Hablaremos en este artículo de la moralidad de lo que hoy día se ha quedado en llamar “métodos naturales de planificación familiar”; aunque más propiamente tendríamos que llamarlos “métodos naturales para evitar la procreación”, pues al fin y al cabo es el principal motivo por el que las parejas usan este método.

Es un tema sobre el que muy pocos cristianos tienen una idea clara. Sé que habrá muchas personas que no estén de acuerdo con lo que aquí se va a decir; pero ésta es la opinión de la Iglesia de siempre, y eso es lo que yo voy a manifestar. [1]

Principios morales básicos

1.- La moralidad de los actos humanos libres está determinada por Dios. No es el hombre quien decide si algo es bueno o malo. Recordemos lo que ocurrió a Adán y Eva cuando intentaron determinar por sí mismos lo que era bueno y malo (Gen 2:17). El hombre, como criatura de Dios, ha de aceptar las leyes morales tal como fueron establecidas por Él. Cualquier rechazo de las mismas constituiría un pecado grave o leve, según la moral así lo determina.

2.- Todo acto conyugal realizado en el matrimonio tiene que estar abierto de suyo a la procreación. [2]

3.- El fin no justifica los medios. Nunca se puede hacer algo que sea directamente malo aunque sea para conseguir un buen fin.

4.- Cualquier obstáculo directo que se ponga a un acto conyugal con el fin de evitar la procreación es directamente inmoral; [3] y por tanto, es considerado un pecado mortal. Ejemplo: onanismo, preservativos, uso de píldoras anticonceptivas, dispositivos intrauterinos, píldora del día después, etc…

5.- El uso de los días no fértiles de la mujer con el fin de evitar la procreación puede ser lícito o no dependiendo del fin con el que se haga [4] Como norma general se puede acudir a ellos cuando hay una razón grave que lo justifique. Las causas pueden ser múltiples: penuria económica severa, enfermedad temporal de la madre que lo aconseje, crisis matrimonial grave. No se puede acudir a ellos cuando la única razón es para evitar tener más hijos. [5]

6.- Recordemos que hay una solución más santa, aunque más difícil, si por alguna razón grave se ve conveniente no tener un nuevo hijo de momento. Esa solución es la continencia matrimonial.[6] Esta continencia matrimonial ha de ser aceptada de mutuo acuerdo, y siempre y cuando no haya peligro serio de infidelidad del otro cónyuge como consecuencia de la misma.

Análisis de casos concretos

Vistos los principios generales que han de regular la moralidad del acto conyugal, pasemos ahora a analizar algunos casos concretos, especialmente los que están relacionados con el uso de los métodos naturales para conseguir una planificación familiar.

Debido a la carencia actual de libros de moral que realicen un estudio de casos concretos, quedando estos en muchas ocasiones al juicio privado de sacerdotes sin la debida formación e incluso de los esposos, vemos necesario nombrar los casos más frecuentes y dar las respuestas que, partiendo de los principios generales ya anunciados, el Magisterio de la Iglesia nos da para nuestra recta formación y provecho. [7]

PREGUNTA: ¿Se pueden usar métodos artificiales para evitar la procreación si hay una causa grave?

RESPUESTA: No. Los métodos artificiales son directamente pecaminosos. Recuerde que nunca se puede hacer directamente un mal para conseguir un bien. No olvide el principio general en moral: El fin no justifica los medios.

PREGUNTA: ¿Es moralmente ilícito el acto conyugal en los días no fértiles de la esposa? O dicho en otros términos ¿Es directamente pecaminoso el uso de los métodos naturales?

RESPUESTA: No. Ahora bien, el acto sería pecaminoso cuando sólo se usaran esos días con el fin de no tener más hijos, ya que se atentaría directamente contra un fin esencial del matrimonio (la procreación)(canon 1055).

PREGUNTA: ¿Es moralmente lícito el uso de métodos naturales como el Billings para evitar la concepción?

RESPUESTA: Depende. Se puede acudir a este método cuando haya motivos serios y graves que aconsejen espaciar el próximo hijo. Ahora bien sería ilícito si se usara sin un motivo grave o si se usara como método para no tener más hijos. Un matrimonio tiene que estar siempre abierto a la concepción de un nuevo hijo si esa fuera la voluntad de Dios.

PREGUNTA: ¿Se pueden utilizar los métodos naturales para no tener más hijos?

