Introducción: Un tiempo de confusión

Aunque ahora se afirma con frecuencia que la Misa tradicional en latín (MTL) nunca fue abrogada (totalmente abolida) después del Concilio Vaticano II, esta postura está totalmente en desacuerdo no solo con la experiencia vivida por varias generaciones de católicos, sino con la rápida y casi total desaparición de la MTL en un breve período de tiempo.

Durante muchos años después de 1970, hubo una considerable confusión sobre el estado legal y sacramental de la MTL después de la publicación del nuevo Missale Romanum de 1970. Durante ese período, el Papa Pablo VI otorgó múltiples permisos a personas específicas (como San Josemaría Escrivá), diócesis e incluso naciones (el Reino Unido) para que continuaran diciendo la MTL a pesar de la transición universal al nuevo misal.

En 1984, el Papa Juan Pablo II otorgó más permisos a todos los obispos del mundo a través de la carta Quattuor abhinc annos para permitir la celebración de la MTL  para cualquier grupo de católicos que lo solicitase. Sin embargo, la confusión sobre el estado de la MTL persistió. Para ayudar a aclarar la situación de una vez, en 1986, Juan Pablo II convocó una comisión de nueve cardenales (Ratzinger, Mayer, Oddi, Stickler, Casaroli, Gantin, Innocenti, Palazzini y Tomko) para que investigaran si Pablo VI o el Concilio Vaticano II habían derogado la MTL.

La comisión determinó que: (1) la MTL nunca había sido legalmente suprimida o derogada, y (2) que los obispos no pueden prohibir o restringir a ningún sacerdote la celebración de la Misa por el rito tradicional, ya sea en público o en privado.

En 1988, Juan Pablo II emitió la carta apostólica Ecclesia Dei e instó a los “obispos a hacer un uso amplio y generoso de esta facultad, es decir, de la celebración de la MTL para todos los fieles que la buscaran”.

Al ver todo esto, parece que tenemos un mensaje constante de los órganos oficiales de la Iglesia. Juan Pablo II y la comisión llegaron a la misma respuesta inequívoca: ni Pablo VI ni el Concilio habían derogado la MTL. De hecho, los registros históricos muestran que a finales de los años 60, Pablo VI e incluso el padre Annibale Bugnini dijeron que la MTL debía mantenerse y fomentarse. (Véase el artículo del 6 de enero de 1966). Además, en 2007, el Papa Benedicto XVI reiteró que el Concilio nunca prohibió la MTL.

Entonces, ¿qué pasó con la MTL si, de jure, la MTL no sólo no estaba prohibida, sino que se debía fomentar? La respuesta generalmente dada es esta:

El Concilio desembocó en una nueva era de reformas, junto con una nueva forma de la Misa. Si bien hubo algunos descontentos, la nueva Misa fue recibida con alegría. El sacerdote de cara a la gente, la lengua vernácula, los himnos – todos estos fueron cambios deseados y populares. La MTL había cumplido su propósito, pero no era adecuado para la Iglesia moderna, por lo que se desvaneció naturalmente.

Esto es una ficción. En el mejor de los casos, es una imagen notablemente incompleta.

La Nueva Misa, y el nuevo breviario, y el nuevo calendario, y los nuevos ritos sacramentales, y las nuevas fiestas, etc. – más de 25 cambios significativos en total, se comentaron prolijamente en artículos periodísticos, se defendieron vigorosamente en páginas de preguntas y respuestas, y se elogiaron generosamente en cartas al editor. Todo eso es verdad. Hubo una decidida bienvenida a la nueva Misa. Sin embargo, la historia no podía ignorar por completo la extendida oposición – o, como mínimo, la gran preocupación de muchos – acerca de estos cambios sísmicos en los fundamentos de los sacramentos y el culto católicos.

Al examinar lo que ha quedado escrito durante el turbulento período conciliar y postconciliar, se aprecia que, con una velocidad asombrosa y sin precedentes, toda la estructura diaria, todo el tejido de lo que se conocía como “vida católica” desapareció. Los documentos históricos que se pueden ver en los periódicos muestran no solo laicos tristes y confundidos, sino sacerdotes en estado de rebelión y eruditos horrorizados por la magnitud de la pérdida. Quienes se mostraron  preocupados u opuestos a la Nueva Misa no tuvieron a quién recurrir, fueron criticados y se les dijo que la Misa Antigua no estaba permitida.

