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Implicaciones morales de la cirugía estética, la mutilación corporal y el cambio de sexo

Cuestiones médicas con implicaciones morales (VI)

Tal como nos habíamos propuesto en un principio, hoy hablaremos de varios temas que aunque aparentemente muy dispares, tienen una conexión moral de fondo: la cirugía estética, la mutilación corporal y el cambio de sexo.

Juicio moral sobre la cirugía estética

Se llama así a aquella rama de la cirugía que se ocupa principalmente de eliminar ciertos defectos anatómicos que se puedan presentar en nuestro cuerpo. De suyo, desde el punto de vista moral, no hay objeción a primera vista; ahora bien, cuando se accede a ella por obsesión, por puro culto al cuerpo o por rechazo a lo que es propio de la edad: el envejecimiento, tendremos que estudiar cada caso en concreto, pues podría ocurrir que lo que en un principio no fuera nada malo, pudiera llegar a convertirse en neurosis e incluso en pecado.

Considero normal que una mujer, a partir de cierta edad, ponga los medios convenientes para evitar o corregir las arrugas de la cara…, y que no son otra cosa que el resultado de la vida y los años. Lo que sí parece inmoral es que una mujer se gaste el presupuesto de la casa en comprarse cremas y luego diga que no hay dinero para comprarle a su hijo unos zapatos. Y peor todavía cuando lo lleva hasta la obsesión y por ese motivo le cambia el carácter, se pone irritable…. En algún sitio leí esta frase que es muy acertada: Es buena cosa querer mejorar lo presente, pero más importante aún es aceptar lo presente”. Es bueno querer disimular el paso del tiempo, pero desde su aceptación, pues supone aceptar la condición humana, y para un cristiano es fundamental, pues como se lee en la Epístola a los Hebreos, “no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la futura” (Heb 13:14).

Si una persona entra en crisis al contemplarse en el espejo y es incapaz de aceptar el paso de los años, es porque es demasiado superficial y no tiene vida espiritual alguna.

Si hay algo éticamente ilícito dentro de la cirugía estética, no hay que buscarlo en el deseo de parecer más joven y más atractivo, sino en la obsesión que la búsqueda de la belleza causa en aquellos que la llegan a considerar indispensable para ser felices. Esta obsesión proviene generalmente del alma y no de tal o cual defecto físico. La cirugía plástica nunca vendrá a solucionar ese problema, pues no es del cuerpo sino del alma.

Hay ciertas intervenciones de la cirugía plástica, que aunque su función sea puramente estética, no están reñidas con la moral. Me refiero a reparaciones de la curvatura del puente de la nariz, la posición de las orejas, las “patas de gallo” o reducción de la “papada”. Hay otras que ya son más delicadas, y si no hay una indicación directa del médico por motivos de salud o de un bien mayor, habría que pensárselo dos veces, pues con relativa frecuencia producen efectos secundarios que en ocasiones son graves. Me refiero a la liposucción, la lipectomía, la abdominoplastia y más todavía a la gastrectomía parcial (sección de parte del estómago) en personas bastante obesas. Desgraciadamente he conocido algunos casos en los que la intervención no ha solucionado el problema y además ha puesto en grave riesgo la vida de las personas.

La mutilación corporal

En determinadas enfermedades el médico tiene que practicar la mutilación de una parte de nuestro cuerpo por el bien del resto. Es el caso de tumores, gangrena de una extremidad, etc… Puesto que lo que se busca es la salud de la persona, salud que se pondría en grave peligro si no se actúa, no hay problema moral alguno en acudir a esos procedimientos.

Hay mutilaciones corporales que son fruto de ciertas culturas: como la ablación del clítoris entre las mujeres musulmanas, o la reducción del tamaño de los pies entre las famosas geishas japonesas. Prácticas que desde nuestra perspectiva católica no son moralmente aceptables.

cuerno y lengua bífidaEn los últimos años se ha extendido con mucha fuerza, principalmente en el mundo joven de la droga, la música diabólica y el alcohol, la modificación de ciertas partes de su cuerpo: desarrollar cuernos, lengua bífida, orejas de elfo, e incluso tatuajes exagerados aparentando piel de lagarto, etc…. Todas estas alteraciones no son sino la manifestación de una vida psicológicamente inestable y espiritualmente vacía; incluso en ciertos casos, la evidencia de un mundo realmente diabólico al que se sienten orgullosos de pertenecer.

