I. El cristianismo horizontal

Fue Jacques Maritain quién acuñó el vocablo Nueva cristiandad, «dando comienzo así a la pretendida justificación teológica del derecho moderno y del liberalismo revolucionario en la sociedad», «del Humanismo Integral y uno de los representantes de avanzada del Personalismo (gnóstico-cabalístico), gestando de igual manera la libertad religiosa y el ecumenismo antropoteísta». Humanismo antropocéntrico que dirige sus objetivos a satisfacer los anhelos mundanos del hombre, incluso sus relaciones con Dios, colocando el Evangelio al servicio del mundo.

Equivocadamente algunos afirman que la filosofía de Maritain se corresponde al tomismo, si bien es verdad que en cierta época lo fue, posteriormente abandonó el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, propiciando su Nueva Cristiandad. Así, refiriéndose a esa traición Jean Gitton, afirma: «Maritain fue uno de los padres de lo que hoy se define progresismo eclesial».

Fernando Paz Martínez, en su escrito Maritain Política e Ideología, saliendo en defensa de Maritain, llegó a decir: «La renovación Tomista en América Latina, lo mismo que la solución cristiana de los problemas sociales del Nuevo Mundo deben a Jacques Maritain, más que a ningún otro pensador moderno la vitalidad de su empuje actual».

En cambio Julio Meinvielle esclarece: «Maritain propone en su nueva cristiandad una norma práctica de acción social católica que es otra, esencialmente diversa, de la practicada en la Iglesia. Directa y primariamente no propone algo diverso para ser creído, sino algo diverso para ser practicado. Pero este algo diverso para ser practicado ha de suponer una concepción de la vida, también diversa para ser profesada. Porque velis nolis la acción del hombre dimana de lo que piensa. Luego si es algo diverso, si es otra cosa, introduce una novedad en el Sagrado Depósito de la Verdad Católica. Y aquí aparece la gravedad de la tentativa de Maritain. Porque como enseñan los teólogos, falsa doctrina en el estilo de la Escritura es llamada otra doctrina; por esto en el texto de San Pablo a los Gálatas (1, 6-9), se habla de otro Evangelio y San Pablo dice a Timoteo: Bien sabes cómo al irme a Macedonia, te pedí que te quedaras en Éfeso, para que hicieses entender a ciertos sujetos que no enseñasen otra doctrina”» (De Lamennais a Maritain).

«Cristianismo horizontal» que se olvida de Dios, centrado exclusivamente en «el prójimo», que coloca al hombre y no Dios como centro de la religión. Dios se encuentra solamente en la faz, las funciones, las fortunas y el futuro del hombre. La primacía del hombre se identifica con la primacía de Dios. «Nueva Cristiandad» que la «teología de la liberación» asimiló muy bien, ya que fue la plataforma por excelencia, el fermento revolucionario, para la penetración de ideologías, y para la instrumentalización de la Fe, al servicio de éstas.

Concepto de «liberación» que identifica y confunde la salvación cristiana con la revolución social; análisis marxista de la sociedad según el cual, «el capitalismo es el “mal en sí” (lo que más tarde se llamará “pecado social” o “estructura de pecado”); el socialismo, en cambio, es de suyo bueno como expresión social y política del Evangelio» (Ibañez Langlois, Doctrina social de la Iglesia), que casi siempre termina por comprometerse con los postulados de la revolución.

«Un grave trasvasamiento antropológico, un paso sacrílego de la teología a la antropología, del teocentrismo al antropocentrismo. El subjetivismo sentimental, que está en el corazón del modernismo, implicó un cambio de postura revolucionario en la doctrina católica, poniendo la raíz de todo no en Dios sino en el hombre, indebidamente exaltado» (Alfredo Sáenz, S.J., El modernismo), que transforma los templos en «casas del pueblo», que degrada los sacramentos, reduciendo la Santísima Eucaristía a mitin y «asamblea popular», la Confesión a absoluciones colectivas, en las que se invita a los participantes a acusarse únicamente de «pecados sociales», «cristianismo horizontal» para el que los demás pecados no existen, ya que la prioridad es la lucha contra «las estructuras de opresión y explotación».

Herejía que, al centrarse en «este» mundo y no en la vida eterna, ha constituido y constituye la apostasía de tantos sacerdotes y fieles, que, en palabras del mismo Maritain están «de rodillas ante el mundo».

Germán Mazuelo-Leytón

Germán Mazuelo-Leytón
Es conocido por su defensa enérgica de los valores católicos e incansable actividad de servicio. Ha sido desde los 9 años miembro de la Legión de María, movimiento que en 1981 lo nombró «Extensionista» en Bolivia, y posteriormente «Enviado» a Chile. Ha sido también catequista de Comunión y Confirmación y profesor de Religión y Moral. Desde 1994 es Pionero de Abstinencia Total, Director Nacional en Bolivia de esa asociación eclesial, actualmente delegado de Central y Sud América ante el Consejo Central Pionero. Difunde la consagración a Jesús por las manos de María de Montfort, y otros apostolados afines