La imagen resultante es una Iglesia católica en Estados Unidos que, entre los años 60 y 80 (e incluso más tarde) estuvo en una abierta guerra civil. La iconoclasia posconciliar ha sido bien documentada [1], así como los frutos de los últimos 50 años de reformas.

Este artículo, en cambio, arroja luz sobre la muerte de la Misa Antigua y su sustitución por la Nueva Misa, basándose en la información de los periódicos estadounidenses, que son la referencia fundamental para el católico estadounidense promedio. Más específicamente, esta serie examina qué información se presentó al católico medio como veraz, de acuerdo con el Concilio, y fiel a Roma. La única fuente de información es el Catholic News Archive, una base de datos de textos de periódicos católicos.

En este artículo se explora la experiencia de los fieles laicos de este período. ¿Coincide con los pronunciamientos oficiales de los papas postconciliares acerca de que la MTL no ha sido nunca abolida? ¿Cómo ocurrió la transición a la Nueva Misa y qué significó eso para la MTL tal como se la conocía?

El registro editorial: un examen de la evidencia

15 de diciembre de 1965

Catholic Transcript

No se han hecho cambios radicales en la estructura o los textos de la Misa.

Un punto destacado, aunque pasado por alto, es que las reformas de1960 no trataron sobre la Nueva Misa, sino sobre la MTL en lengua vernácula. La Nueva Misa, el Novus Ordo, no apareció hasta 1969–70. Permitir la Misa en lengua vernácula llevaba siendo discutido durante algunos años, y parecía que había un gran apoyo popular para esta idea. En 1960, el Papa Juan XXIII promulgó un misal, un breviario y un calendario revisados.

Incluso en el artículo de arriba, la única referencia a la lengua vernácula se refiere a la recitación de la letanía. El tono es tranquilizador, tal vez en respuesta al caos en la Iglesia en el advenimiento del Concilio.

Vale la pena señalar que incluso las reformas litúrgicas de 1960 no fueron las primeras que se realizaron por esos años. Las liturgias de la Semana Santa habían sido revisadas dramáticamente varias veces después de 1950.

29 de octubre, 1961

Catholic Transcript

Un cardenal expresa dudas acerca de la Misa en lengua vernácula

El cardenal Richard Cushing dijo que apoyaría con alegría la Misa en lengua vernácula si quienes la proponen se hacen responsables de sus resultados.

Añadió que a la luz de la experiencia, él no asumiría tal responsabilidad.

En 1961, uno de los cardenales más destacados del mundo emitió una nota de precaución acerca del uso de la lengua vernácula. Recomendó que no se llevase a cabo un cambio de idioma, sino que se aumentasen la instrucción y la catequesis para los laicos.

“Nunca sugirieron la misa en lengua vernácula”, dijo. “Y si lo hicieran, ¿en qué lengua vernácula?” Hay miles de católicos en Nueva Inglaterra que hablan francés, italiano, polaco o lituano, dijo. “En mi opinión”, añadió, “la Misa será conocida y amada cuando ofrezcamos más instrucción sobre ella, sin importar el idioma que se use”.

En 1961, Juan XXIII también insistió en que el latín tenía un lugar prominente en la liturgia, aunque esto sería ignorado y contradicho por las reformas de 1964, que alteraron notablemente la Misa y permitieron que se dijera principalmente en lengua vernácula.

18 de octubre, 1963

Catholic Standard and Times

El Señor sea contigo

Los católicos están a la espera del mayor choque en sus vidas. Hablamos, por supuesto, de la Misa en lengua local. La Misa en latín ha sido algo con lo que ha sido fácil llevarse bien. La mayoría de la gente ha tenido pocos problemas para entrar en la iglesia en el momento de la Misa y no se les ha pedido mucho más. De hecho, hemos hablado continuamente de la obligación de asistir a Misa. Si usted estaba en el banco, o de pie a lo largo de la pared, o incluso asomándose desde el vestíbulo, cumplía con su obligación. No va a ser tan fácil a partir de ahora.

