otra explicación.

Si después de haber sido un sinvergüenza toda la vida y no arrepentirse de ello; es más, incluso sin creer en Dios ni en nada, luego se va a ir al cielo ¿no habrán estado haciendo los santos el canelo? ¿Y nosotros? ¿Para qué confesarse? ¿Para qué ir a Misa los domingos? ¿Para qué vivir la caridad, la pobreza, la obediencia… tomar la cruz cada día y seguir a Jesucristo?

Por otro lado, si eliminan el infierno, ¿dónde están los demonios? ¿O es que ahora tampoco existen? Si no existen los demonios, tampoco existen los ángeles. Y si no existen los demonios ni los ángeles, ¿por qué tengo que creer las demás cosas que afirma la Revelación? Es por ello, que seguir el camino de “todos, todos se salvan” nos lleva a un único lugar: Dios no existe. Todo es una mentira. Pero dado que nosotros creemos que Dios sí existe, y también creemos todas las demás cosas reveladas por Dios y enseñadas por el Magisterio auténtico de la Iglesia, decir “todos se salvan” no tiene lógica alguna; es completamente irracional.

El hombre está dotado de inteligencia, voluntad y libertad; esas tres facultades son las que le hacen al hombre responsable de sus actos. Si el hombre es responsable, eso quiere decir, siguiendo las palabras de Jesucristo, que cada uno recibirá según sus obras (Mt 16:27)[2]. Decir pues, que todos van al cielo tiene el mismo sentido que decir todos van al infierno. Cualquiera de las dos afirmaciones negaría esas tres facultades del hombre, ya que el hombre no sería responsable de sus actos y como consecuencia ya no podría ser premiado ni castigado. Pero si ese fuera el caso, ya no estaríamos hablando de hombres sino de animales irracionales. Los animales ni son buenos ni malos; no están dotados de esas facultades, por lo que no pueden ser responsables de sus actos. Y no tienen esas facultades porque no tienen alma inmortal; por ello, cuando mueren se acaba todo. Pero ese no es el caso del hombre. El hombre por tener esas facultades es responsable de sus actos; y por tener un alma inmortal recibirá premio o castigo según sus obras.

¿Me podrían explicar los que dicen que no hay castigo y que todos nos vamos al cielo estas palabras reveladas?

  • Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos” (Mt 3:2)
  • Arrepentíos, pues, y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados” (Hech 3: 19).
  • “Uno le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Él les dijo: Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: “¡Señor, ábrenos!” Y os responderá: “No sé de dónde sois.” Entonces empezaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas”; y os volverá a decir: “No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia!” Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera” (Lc 13: 24-28).

Y así podríamos seguir con más textos de la Revelación y del Magisterio. Lo siento, pero no lo entiendo. En mi mente lógica sólo hay una explicación posible, y ésa ya la conocen.

Padre Lucas Prados

[1] Jn 14:2.

[2] “Porque el Hijo del Hombre va a venir en la gloria de su Padre acompañado de sus ángeles, y entonces retribuirá a cada uno según su conducta”. (Mt 16:27)

Padre Lucas Prados
Nacido en 1956. Ordenado sacerdote en 1984. Misionero durante bastantes años en las américas. Y ahora de vuelta en mi madre patria donde resido hasta que Dios y mi obispo quieran. Pueden escribirme a lucasprados@adelantelafe.com