Iglesia Católica de Saint Adelaide en Geldern,  Rhine-Westphalia,  Diócesis de Munich. Demolida en 2008 para convertirla en un centro de mayores
Iglesia Católica de Saint Adelaide en Geldern, Rhine-Westphalia,
Diócesis de Munich. Demolida en 2008 para convertirla en un centro de mayores

Por Lorenzo Bertocchi
La Nuova Bussola Quotidiana
24 de abril de 2015

El laicado alemán confirma su deseo de que haya una evolución en la Iglesia: de acuerdo con un documento disponible en el sitio de la Conferencia Episcopal, las respuestas al cuestionario intermedio entre  ambos Sínodos muestran que los católicos de Alemania esperan importantes aperturas en el Sínodo sobre la Familia. Principalmente en los temas más espinosos: “piden la admisión de la divorciados vueltos a casar a la Eucaristía”, un “desarrollo”de la doctrina moral para la aceptación pastoral de las personas homosexuales y una forma de “bendición eclesial de las segundas nupcias civiles”.

¿Son estas peticiones una expresión de un discernimiento serio, o muestran un catolicismo diluido y contra las cuerdas? Es una pregunta legítima, especialmente a la luz de lo que surge de otra encuesta publicada el jueves pasado.  En el mismo sitio de la Conferencia Episcopal, aparecieron igualmente datos sobre los resultados de otro análisis realizado en 8000 “agentes pastorales” de toda Alemania. El grupo de encuestados, compuesto por 48% de sacerdotes, el 22% de “expertos colaboradores parroquiales”, 18% de  “asistentes pastorales» y el 12% de diáconos, tenían que dar información sobre el nivel de satisfacción con respecto a su vida y “trabajo “. La encuesta, dirigida por académicos de importantes centros de estudio, obtuvo resultados que tal vez nos ayuden a interpretar las respuestas al cuestionario sinodal.

De los sacerdotes católicos en Alemania, sólo uno de cada dos estaría dispuesto a elegir el celibato nuevamente, a un cuarto ya no le gustaría vivir una vida célibe y otro cuarto de ellos se declara, cándidamente, “indecisos”. No pocos sacerdotes hablan del problema que proviene de la “soledad afectiva” por no tener una relación de largo plazo con otra persona. De acuerdo con lo informado, la investigación Tagesspiegel muestra que algunos sacerdotes admiten [que tienen] “una relación inmadura con su sexualidad, o con su orientación sexual.”

La recogida de datos se llevó a cabo entre 2012 y 2014 y tuvo resultados muy amplios. El estudio se puede comprar on line, pero un extenso informe está disponible en el sitio [de noticias] [de la Arquidiócesis de Colonia] domradio.de. En términos generales, los agentes pastorales están un nivel de satisfacción de vida similar al que se muestra también en otras categorías sociales, pero, al mismo tiempo, muestran problemas de tensión (stress) y  malestar que son típicos de nuestro tiempo. Hay, sin embargo, algunos datos, que, más allá de cualquier otra consideración, dan algunas pautas para la reflexión sobre la “vida de fe” de las comunidades católicas alemanas. Una especie de mundanidad parece haberse apoderado de los sacerdotes, ya que el 54% de ellos declaran que van a confesarse una vez al año (o incluso con menos frecuencia) y lo mismo sucede para el 70% de los diáconos. El porcentaje alcanza alturas vertiginosas del 91% con respecto a los “asistentes pastorales». Sólo el 58% de los sacerdotes dicen que “oran todos los días o varias veces al día.

A estos datos podemos agregar los de otra encuesta sobre el catolicismo alemán de hace unos meses, esta vez hecha por el Instituto Allensbach. A la pregunta, “¿Por qué eres católico?”, el 68% de los alemanes respondieron diciendo “Porque nos permite celebrar los eventos importantes de la vida”, y luego, inmediatamente después, porque “es una tradición familiar”. 60% de los fieles dicen que no creen en la vida después de la muerte, y sólo un tercio cree en la Resurrección de Cristo. Uno de cada cuatro alemanes, sin embargo, piensa que si un gato negro se cruza en su camino, trae mala suerte. Sin adentrarse en los números, hay que recordar, no obstante, que las estadísticas de la Iglesia alemana durante décadas han acusado una caída continua en los datos relativos al número de sacerdotes y el número de participantes en la misa dominical.

Este conjunto de datos, incluso si aparece con la forma de un resumen, es muy indicativo de la salud de la Iglesia católica en Alemania. Recordamos las palabras del cardenal Marx cuando dijo que los obispos alemanes habrían de ejercer decisiones pastorales autónomas en los temas del Sínodo, independientemente de sus resultados, ya que la Iglesia alemana – ha dicho el Cardenal – no es un simple “filial” de la Iglesia Romana. Sin entrar en cuestiones relativas a la relación entre las Conferencias Episcopales y el Vaticano, la duda persiste, pues, sobre si estas peticiones están motivados por auténtico discernimiento o por un deseo mundano de salvar lo salvable.

[Traducido por GM. Artículo original]