Los Padres del Concilio han votado abrumadoramente a favor de lo que llaman lengua vernácula. (¿de dónde sacamos esas palabras?) en la liturgia, lo que permite la Misa en la lengua nativa tras las aprobaciones locales de varias jerarquías alrededor del mundo. Para nosotros esto significa que, en el momento apropiado, la Misa en los Estados Unidos será, al menos en la mayoría de los casos, en inglés. Con este cambio deben venir otros – principalmente una simplificación de la Misa tal como la conocemos ahora. Quizá se tendrán que realizar traducciones a todas las lenguas, y vamos a rezar para que las personas a las que se encomiende esta tarea sean cultas y académicas.

Todo esto lleva tiempo, pero hemos esperado tanto que no nos hará daño tener un poco más de paciencia. Además, la preparación debe hacerse con gran cuidado y precaución porque seguramente los cambios darán lugar a modelos de culto para el futuro. En este sentido, deberíamos aprovechar la oportunidad que nos ofrecen nuestros esfuerzos ecuménicos con nuestros vecinos protestantes, quienes desde hace tiempo han realizado el culto en el idioma local. Su experiencia, que ellos estarían dispuestos a compartir, sería de inmensa ayuda.

A algunas personas, tal vez a muchas, no les agradará del todo la perspectiva de decir adiós a la Misa que han conocido por tanto tiempo. Lo familiar, especialmente en la oración, es cómodo y consolador. La Nueva Misa no perderá su sentido de misterio, pero esto será menos una cuestión de lenguaje que de hechos; lo remoto desaparecerá, ya que el sacerdote y el pueblo ofrecen el sacrificio juntos en un simple acto de adoración. Los Padres del Concilio han hecho su trabajo trayéndonos esta importante reforma, pero queda que el resto de nosotros la convirtamos ahora en una práctica católica local. The Boston Pilot.

Saltando a 1963, este artículo fue escrito poco después del comienzo oficial del Concilio. Vale la pena señalar que no es simplemente el anuncio de que los Padres del Concilio hayan votado abrumadoramente la aprobación de la lengua vernácula en la Misa, sino que la experiencia de “nuestros vecinos protestantes que han llevado a cabo su culto en el idioma local … podría ser una inmensa ayuda”.

La preferencia por el latín se reduce a un deseo de comodidad, de familiaridad con la MTL. Es significativo que apenas dos años después de que el supremo pontífice insistiera en que el latín era soberano, fuera eliminado como lenguaje de la Misa. Cuatro años después de este artículo, las academias pontificias en Roma dejarían de enseñar en latín.

(En este punto, los debates sobre la liturgia estaban en auge en editoriales y cartas al editor. Por el momento, vamos a tener en cuenta solamente artículos y declaraciones de aquellos que tienen alguna autoridad dentro de la Iglesia).

6 de enero, 1966

Catholic News Service

Su carta a los obispos estadounidenses dijo que se le había asegurado por el secretario ejecutivo de esta comisión, Padre Annibale Bugnini, que permitir la continuación de la Misa en latín estaba en consonancia con la constitución sobre liturgia del Concilio.

“Su autorizada e inequívoca respuesta fue que no solamente cada obispo americano individualmente tiene el poder para autorizar nuestra solicitud, sino que su autorización sería bienvenida por la Santa Sede por estar en completa conformidad con la letra y el espíritu de las decisiones del Concilio Vaticano II en general y su nueva Constitución sobre la Liturgia en particular,” afirmó el Padre De Pauw.

En 1966, se les dijo a los católicos que el propio Padre Bugnini dijo que la misa en latín estaba en consonancia con el Concilio, aunque la palabra permitir es reveladora.

Como veremos en algunos artículos, esa frase, la Misa “latina” es ambigua y podría significar “Misa en latín” o “la Misa Tradicional”.

Recordemos que el nuevo Misal (para el Novus Ordo, la Nueva Misa) no se promulgó hasta 1969–70. En 1964, y nuevamente en 1967, los católicos pensaban que ya tenían la “nueva Misa del Concilio”, una versión editada de la MTL en lengua vernácula. La llegada de una misa completamente nueva fue un gran shock para muchos.

24 de febrero, 1967

Catholic Transcript

El senado del clero recibiría petición de Misa en latín

El Obispo Walter W. Curtis, aunque no está a favor de volver a la Misa en latín en las iglesias de la Diócesis de Bridgeport, remitirá cualquier solicitud para este cambio al senado de sacerdotes diocesanos para su estudio y recomendación.