RESPUESTA: No. Los métodos naturales no se pueden usar para no tener más hijos, pues se estaría faltando al punto número 2 (todo acto conyugal…ha de estar abierto de suyo a la procreación), al mismo tiempo se estaría faltando a la confianza en Dios y a un fin esencial del matrimonio (la procreación). El uso continuado de los métodos naturales para evitar la procreación, si no hay una causa grave, es pecado mortal.

PREGUNTA: ¿Se pueden usar los métodos naturales para realizar una planificación familiar?

RESPUESTA: No. No se puede usar como método de planificación familiar si con ello uno se cierra a cumplir la voluntad de Dios y ser generoso en su matrimonio. Sólo estaría permitido si hubiera una causa grave (salud, económica…); pero nunca sería lícito usarlos para limitar el número de hijos a los que la pareja tenía planificado previamente.

Todo matrimonio tiene que estar siempre abierto a los hijos que Dios le quiera conceder. Tendrán que haber motivos realmente graves para no tener un hijo más de momento. La comodidad de los padres nunca es un motivo grave. Recordemos también que hemos de confiar en Dios, pues Él es el primero en saber los problemas que un nuevo hijo puede traer al matrimonio; y precisamente por ello, Dios ayudará a ese matrimonio para que pueda sacar adelante a ese nuevo hijo. Pero también Dios le ha dado a la pareja el cerebro para pensar que podría ser gravemente imprudente tener en este momento un hijo más debido a un problema grave por el que está pasando la familia.

PREGUNTA: Ya tenemos una parejita y no deseamos tener más hijos. Sabemos que no se pueden usar métodos artificiales para evitar la procreación, pero ¿podemos usar los métodos naturales para no tener más hijos?

RESPUESTA: No. Los métodos naturales no se pueden usar como medio para no tener más hijos. Quien así lo hiciera estaría atentando directamente contra un fin esencial del matrimonio.

PREGUNTA: Somos un matrimonio joven con dos hijos. Trabajamos los dos para sacar adelante la familia. Si tenemos un nuevo hijo, mi mujer tendría que dejar el trabajo para poderse dedicar a la familia, ¿podríamos usar en este caso los métodos naturales para evitar tener de momento más hijos?

RESPUESTA: No. El que venga un hijo más no es condición para que la mujer tenga que dejar el trabajo. Pueden encontrarse muchas otras soluciones. De todos modos, si se viera conveniente que la mujer dejara el trabajo por motivo de un tercer o cuarto hijo, tampoco sería algo realmente grave. Podría incluso ocurrir, que esa fuera la mejor opción para educar adecuadamente a los hijos. Por supuesto que al haber un salario menos habría que apretarse el cinturón; pero en la mayoría de los casos, eso es bueno para que los hijos no crezcan con todas las comodidades. Carecer de algunas cosas (la gran mayoría de las veces innecesarias) es un buen entrenamiento para ser el día de mañana hombres y mujeres sacrificados, responsables y de provecho.

PREGUNTA: Mi mujer acaba de tener un hijo después de un embarazo peligroso y estresante y unos primeros meses de lactancia realmente dificultosos, ¿podemos usar los métodos naturales durante unos meses mientras que mi mujer se recupera?

RESPUESTA: Sí. Ahora bien, cuando la mujer se encontrara ya repuesta habría que evitar tener relaciones conyugales sólo los días no fértiles. De todos modos, la naturaleza es sabia, pues fue creada por Dios; y como ya sabe, una mujer suele ser naturalmente infértil los tres o cuatro meses posteriores al nacimiento de una nueva criatura; y más todavía cuando ésta está recibiendo alimentación principalmente de leche materna.

PREGUNTA: ¿Cuándo se puede considerar que un problema es realmente grave, y por tanto, que justifique el uso temporal de los métodos naturales?

RESPUESTA: Si el problema fuera de salud, un médico que sea realmente cristiano y buen médico será el mejor consejero. Si el problema fuera económico, tendría que ser un problema económico realmente serio. He conocido bastantes casos de matrimonios que están pasando por problemas económicos serios, pero luego no se privan de muchos caprichos innecesarios; por lo que acceder a los métodos naturales para no tener más hijos no sería una justificación suficiente. Si el problema fuera la edad avanzada de la mujer, ésta no es ninguna justificación. El hecho de tener un hijo con malformaciones congénitas, aunque puede aumentar con la edad de la mujer, no va asociado a la misma.

