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La ideología de género y los incautos. Que incluso sin conocer sus alcances repiten sus falsas máximas.

Nos contaron recientemente los portales de Internet y las agencias de noticias que una “feminista” radical publicó recientemente un post en las redes sociales, asegurando que abortó a su bebé por el simple hecho de ser varón.

El escrito, titulado “Aborté a mi bebé porque era un niño”, fue publicado originalmente por el blog promotor de la ideología de género “Injustice Stories” (historias de injusticia), el 17 de enero de este año 2015. “En la primavera de 2012 me enteré de que estaba embarazada”, escribió la mujer, calificando al padre del bebé como “donante”. En un primer momento, indicó, decidió tener al bebé, pensando que era mujer. “El dinero realmente no era un problema, y sabía que sería una buena figura materna”, dijo, señalando que “decidí que estaba lista para tener esta hija”. Cuando se enteró que el bebé en su vientre era un varón, la madre quedó “en shock, comencé a llorar, llorando por la idea de lo que aquello con lo que estaba a punto de maldecir al mundo” expresó, refiriéndose a su hijo. “Defiendo mi decisión de abortar a mi bebé porque era varón”, escribió. “No odio a los hombres, odio el patriarcado, en lo que los hombres, e incluso algunas mujeres, se convierten. No iba a dejar que eso pasara con mi descendencia. Las posibilidades eran mayores que sucediera con un hombre, era inaceptable”, manifestó. La “feminista” aseguró que “si la maldición regresa (otro hijo varón), haría exactamente lo mismo otra vez”. Ante la ola de críticas, el portal Injustice Stories publicó una respuesta de la feminista, en la que ella defendió nuevamente su aborto, y calificó la experiencia como “liberadora”.

Este episodio lamentable, que es solamente la punta del “iceberg”, nos evoca lo que el intelectual español Josep Miró denomina en su reciente obra “La sociedad desvinculada” como la “abolición del hombre”, a la que conduce la ideología de género. Citando al escritor C.S.Lewis, aplica la frase a la triste y antinatural realidad de la ideología o perspectiva de género que se expande por el mundo como sorda enfermedad que de no ser detenida, llevará al enfermo a la muerte.

Esta ideología sostiene, al decir de Miró, que “la orientación sexual y la identidad sexual de las personas son el resultado de una “construcción social”. Es decir, el dato biológico del sexo con que nacemos no cuenta para nada para esta ideología. Es más, se lo niega explícitamente. No hay hombres ni mujeres, ni padres ni madres, porque la naturaleza biológica no importa. El sexo de la humanidad, dicen, “es polimorfo, voluntario, transitorio, homosexual, bisexual, transexual, transgénero”. Y de esas falsas premisas se deriva la legitimidad de afectar seriamente la consideración de la ética social vinculada con las cuestiones de sexo y familia.

Y como consecuencia de lo anterior, esta ideología está llegando a consagrarse en muchas legislaciones nacionales y en varios tratados internacionales, porque hay Organismos Internacionales que están hace años infiltrados por agentes de esta ideología, ante la pasividad muchas veces de los representantes de Estados que incluso no adhieren a esta perspectiva.

Porque no se trata de la justa reivindicación de los derechos de la mujer, con la que todos estamos de acuerdo por una sencilla razón de equidad sino de otra cosa muy diferente.

Lo más triste, y por ahora más grave, es que muchos en la sociedad civil, gobernantes, docentes, profesionales, periodistas, formadores de opinión, etc., que incluso no conocen los alcances de esta nefasta ideología, repiten como loros la expresión “género”, por ser acaso “políticamente correcta”, creyendo, tal vez, la mayoría que se trata de un sinónimo de sexo cuando en verdad lo que se pretende en realidad es sustituir una expresión por otra como forma de ir penetrando las mentes de los individuos al servicio del camino hacia el logro definitivo de tal propósito. Es lo cultural, lo semántico, usado al servicio de una ideología antinatural y por ello totalmente falsa.

Sólo tomando conciencia de los graves daños que la misma ocasiona, como lo han expresado muchos gobernantes, incluso de izquierda, como el ecuatoriano Rafael Correa, es que podrá detenerse este alud antinatural.

Carlos Alvarez Cozzi




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