El obispo comentó una solicitud patrocinada por un grupo de feligreses de la Iglesia de St. Lawrence en la sección de Huntington de Shelton. La petición solicita que a cada parroquia se le permita tener una Misa en latín los domingos y días festivos.

El obispo dijo que cuando tal petición se le envíe a él, la presentará a su vez a la siguiente reunión del senado de sacerdotes.

Destacando que no tiene ningún sentimiento que le incline a favor o en contra del regreso a la Misa en latín, el Obispo Curtis puso el énfasis en su deseo de “animar al uso de la lengua vernácula .  .  .  el lenguaje que mejor hablamos nosotros.”

Alrededor de 50 personas asistieron a la reunión en Ansonia del 13 de febrero para discutir la petición.

Hacia 1967, el obispo Walter Curtis creía que podía decir para decir dos cosas contradictorias, pues al mismo tiempo que señalaba que “no tenía sentimientos que le inclinaran a favor o en contra”, advertía de que “no estaba a favor de volver a la Misa en latín” y  que “presentaría cualquier solicitud … al senado de sacerdotes diocesanos para su estudio y recomendación. ”

 Curiosamente, y oponiéndose a siglos de creencia católica, dice además que la lengua vernácula es” el idioma en que oramos mejor ” El uso de la lengua vernácula había pasado gradualmente de alentar principalmente la participación laica a considerarse ahora superior al latín, todavía el idioma oficial de la Iglesia al rezar.

Cuando se escribió este artículo, todavía faltaban dos años para que se publicara el Novus Ordo y los católicos todavía usaban una versión modificada pero reconocible de la MTL, simplemente en lengua vernácula. Sin embargo, incluso en ese momento, este obispo estadounidense exigió el permiso que él mismo y el senado de los sacerdotes diocesanos debían conceder para que se autorizara una Misa en latín. Además, no está claro ni siquiera si el obispo está considerando la MTL (misal de 1962) o simplemente el misal de 1967 en latín.

Un artículo de 1967 (escrito nada menos que por una estrella como Erik von Kuehnelt Leddihn) señala que el latín es “todavía popular”, el “todavía” sugiere desafío, algo que no va bien según el plan de alguien.

27 de abril, 1968

Catholic News Service

El papa Pablo dijo a sus visitantes que el latín tiene todavía hoy un lugar privilegiado en las ceremonias litúrgicas. Sin embargo, razones pastorales han determinado el uso de la lengua vernácula para facilitar la participación activa de los fieles en los ritos sagrados, explicó.

Mientras alababa el valor educativo y cultural del latín, el Papa dijo:

“No debe olvidarse que la lengua latina debe estar sobre todo al servicio del cuidado pastoral de las almas, y no ser usada porque sí. Y decimos esto porque hay quienes, por venerar exageradamente lo antiguo, o por una cierta búsqueda vacía de lo bello, o por ser contrarios a todo cambio a causa de sus prejuicios, han hablado con palabras afiladas a causa de

En 1968, Pablo VI también reafirma el “lugar privilegiado que en las ceremonias litúrgicas” debe tener el latín. Nunca aclara exactamente cuál es ese lugar privilegiado, ya que el latín estaba siendo excluido continuamente no sólo de la liturgia, sino también de la música y de las oraciones.

Hay una advertencia papal contra la preferencia del latín “porque sí”, por la veneración “exagerada” de lo que es antiguo, un cargo cada vez más común en las declaraciones episcopales. La oposición a la MTL en inglés tal vez se intensificó por los cambios aparentemente menores de 1960 que habían estado en vigor durante varios años y habían dado sus frutos.

24 de octubre, 1975

Catholic Transcript

Misa Tridentina No Autorizada

El Padre Francis E. Fenton, sacerdote en situación de permiso en la Diócesis de Bridgeport, “no ha pedido ni se le ha otorgado autorización,” por el Arzobispo John F. Whealon, “para oficiar Misas Tridentinas en latín en Wallingford,” dijo la oficina de la cancillería de la Archidiócesis.

The Morning Record, periódico diario de Meriden, informó de que el Padre Fenton estaba planeando celebrar tales Misas en Wallingford.

El anuncio de la cancillería dijo que “de acuerdo con las leyes canónicas y litúrgicas de la Iglesia Católica Romana, la aprobación del obispo local es necesaria para tales misas.