PREGUNTA: ¿Puede un matrimonio fijar previamente el número de hijos a tener y llegado a ese número usar los métodos naturales?

RESPUESTA: No. Ese matrimonio estaría pecando gravemente. Los métodos naturales no se pueden usar con el fin de limitar el número de hijos a los deseados. Un matrimonio que se considere realmente cristiano no puede limitar el número de hijos a los que ellos previamente planifiquen sin contar con la voluntad de Dios.

Concluyendo

De todos modos, hablar de todos y cada uno de los casos que se pueden presentar es totalmente imposible, por lo que al final tendremos que recurrir a:

1.- Los principios generales de la moralidad de los actos humanos ya enunciados.

2.- Y a una conciencia rectamente formada para poder juzgar la moralidad de cada acto.

3.- En caso de duda, siempre se puede acceder a un sacerdote. Éste tiene la obligación de saber los principios de moral y tener una conciencia recta; por lo que si se acude de buena fe a un sacerdote y este da un consejo equivocado en esta materia (o en cualquier otra de tipo moral) el pecado recaería en el sacerdote y no en el penitente que hace la pregunta.

De todos modos, ya que la casuística es muy grande, si lo desean, pueden mandar sus preguntas personales a mi correo electrónico (lucasprados@adelantelafe.com) y les atenderé gustosamente. La discreción está asegurada.

Padre Lucas Prado

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1 Cfr. Encíclicas “Casti connubii” de Pio XI, “Humanae vitae” de Pablo VI y “Familiaris consortio” de Juan Pablo II. (Esta última encíclica, y el magisterio posterior de este papa, aunque confirma a nivel general lo dicho en la “Humanae vitae”, habla de la paternidad responsable de un modo no del todo claro, por lo que posteriormente se ha equiparado el concepto de paternidad responsable con la reducción del número de hijos en el matrimonio, dejando casi de lado la confianza que los esposos han de tener en Dios).

2 Gen 38: 9-10; Pablo VI, Enc. Humanae vitae, 12; Cfr. Pío XI, Enc. Casti connubii, AAS 22 (1930), p. 560; Pío XII, AAS 43 (1951), p. 843.

3 Cfr. Catechismus Romanus Concilii Tridentini, pars II, c. VIII; León XIII, Enc.Arcanum, 10 de febrero de 1880; Acta L. XIII, 2 (1881), pp. 26-29; Pío XI, Enc. Divini illius Magistri, 31 de diciembre de 1929, AAS 22 (1930), pp. 58-61; Enc. Casti connubii, 31 de diciembre de 1930, AAS 22 (1930), pp. 545-546; Pío XII Alocución a la Unión Italiana médicobiológica de San Lucas, 12 de noviembre de 1944, Discorsi e Radiomessaggi, VI, pp. 191-192; al Convenio de la Unión Católica Italiana de Comadronas, 29 de octubre de 1951, AAS 43 (1951), pp. 853-854; al Congreso del “Fronte della Famiglia” y de la Asociación de Familias Numerosas, 28 de noviembre de 1951, AAS 43 (1951), pp. 857-859; al VII Congreso de la Sociedad Internacional de Hematología, 12 de septiembre de 1958, AAS 50 (1958), pp. 734-735; Juan XXIII, Enc. Mater et Magistra, AAS 53 (1961), pp. 446-447; Codex Iuris Canonici, can. 1067; 1068, párr.1; 1076, párr.1-2; Conc. Vaticano II, Const. Past. Gaudium et Spes, nn. 47-52.;

4 Pablo VI, Enc. Humanae vitae, nn. 10 y 14..

5 Sobre el modo cómo un cristiano ha de entender correctamente la “planificación familiar” escribí un artículo hace ya unos meses y que pueden encontrar aquí: https://www.adelantelafe.com/por-que-es-moralmente-ilicito-usar-metodos-anticonceptivos-y-otros-temas-adyacentes/.

6 Pablo VI, Enc. Humanae vitae, n. 21.

7 Si desea profundizar en este tema puede bajarse las encíclicas: Casti connubii de Pio XI, Humanae vitae de Pablo VI y Familiaris consortio de Juan Pablo II.

Padre Lucas Prados
Nacido en 1956. Ordenado sacerdote en 1984. Misionero durante bastantes años en las américas. Y ahora de vuelta en mi madre patria donde resido hasta que Dios y mi obispo quieran. Pueden escribirme a lucasprados@adelantelafe.com