Los procedimientos extremos de modificación corporal casi nunca son realizados por médicos profesionales. Estos tratamientos más a menudo se asocian con locales de tatuajes que con clínicas. De hecho, nunca he escuchado de algún cirujano plástico que se haya prestado para realizar modificaciones corporales extremas.

¿Quieres bifurcarte la lengua? Tómate una buena cantidad de whisky, aplica un poco de hielo y trata de quedarte quieto mientras el artista corta tu lengua por la mitad”.

dennis avnerUna de las personas más famosas en someterse a la modificación corporal, Dennis Avner, pasó años de su vida tratando de verse como un gato. Llegó tan lejos como para pedir que le implantaran bigotes en sus mejillas, y que sus dientes fueran afilados para convertirse en colmillos. Hace varios años murió a causa de aparente suicidio.

Otros casos más comunes de mutilación corporal y que también son pecado son: la ligadura de trompas y la vasectomía. Tanto la ligadura de trompas como la vasectomía son inmorales si se busca con ellas la contracepción. El motivo es doble:

Primero, por su efecto contraceptivo al impedir que el óvulo llegue al útero (en el caso de la ligadura de trompas) o que los espermatozoides sean eyaculados (en el caso de la vasectomía).

Segundo, por la mutilación que se causa en el hombre o en la mujer; lo cual es ya de suyo pecado grave. Mutilación que en algunos casos ya no es reversible; por lo que, si más adelante ese matrimonio deseara tener de nuevo hijos, se tendría que someter a otra intervención quirúrgica para intentar recomponer el daño causado; intervención que en algunos casos es ya bastante compleja.

Juicio moral sobre el cambio de sexo

Otro caso de mutilación o modificación corporal gravemente inmoral es el “cambio de sexo”. Para aquellos que no terminen de entender el problema les explico en unas líneas qué es eso del sexo genético o cromosómico.

hombre-mujerCada célula del ser humano está compuesta por 23 pares de cromosomas; de esos 23 pares, uno de ellos es el que determina el sexo de la persona: en la mujer el par 23 es XX y en el hombre es XY. En la fecundación, el óvulo, que por ser gameto sólo tiene la mitad de la dotación cromosómica, aporta un cromosoma X, y el espermatozoide, que también es gameto, puede ser en el momento de unirse al óvulo, X o Y. Si cuando se unen óvulo con espermatozoide, se unen X con X tendremos una niña, y si se unen X con Y, tendremos un niño. Cuando el embrión tiene tan solo un mes ya se puede saber fácilmente si es hombre o mujer pues las gónadas (ovarios o testículos) ya han empezado a formarse.

Al embrión ya sólo le queda crecer e ir desarrollando las diferentes partes del cuerpo, que en el momento de nacer ya estarán perfectamente diferenciadas, al menos en lo esencial. Posteriormente en la pubertad se terminará de marcar la diferencia anatómica con el desarrollo de los caracteres secundarios propios del hombre y de la mujer.

Un tema muy común en los últimos años y que está siendo muy manipulado por el lobby gay es el relacionado con el cambio de sexo. Con el fin de encontrar argumentos a su favor para que las leyes fueran cambiadas y ellos pudieran ser considerados como personas “normales”, han utilizado ciertos “trucos”: diferenciar entre sexo genético y sexo “psicológico”:

  • Sexo genético sería el determinado por los cromosomas sexuales (explicado más arriba).
  • Sexo psicológico sería aquél determinado por la propia psicología de la persona.