En 1969, Pablo VI lanzó el nuevo misal, que contenía el texto de la nueva Misa. Una primera edición revisada se publicó y entró en vigencia en 1970, y una segunda edición en 1975. En 1975, la denominación había cambiado significativamente, de “Misa Latina” a “Misa Tridentina” (funcionalmente sinónimos), y aparentemente no había problema para que los católicos asistieran a la Misa Tridentina.

El Arzobispo John Whealon dice (cursivas añadidas): “En consecuencia, los católicos de la Arquidiócesis de Hanford están informados de que esta Misa Tridentina no está autorizada y que no cumplen con su obligación de participar en la Misa dominical al hacerlo en cualquier Misa Tridentina. A los católicos que deseen una Misa Latina se les anima a discutir esta cuestión con sus propios párrocos.

3 de septiembre, 1976

Catholic Transcript

Desde el escritorio del Arzobispo

¿Le está permitido a un católico celebrar públicamente la Misa Tridentina? No le está permitido. El Papa hizo que la Nueva Misa fuera obligatoria para todo el rito romano. Un obispo estaba autorizado para permitir a un viejo sacerdote, psicológicamente incapaz de cambiar, decir la Misa en privado según el rito Tridentino. Pero las Misas públicas según el rito Tridentino han sido prohibidas en el rito romano de la Iglesia católica desde hace años.

Yo creo que la mayoría de los católicos tridentinos no son cismáticos ni herejes formales. Son simplemente nostálgicos de los buenos viejos tiempos, confundidos por el cambio, buscando más orden en la liturgia y en la vida. Pero están equivocados. Y están haciendo daño a la unidad del Cuerpo de Cristo, la Iglesia.

Si bien la crítica fuerte comenzó mucho antes, este extracto, de una columna regular del arzobispo John F. Whealon, muestra la creciente aceptación de la burla hacia los tradicionalistas e insinúa cargos de cisma y herejía por su parte. En aproximadamente diez años, el tono ha pasado de una insistencia en que las dos misas pueden coexistir y ser valoradas igualmente a intentos muy claros de erradicar la MTL.

El autor de esta reveladora columna ofrece un punto secundario de interés: Whealon, como muchos de sus compañeros obispos de la década de los 1970, trató con dureza a los tradicionalistas y no toleró la “disidencia” de aquellos que deseaban celebrar la MTL, mientras que al mismo tiempo protegía a los sacerdotes abusadores sexuales en su propia diócesis con pleno conocimiento y de manera activa.

9 de agosto, 1977

Catholic News Service

Obispo expresa tristeza por Misa Tridentina

Una ilícita Misa Tridentina celebrada en la diócesis de Arlington por un sacerdote seguidor del Arzobispo francés Marcel Lefevre, le causó “profunda tristeza personal”, dijo el obispo Thomas J. Welsh de Arlington.

La Misa atrajo a doscientos feligreses a un motel en un suburbio de Virginia, alrededor de siete millas de distancia de Washington D. C. el 7 de agosto. De acuerdo con el obispo Welsh quienes asistieron no cumplieron con su obligación dominical.

Además, dijo el obispo, las confesiones realizadas con el sacerdote, Padre Daniel Dolan de East Meadow, N. Y. carecen de validez.

Hacia 1977, la situación se había deteriorado rápidamente de forma muy clara. La controversia protagonizada por el arzobispo Marcel Lefebvre estaba en marcha, y el obispo Thomas Welsh en Arlington lamentaba la presencia de un sacerdote de la Sociedad de San Pío X (SSPX) en su diócesis (que, al parecer, ni siquiera conoce el nombre del obispo). A partir de este momento, la confusión sobre la Misa Antigua aumentó exponencialmente como consecuencia de que algunos obispos ponían en duda la validez de cualquier Misa Latina, tanto si era de la Sociedad de San Pío X como si no lo era.

“‘La asistencia a una Misa Tridentina no sirve para cumplir con la obligación dominical de los católicos “, continuó el obispo.

El lenguaje también es cada vez más confuso. En el extracto anterior, el arzobispo dice que la Misa Tridentina no es válida para cumplir con la obligación del domingo. Esto podría significar: a) una Misa dicha por un sacerdote de la Sociedad SSPX, o b) cualquier MTL. En cualquier caso, esa declaración es totalmente incorrecta. A principios de la década de 1990, la Comisión Pontificia Ecclesia Dei dictaminó que una Misa celebrada por un sacerdote de la Sociedad SSPX era válida para cumplir con la obligación del domingo. Si el obispo Welsh se refería a cualquier MTL, estaba aún más equivocado. De cualquier manera, no aclaró nada  y no fue corregido. Casi al mismo tiempo, en Kentucky, el obispo Richard Ackerman fue aún más directo: “‘Es la forma Tridentina de la Misa lo que está prohibido, no el uso del idioma latín “, dijo el obispo.

