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Se quitó a San Miguel Arcángel de la Misa Nueva

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

San Miguel Arcángel defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú, ¡oh Príncipe de la Milicia celestial!,
arroja al infierno con el divino poder a satanás,
y a todos los espíritus malignos que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas.

Amén

Miguel Arcángel bizantino vestido de militar, espada flamígera y el mundo en su mano

Nuestro Señor Jesucristo habló once veces del infierno, venció al tentador con su Presencia Majestuosa no deslucida por el ayuno y con su Palabra de Autoridad, echó innumerables veces al demonio en persona o en sus efectos de las pobres personas que lo rodearon durante su bendita época de la Encarnación y hasta refutó preciosamente la calumnia farisea de actuar gracias al poder del dios de las moscas. Y cuando llegaba el cenit de su Hora, avisó que podía llamar en socorro del Reino Cristiano a once Legiones de ángeles (cita palabra demonio). Ángeles fieles a Cristo contra ángeles infieles a todo. “El que no está conmigo, está contra Mí”.

Agonía –combate- de Cristo y su Iglesia. Si esto hicieron con el árbol verde ¿qué no harán con el seco? En el mundo tendréis luchas. El demonio ha pedido zarandearte Pedro. Y la Mujer del Apocalipsis, figura de la Iglesia, gime con dolores de parto mientras el dragón espera para devorar a sus hijos. Milicia es la vida del hombre sobre la tierra. No he venido a traer la paz, sino la Espada. Tres enemigos tiene el cristiano: mundo, demonio y carne. El Reino de los Cielos padece violencia y sólo de los violentos será arrebatado. Y dio el ejemplo de Capitán de la Milicia echando de su Casa a latigazos dos veces a los adoradores de Mamón. Y los insultó malamente, tomando los fariseos descubiertos un terrible odio contra Jesús y los suyos, por algo los Suyos se escondieron en el Cenáculo detrás de las faldas de María Santísima de la que se predijo que una Espada de Dolor atravesará tu corazón. Y el martirio de la Iglesia se sumó al Sacrificio de la Cruz.

Y siendo así de combatida la Fe del cristiano en el tiempo de la Iglesia Militante, ¿se puede llevar adelante la vida del cristiano sin San Miguel Arcángel, Capitán de toda Milicia de Luz?

La Historia de la Iglesia viene mostrando el no se puede sin San Miguel Arcángel que enseña la Tradición Reveladora. ¿Y cuál es esta muestra-catequista por excelencia si no es la Misa? Pero ya no está San Miguel Arcángel en la Misa nueva. Se quitó del Confiteor. Se quitó de la oración final impuesta por León XIII. No está en el Ordinario de la Misa nueva San Miguel Arcángel. No está ni siquiera en las Rúbricas que invitaban a los párrocos a decorar los templos con las imágenes de la Iglesia Triunfante. Nos dejaron de enseñar que la mano derecha de María Santísima apodado Quis ut Deus corre a desenvainar la espada y combatir al sólo gesto de la Reina de los Ángeles, Nuestra Señora del Buen Combate, para defendernos de esa insidia desigual que decíamos.

El Padre Alberto Ezcurra no comenzaba una Misión Popular en algún pueblo de Argentina sin el ritual del exorcismo solemne según el Devocionario Tradicional y el rezo de la oración a San Miguel Arcángel, porque no se puede sembrar sin limpiar de zarzas los corazones. Y comentaba el combatiente cura que durante la atención de las confesiones, si veía reticencias en el penitente, rezaba el exorcismo corto del Papa León XIII y la jaculatoria a San Miguel Arcángel, notando la libertad “de lengua” que luego adquiría el tentado. Pero esto lo hacía por la formación “anticuada” y lo seguirán haciendo los que recibieron de él o de la Tradición esa formación anticuada de la época de los Apóstoles que la recibieron de Jesucristo. Pero usaba esos libros viejos y en latín para rezar y ayudar al pueblo fiel.

No está nada de esto en el Misal nuevo. Poco de esto, para ser fidedignos, se conserva en un Apéndice solitario del Ritual nuevo de los exorcismos o con la invocación en el exorcismo mayor, hasta el punto de reconocerse que el obispo puede utilizar el Rito Antiguo si lo deseare.

Nuestros niños no aprenden la oración a San Miguel Arcángel en el catecismo, nuestro pueblo fiel no lo tiene presente en ningún momento durante la Misa (salvo que asista el 29 de setiembre y en día laboral para recordarlo con los otros dos arcángeles de los que tenemos sus nombres), nuestra vida no se cruza con una imagen de San Miguel Arcángel… Triunfo parcial del enemigo   hasta que “Él Vuelva porque de lo contrario no se salvarían ni los elegidos” (SMt XXIV,21-22; SMc XII,18-20).

Daniel Giaquinta




Daniel Francisco Giaquinta
Daniel Francisco Giaquinta
Nacido el 14 de octubre de 1958, Mendoza, Argentina.. Profesor de Oratoria (Filosofía, 1984). . Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, España, 1990. Bachellors of Arts, Teología, por la Universidad de Navarra, España, 1989. Máster en Ciencias de la Información, Universidad de Navarra, España, 1992. Profesor Universitario Universidad Católica Argentina, Mendoza. Capacitador de Empresas en Comunicación interpersonal. Capacitador de planta en Escuela Gobierno de Legislatura Mza, Argentina

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