En la mayoría de las personas coincide el sexo genético con el psicológico1. Una disparidad entre sexo genético y el cromosómico se puede deber a muchas causas: problema hormonal, educación inapropiada en los hogares y colegios, traumas psicológicos, etc…

El razonamiento que se hace el lobby gay para presionar a los gobiernos con el fin de que estos cambien las leyes es el siguiente: Cada persona tiene el derecho de desarrollarse en el sentido que su psicología se sienta más a gusto; ya sea como hombre, como mujer, e incluso sin declararse en un sentido u otro. Si genéticamente esa persona es hombre o mujer, pero psicológicamente se siente del sexo opuesto, tiene el derecho a cambiarse de sexo (morfológica y legalmente) y también el derecho a que la sociedad le respete y acepte en ese nuevo “rol”.

Si los gobiernos caen en esa trampa, tendrán que cambiar muchas leyes del código civil para que estos nuevos “entes” encuentren lugar. Por ejemplo: especificar el sexo en el carnet de identidad o no; en el matrimonio, poderse casar un hombre con otro que también lo es (genéticamente), pero que se siente mujer; o de una mujer con otra que se siente hombre.

Si seguimos esta “trampa” caeríamos en las redes de lo que se ha dado en llamar “ideología de género”. Como este no es el lugar para hablar de la ideología de género, moda impuesta por el lobby gay y otras “instancias” superiores a ellos, si desea tener un poco más de información del mismo puede acudir al artículo publicado por www.catholic.net donde se hace un análisis bastante aceptable del mismo.2

Sólo recordar, a modo de resumen, lo que decía el cardenal Ratzinger cuando era prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe:

La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura. Con el ateísmo, el hombre moderno pretendió negar la existencia de una instancia exterior que le dice algo sobre la verdad de sí mismo, sobre lo bueno y sobre lo malo. Con el materialismo, el hombre moderno intentó negar sus propias exigencias y su propia libertad, que nacen de su condición espiritual. Ahora, con la ideología de género el hombre moderno pretende librarse incluso de las exigencias de su propio cuerpo: se considera un ser autónomo que se construye a sí mismo; una pura voluntad que se autocrea y se convierte en un dios para sí mismo”.

Así pues: La ideología de género es un sistema de pensamiento cerrado que defiende que las diferencias entre el hombre y la mujer, a pesar de las obvias diferencias anatómicas, no corresponden a una naturaleza fija, sino que son unas construcciones meramente culturales y convencionales, hechas según los roles y estereotipos que cada sociedad asigna a los sexos.

Una vez que hemos analizado superficialmente lo que es el sexo genético y la ideología de género, podremos entender mejor el problema actual sobre el “derecho” de los hombres a cambiar de sexo.

El influjo y el inmenso poder del lobby gay, concedido por los mismos gobiernos del mundo, está llevando a situaciones tan ridículas como el hecho de que la Seguridad Social esté obligada a pagar una operación quirúrgica de cambio de sexo y en cambio los particulares tengamos que costearnos la visita al dentista para una ortodoncia.

Desde el punto de vista moral una operación de cambio de sexo, por el mero hecho de que uno se sienta más “hombre o mujer”, es gravemente inmoral. Por otro lado, ese “supuesto cambio de sexo” es puramente morfológico, pues desde el punto de vista genético el que era hombre (XY) seguirá siendo hombre, y quien era mujer (XX) seguirá siendo mujer.

La operación de cambio de sexo es un atentando contra la naturaleza creada por Dios; es un gravísimo pecado contra el quinto mandamiento de la Ley de Dios, y al mismo tiempo es una manifestación de la degradación humana de la sociedad en la que vivimos.

Padre Lucas Prados

1 El sexo genético y el psicológico, si la formación es adecuada y no se deforma al niño, siempre coincidirán. De hecho, el sexo psicológico viene determinado por nuestra naturaleza (genes). Dicho con otras palabras: el hombre “es hombre” y por eso “se siente” hombre; la mujer “es mujer” y por eso “se siente” mujer. Cualquier otra cosa es resultado, la mayoría de las veces, de una deformación interesada causada por las personas mayores.




Padre Lucas Prados
Padre Lucas Prados
Nacido en 1956. Ordenado sacerdote en 1984. Misionero durante bastantes años en las américas. Y ahora de vuelta en mi madre patria donde resido hasta que Dios y mi obispo quieran. Pueden escribirme a [email protected]

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