Texto del Evangelio (Lc 5,12-16): Y sucedió que, estando en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra que, al ver a Jesús, se echó rostro en tierra, y le rogó diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». Él extendió la mano, le tocó, y dijo: «Quiero, queda limpio». Y al instante le desapareció la lepra. Y él le ordenó que no se lo dijera a nadie. Y añadió: «Vete, muéstrate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación como prescribió Moisés para que les sirva de testimonio». Su fama se extendía cada vez más y una numerosa multitud afluía para oírle y ser curados de sus enfermedades. Pero Él se retiraba a los lugares solitarios, donde oraba.
PALABRA DE DIOS

Antes de curar al leproso le pide que extienda la mano, lo cual supone un esfuerzo para el enfermo. Eso significa que Dios nos da lo que pedimos pero si lo pedimos con verdadera fe, que incluye el ejercicio de la voluntad. Fe sin obras….es Fe muerta. Y siempre Nuestro Señor no quiere aparecer como un libertador político, por eso no desea propaganda que levante expectativas mesiánicas desde la revolución. Él ha venido a liberarnos del Pecado. Como conclusión: Jesús, el Hijo de Dios, se retira a orar, pues en la oración encuentra toda su fuerza. Y así nos enseña que la vida cristiana sin oración es estéril, ya que la basamos en nuestra fuerza y no en el omnipotente amor de Dios.








Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".