MEDJUGORJE, OTRO RECHAZO DEL VATICANO PARA LOS “VIDENTES”: NO MAS TESTIMONIOS EN LA PARROQUIA

POR GIANLUCA BARILE

Diario di un Vaticanista

La Congregación para la Doctrina de la Fe, mediante una orden firmada por el cardenal Gerhard Ludwig Müller, ha prohibido al párroco fray Marinko Sakota y a los seis supuestos videntes, que afirman haber estado viendo a la “Gospa” (señora, en esloveno) durante 34 años, la difusión de los “mensajes” dentro de la parroquia de Medjugorje. Este es un duro golpe al llamado “Ministerio de Propaganda” de Medjugorje; es decir, a la máquina de comunicación de los supuestos videntes, que es llamada así por ser capaz de enviar los textos de los “mensajes” traducidos a varios idiomas casi al instante a todos los rincones del mundo mediante las redes sociales y los innumerables sitios de devoción.

Esta es la enésima confirmación de que el reconocimiento de las supuestas apariciones avanza hacia la rotunda negativa, después de la prohibición de celebrar reuniones públicas en las diócesis de Italia, impuesta a algunos de los visionarios.

Como ya se ha anticipado en este Blog, el pasado mes de junio, la Congregación para la Doctrina de la Fe, a la luz del informe final elaborado por la llamada “Comisión Ruini”, no ha reconocido el carácter sobrenatural de las “apariciones”. El dicasterio encabezada por el cardenal Müller se reunirá en las próximas semanas para formalizar su evaluación, sabiendo que la última palabra quedará en manos del Papa Francisco; quien a su vez, veladamente, no ha ocultado en lo mínimo su escepticismo sobre la autenticidad de los fenómenos de Medjugore. Sin embargo, ya es posible anticipar cuál será la evaluación de la Iglesia: la única concesión a Medjugorje será reconocerlo como un lugar de devoción ya que, sin duda, los que van allí para recibir los Sacramentos, lo hacen de buena fe.

De tal modo, teniendo en cuenta que las “apariciones” parecen no tener nada sobrenatural, a los fieles les quedará prohibido estar en los “éxtasis” de los seis “videntes”, y a estos no se les permitirá divulgar los textos de los mensajes que hayan, aparentemente, recibido de Nuestra Señora. Otra negativa será para la conversión en santuario mariano de la parroquia de Santiago en Medjugorje, tal como los seis videntes habían querido. También es bastante probable el nombramiento de un Legado Pontificio, quien en representación del Papa, verificará el cumplimiento de las normas en el lugar. Pero no sólo eso: además los Obispos no deben dar ninguna bienvenida a los “videntes” en sus diócesis para reuniones públicas o testimonios, tal como venía ocurriendo hasta hace muy poco tiempo y se asegurarán de que un sacerdote acompañe a los peregrinos que vayan a Medjugorje. Hasta los peregrinos, al ir a Medjugorje, no deberán reconocer con su presencia, la autenticidad de las “apariciones” y deberán evitar cualquier contacto con los “videntes”, concentrándose sólo en la oración y la recepción de los Sacramentos.

Ahora, ¿por qué tanta severidad del Vaticano? Primero, por la inconsistencia teológica de los mensajes; segundo por los intereses económicos de los “videntes” que han invertido en hoteles y agencias de viajes y, además, por las rivalidades que ha surgido entre algunos de ellos y la desobediencia mostrada tanto al obispo de Mostar (su diócesis) como al Papa; que a través de la “Comisión Ruini” les había ordenado en vano que consignasen los Diez Secretos que, supuestamente, recibieron de la “Gospa”.

Uno de los aspectos claves, que ha forzado al Vaticano a aplicar puño de hierro en este asunto es, precisamente, el de dinero: los videntes auténticos jamás han obtenido un beneficio de sus propias apariciones. Llegado este punto, la duda es lícita: ¿Los seis “videntes” de Medjugorje sostienen que ellos ven y hablan con la Virgen porque las supuestas apariciones son reales o es sólo para conseguir que un mayor número de peregrinos viaje con sus agencias y se hospede en sus hoteles?

[traducido por Juan Campos. Artículo original]