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Los terroristas, simplemente, aplican el Corán al pie de la letra

“Yo era musulmán, hijo de un imán, casado con una musulmana. Me convertí a Cristo.”
“No importa si soy francés o argelino; soy ciudadano del Cielo.”

Publicado en Aleteia

Tahar es conductor de camiones; nacido en Francia en 1963, es hijo de un imán, está casado con una musulmana practicante y es padre de cuatro niños pequeños. En 1982 se convirtió al Cristianismo. He aquí lo que contó a Aleteia.

¿Por qué te hiciste cristiano?

Cuando estuve en Argelia, durante unos meses de los años ’80, empecé a practicar el Islam. Fue allí donde leí la sura 9, que invoca a la guerra santa: «Combatid [matad] a todos los infieles dondequiera que los encontréis, que puedan encontrar la severidad en ti.» Entonces entendí que el Islam no coincide con el espíritu de paz y amor; además, también conocí algunos argelinos que se habían convertido a Cristo. Recibí la gracia de ver la verdad.

¿Por qué yo? No lo sé, pero doy gracias a Dios. Mi padre era imán y nunca tuvo la oportunidad de entender el Evangelio. Es verdad, no es fácil admitir a Jesús en tu vida. Me convertí en 1982 y empecé a predicar el Evangelio en Argelia; siempre me sentaba en los asientos traseros del autobús, por miedo a que me apuñalaran por la espalda. Pero cuando tienes a Jesús en tu vida, das gracias a Dios día y noche. Nadie es mejor que nadie, porque Dios nos ha dado su gracia. Hoy, no importa si soy francés o argelino: soy ciudadano del Cielo.

¿Cómo difundes la Buena Nueva?

Esta mañana, durante mi descanso, he distribuido calendarios cristianos. En la espalda de mi chaqueta de trabajo puse una etiqueta: “Yo amo a Jesús”. Algunos se burlan… No podemos hablar de Jesús a todo el mundo, pero podemos mostrar su amor de un modo u otro, aunque, a veces, seamos ridiculizados. Un día, un gitano imponente me dijo que, generalmente,  todo el mundo tenía miedo de él; pero, tras su conversión, nadie más ha vuelto a temerle. La gente puede decir: “Antonio ha cambiado”. La fe hace  tu corazón bueno. Pero no tenemos derecho a obligar a nadie a convertirse en cristiano. Cada uno ha de elegir por sí mismo.

¿Qué piensa de los recientes atentados de París?

No es sorprendente. En estos ataques, vemos la verdadera cara del Islam. Esta personas no tiene la culpa, la culpa se ha de echar a los que predican el Corán. Algunas personas dicen que son locos o fundamentalistas pero, simplemente, están aplicando el Corán al pie de la letra. Todo el mundo lo sabe, pero nadie dice nada por miedo a ofender la sensibilidad de los musulmanes. Muchos musulmanes son buena gente, pero tiene un velo en los ojos. Aspiran a un Islam de paz y verdad, pero esto no existe. Por ejemplo: en el Islam, si tu me ofendes y yo no te perdono, Dios tampoco te perdonará. Es decir, un musulmán no sólo se pone a sí mismo al mismo nivel que Dios, sino que cree que es superior a Dios.

¿Cree que se puede restablecer un clima de paz y esperanza?

Espero que todos los musulmanes puedan llegar a conocer el Evangelio porque no nos salvaremos sólo recitando oraciones o respetando el Ramadán, sino a través del conocimiento de Jesucristo, nuestro Salvador. Los musulmanes viven en la incertidumbre; Inshallah significa: Si Dios quiere. Pero, ¿y si Él no quiere? La paz será posible cuando Jesús retorne en toda su Gloria. Ésta es la única esperanza. Sin embargo, sé que Dios ama a los musulmanes. ¡Estoy seguro de ello! Recientemente, en Argelia, encontré a un anciano de 80 años que acababa de terminar su peregrinación a La Meca. Al llegar allí, vio a Jesús que le dijo: “Regresa al  lugar de donde vienes”. Regresó a Argelia y se convirtió a Cristo… ¡a los 80 años! ¡Hay esperanza!

[Traducción Juan Martín Castro. Artículo original]




RORATE CÆLI
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Edición en español del prestigioso blog tradicionalista internacional RORATE CÆLI especializado en noticias y opinión católica. Por política editorial no se permiten comentarios en los artículos

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