Texto del Evangelio (Mt 3,13-17: En aquel tiempo, Jesús vino de Galilea al Jordán donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». Jesús le respondió: «Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces le dejó. Bautizado Jesús, salió luego del agua y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre Él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco».
PALABRA DE DIOS

Jesús no tenía necesidad de bautizarse y sin embargo lo hizo por su infinita humildad. Nos enseña que es voluntad de Dios que nosotros cumplamos con los mandamientos suyos y de la Iglesia, con las enseñanzas del magisterio….aunque no estemos de acuerdo o las veamos innecesarias. El bautismo de Cristo es la mejor vacuna para no caer en la tentación hoy tan extendida de “ser buena gente sin necesidad de ir a la Iglesia, sin confesar o sin celebrar Misa”….al acordarnos de esta escena entrañable, no dudaremos en ser obedientes a las enseñanzas morales de nuestra Madre la Iglesia. Y nunca olvidemos la diferencia esencial entre el bautismo del Salvador y el nuestro. Él bendijo al agua con su bautizo, y nosotros somos bendecidos por el agua. El bautismo nos ha de recordar a cada uno la llamada de Dios a la santidad: esa es nuestra vocación.








Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".