Recordemos que once años antes, tanto Pablo VI como el Padre Bugnini (artículo de 1966), además de varios obispos estadounidenses (citados a lo largo de este artículo), habían declarado explícitamente que se permitiría y alentaría la MTL para que permaneciese y coexistiese en casi todas las parroquias. Sin embargo, en 1977, la Misa que se celebraba habitualmente  ocho años antes, era etiquetada como una aberración y un desorden que merecía una condena total.

15 de mayo, 1979

Catholic News Service

OBISPOS CANADIENSES CONSIDERAN SOLICITUD DE MISA EN LATÍN

El comité ejecutivo de obispos canadienses considerará una solicitud de un grupo católico que pide el fin de la “virtual eliminación” del latín en las iglesias canadienses.

El grupo Una Voce, que en latín significa Una Voz, se quejó de que los católicos canadienses “son generalmente rechazados o desanimados cuando solicitan servicios en latín.”

El grupo se quejó en una carta al arzobispo Gillies Quellet, de Rimouski, Quebec, presidente de la Conferencia Canadiense de Obispos Católicos.

“La impresión general persiste – tanto entre los clérigos como entre los laicos – de que el uso del latín está prohibido, “ decía la carta.

El comité ejecutivo discutirá la solicitud en su reunión del 30 de mayo, dijo el Arzobispo Quellet en una carta a Una Voce. Dijo que el uso del latín fue confiado a la decisión de cada obispo en su diócesis y que era improbable que la conferencia de obispos legislase sobre esta materia.

Y aquí, por fin, hay una respuesta a la pregunta original: ¿por qué desapareció la MTL en Estados Unidos?

La evidencia sugiere que fue porque al menos algunos obispos querían que desapareciera y tomaron medidas para lograr este objetivo.

De alguna manera, surgió la idea de que los obispos podrían determinar si se permitía la Misa en latín. De repente, la norma cambió de “alentado públicamente y en privado” a “nunca, a menos que el obispo lo permita”.

En 1980, el obispo de Cleveland usó casi el mismo idioma que el obispo Ackerman: “Dejó en claro que, mientras que las Misas en latín siguiendo el Nuevo Orden de la Misa publicada por el Papa Pablo VI en 1969, podían celebrarse ocasionalmente, la antigua “Misa Latina”, a veces llamada Misa Tridentina de Pío V, no se podía celebrar en nuestras parroquias.”

Conclusión

El resurgimiento de la MTL desde Summorum Pontificum ilumina con mayor claridad el grado exacto de lo que se perdió después del Concilio. Múltiples papas han confirmado que la MTL nunca fue derogada, pero eso va en contra de las palabras y acciones directas de al menos varios obispos estadounidenses en los años sesenta y setenta.

Esta selección de recortes de periódico no es de ninguna manera exhaustiva, pero ilustra la confusión existente entre los católicos con respecto a la “antigua Misa” y las posiciones cada vez más estridentes anti-MTL de algunos obispos estadounidenses, que no han sido corregidos por Roma.

En sus memorias, Bugnini admite abiertamente que solicitó que la MTL fuera abrogada oficial y explícitamente con palabras y hechos, una solicitud que fue denegada por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe en 1974 por ser “un acto odioso frente a la tradición litúrgica ”[2].

Sin embargo, a pesar del hecho de que la MTL no fuese derogada oficialmente, los datos históricos nos muestran que esta es una cuestión funcionalmente irrelevante. Años antes de que se publicara el Novus Ordo, algunos obispos estadounidenses ya condenaron y abolieron la posibilidad de celebrar la Misa en latín y etiquetaron a quienes deseaban hacerlo como disidentes y posibles cismáticos.

Sharon Kabel


[1] See Martin Mosebach’s The Heresy of Formlessness; James Hitchcock’s Catholicism and Modernity.

[2] Annibale Bugnini, The Reform of the Liturgy, 1948–1975 (1990), p. 298.

Traducido por  AMGH